CAPITULO 7: Si no Puedo, Me Resigno

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*Narra Diana*

Era viernes, por fin; mis padres volvían al día siguiente.

Había quedado con Josh para ir al cine, y estaba nerviosa. De momento estaba consiguiendo olvidarme de Liam, pero cuando iba camino del cine con una falda azul y blusa blanca, a las seis de la tarde, le vi de la mano de una preciosa chica rubia, y el corazón se me bajó al estómago. Sin poder respirar, le saludé, fingiendo una sonrisa, a lo que respondió sonriendo a su vez.


*Narra Liam*

Tuve que hacerlo, el dolor era apenas soportable. Decidí que tenía que olvidarla de una vez, así que cuando me encontré con Alexa Harris en uno de los pasillos de la universidad, le pedí que quedáramos por la tarde. Esa chica me había gustado durante un par de años de instituto, así que era la más indicada para ayudarme a sacar a Diana de mi cabeza. Sin embargo, cuando me la crucé por la tarde atravesando el parque, estaba preciosa y no pude evitar el sentimiento de tristeza al pensar que probablemente había quedado con su novio. Por un momento se me pasó por la cabeza que no le gustara verme con otra chica, pero esa idea se extinguió cuando me sonrió alegremente.


*Narra Rachel*

Viernes noche a la discoteca. Tenía muchas ganas, y me iba a llevar a Kat conmigo, lo cual me gustaba aún más. A las ocho comencé a prepararme: Shorts, top traslúcido blanco y cuñas vaqueras.


*Narra Liz*

Los últimos días de la semana apenas pude reprimir las ganas de Kim de enfrentarse a Rose. Kim me estaba empezando a caer realmente bien. Se había alejado de la bruja, la cual parecía desconcertada y furiosa, sobre todo al estar suspendida por no haber presentado el trabajo. Kat se había encargado de ayudar a Christian a hacer un trabajo individual, y éste había conseguido un ocho con el mismo. Era tarde de viernes, y había quedado con Kim en su casa para hacer "noche de chicas".


*Narra Diana*

Vimos una de acción. Me gustó bastante, y durante la película, Josh se giró hacia mí un par de veces para besarme sutilmente, ya fuera en los labios o en el cuello, todo ello sin soltar mi mano izquierda. Esa noche Brit y yo hicimos palomitas, vimos Peter Pan, bailamos a lo tonto e incluso hicimos unos vídeos haciendo el imbécil. Cuando nos acostamos eran casi las tres y media.


*Narra Rachel*

La noche fue movidita. Estaba bailando "More than friends", de Inna y Daddy Yankee, cuando alguien me rodeó la cintura por detrás. Me di la vuelta con una copa de whisky en la mano y me encontré a un par de centímetros de Nico, que sin perder tiempo se me acercó hasta que su boca quedó a medio centímetro de mi oído, y me dijo algo que apenas alcancé a oír con el volumen de la música:

-No soy como Josh. Yo te amo, de verdad. Desde hace años.

Entonces, aún rodeando mi cintura, me miró fijamente a los ojos. Tal vez fue su mirada, o las dos copas de más que llevaba yo, pero algo me atrajo hacia él como un imán. Se mordió el labio inferior sensualmente, segundos antes de que nos fundiéramos en un beso tierno, sincero, de los que solo se dan a una persona en la vida. Bebí con avidez de la sensación que recorrió mi cuerpo. Disfruté de su beso durante al menos un minuto, mientras en mi subconsciente iba constatando que lo amaba, a pesar de no querer reconocérmelo a mí misma. Luces de colores bailaban a nuestro alrededor, junto con jóvenes dirigidos por las notas musicales que emergían de los enormes bafles, pero yo no me percataba de ello. Para mí solo existía él, ese instante.

Nos separamos. Inspiré hasta llenar los pulmones, le miré a los ojos, y sin siquiera pensarlo, mis labios pronunciaron un sordo "te quiero".

Esa noche al volver a casa, hablé de ello con Kat, que opinó:

-Yo creo que te quiere de verdad.

Una sincera sonrisa atravesó mi cara, y se negó a abandonarme hasta que me rendí al sueño, cansada.


*Narra Liz*

La noche fue divertidísima. Kim tenía una casa preciosa, más bien parecía una mansión, y sus padres eran muy agradables. Nos pintamos las uñas, hicimos maratón de pelis de Tim Burton, jugamos al "Mario Kart" de la wii y, finalmente, estuvimos hablando un par de horas, ya acostadas en el colchón hinchable colocado en su cuarto para las dos e incluso después de que el mayordomo nos apagara la luz, a la una. Me confesó que estaba enamorada de Josh, y me contó su historia. Josh había jugado con ella, le había prometido cosas que nunca había cumplido y la había engañado en más de un sentido. Pero ella le seguía queriendo.

-Eres tonta -le dije-. Ese chico no merece la pena.

-Esque no es cuestión de si merece la pena o no, es cuestión de si le quiero. Y créeme, lo hago.

Con esa frase y un "buenas noches" por parte de cada una, dimos por terminada la conversación y nos dormimos, al fin.


*Narra Nico*

Juro que fue el mejor momento de mi vida. Lo que sentía por Rachel era sincero, estaba seguro. Llevaba años esperando ese beso, y cuando sucedió, me di cuenta de que era incluso mejor de lo que había imaginado. "La realidad supera a la ficción", fue el pensamiento que cruzó mi mente, fugaz pero explícito.


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Foto de Nico en multimedia

El Misterio de la Adolescencia.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora