Era de mañana, la luz del sol iluminaba toda la ciudad. Agnès dormía, pero algo la despertó: unas voces provenientes desde el primer piso de su hogar se escuchaban. La curiosidad la impulsó a levantarse de su cama e ir a ver quiénes se encontraban ahí: Emmett Dawson y el oficial a cargo del caso Jonas conversaban respecto éste. Ninguno notó la presencia de Agnès, estaban sentados en la recepción y el lugar en el que ella estaba, iniciando las escaleras, no era visible desde donde ellos estaban. Por lo que aprovechó la instancia para informarse más, tal vez algo de la conversación le podría servir para tratar de sacar a los chicos.
—¿Está todo listo? ¿Aquellos jóvenes perderán el juicio?
—Así es, sr. Dawson. El juez se encargará de eso.
—No quería recurrir a esto -habló fijando su mirada hacia la ventana, desde la cual se veía la calle, en donde un pequeño grupo de niños jugaban alegremente. Una vez le había prometido a Agnès que se mantendría alejado de las acciones que cometían los empresarios que abusaban de su poder; como sobornar, que era lo que él había hecho. Y ahora, con su promesa rota, sentía que le había fallado a su hija.
—Ha sido por una buena causa –le respondió el oficial al notar la preocupación del semblante de Emmett. —Nadie sabrá del soborno, la compra o como lo quiera llamar.
—¿¡Sobornaste al juez?! –gritó Agnès desde la mitad de las escaleras, en donde ellos sí podían verla.
Emmett palideció, no esperaba que su hija estuviera escuchando esa conversación. Su mente quedó completamente en blanco, no sabía qué responderle a su hija.
—Me decepcionas. Jamás creí que fueras capaz de hacer esto, precisamente ahora, cuando más necesito tu apoyo y no que estés contra mí. Siempre habías dicho que el dinero debía ser una herramienta para el bien.
—Esto es algo bueno, tal vez no para ti, pero es lo que hay que hacer, lo necesario.
—Lo necesario es ayudar a los chicos, ¡no encerrarlos por quizás cuánto tiempo! ¡La ira te está nublando el juicio!
—No me levantes la voz, soy tu padre. –habló él en un tono cortante.
—No vas a lograr lo que quieres –dicho eso, Agnès se dirigió a su cuarto, no quiso continuar con eso, sabía que no le haría cambiar de idea a su padre y tampoco el a ella, sólo debían esperar el juicio.
***
—¡Sobornó al juez! –exclamó en voz alta Agnès, sosteniendo el teléfono firmemente. Estaba recostada en su cama, su puerta estaba cerrada con seguro, no quería que nadie la molestara.
—Desde el punto de vista paternal, es comprensible –dijo Ywen desde el otro lado de la línea.
—¿De qué lado estás?
—Del tuyo, claro, sólo digo que si yo fuera mamá, tal vez hiciera lo mismo.
—¡Pero no es justo! ¡No ha pensado en mí en absoluto!
— No seas idiota, claro que lo hace –Ywen regañó a su amiga, no le gustaba que se comportara como una adolescente rebelde. El tiempo de eso ya había pasado. —Sólo que a su manera, él cree que esto es lo mejor para ti... En fin, ¿cómo estás para mañana?
—No creo poder dormir, Ywen. Quiero ayudarlos, pero no sé de qué manera –exhaló un pequeño suspiro.
—Lo mejor que puedes hacer es estar con ellos mañana y para ello debes descansar, ¿a la cama?—
—A la cama –habló luego de suspirar nuevamente.
***
La mañana llegó, era el momento decisivo, todo se definía aquí.
Habían quedado de acuerdo en que Agnès y su madre, estarían como público dentro del juicio y que sólo daría su testimonio si era llamada para ello. Pero esta pequeña es testaruda, salió antes de su casa, donde estaban los chicos.
—¿Agnès? ¿Qué haces aquí? –preguntó Joseph, sorprendido y feliz a la vez.
—Aún falta una hora para el juicio –agregó Kevin a la pregunta de su hermano.
—Lo sé, pero estaba muy nerviosa. Además, estoy segura que podré ayudarlos si estoy con ustedes.
—Tú debes estar en el público, acompañando a tu mamá, cómo nos habías dicho –dijo Joseph un poco más serio.
—Cambio de planes. Ywen estará con mamá y yo con ustedes.
—Per...
—Joe, no intentes convencerla, no te escuchará –Nicholas interrumpió a su hermano.
—Exacto –agregó ella.
Pasó la hora, ya estaban todos en el tribunal, exceptuando Agnès y los Jonas. Segundos antes de que los llamaran, por un altavoz suena un pequeño y gran aviso.
<<Por problemas de salud, el juez que vendría hoy, no podrá hacerlo.
Por lo que otra persona vendrá en su reemplazo>>
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Secuestrada por los Jonas.
FanfictionEsta es una historia que escribí a los... ¿15 años? Hecha en mis tiempos de fanatismo extremo por los Jonas Brothers. La había publicado en metroblog, pero ya murió esa página. He cambiado algunos detalles además del formato.
