Agnès permaneció semi recostada por unos minutos. Joseph no aparecía así que se acomodó nuevamente para dormir, pero en ese instante aparece él con unas pastillas. Agnès dudó en tomarlas, pero Joseph insistió de tal manera que logró persuadirla.
El día siguió normal, en la tarde, como estaba aburrida, caminó de un lado a otro tarareando algunas canciones hasta que sin notarlo, estaba bailando y cantando por toda la habitación.
Los chicos se encontraban mirándola desde el otro lado, su baile les daba algo que hacer, ya que se encontraban aburridos.
—Mírenla como baila, ¿sabrá que la vemos por el espejo?
—Por supuesto, no es coincidencia que se cambie en el baño. -Dijo Kevin.
—Baila lindo, ¿no? -Agrega Joseph mirándola fijamente.
—¡Hola chicos! -Dijo una chica entrando a la habitación. Quitó su abrigo y se dirigió a saludar a Nicholas, dándole un beso en los labios. —Hola amor.
—Hola Rebecca. -Saludaron al unísono Kevin y Joseph. Rebecca les respondió el saludo con una sonrisa.
—¿Qué está haciendo Agnès? -Pregunta Rebecca.
—Bailando.
—Es típico de ella.
—¿A qué se debe tú visita?- Interrogó Joseph a Rebecca, algo molesto por su llegada.
—Ya es hora de que ella sepa que estoy con ustedes, en el plan.
—No, es mucho. Ya le ha afectado demasiado el hecho que la tengamos secuestrada, le afectará más saber que su “mejor amiga” está involucrada en su secuestro. -Agregó Joseph totalmente serio, mirando a Rebecca con una expresión de odio en su rostro.
—Querido Joseph, te informo que me da exactamente lo mismo lo que tú digas y lo que le afecte a ella. Sabes que nunca me agradó. Y ahora, iré a hablar con Agnès.
Rebecca entró lo más rápido a la habitación para que Joseph no la detuviera. Agnès continuaba bailando de un lado a otro pero se detuvo al verla en la puerta.
—¿Rebecca? -Logra articular por la impresión de ver a una de sus mejores amigas después de tanto tiempo. —¡REBECCA! ¿Cómo estás? ¿Por qué estás aquí? -Corrió a abrazarla, pero antes de llegar donde Rebecca, Nicholas apareció detrás de ella tomándola por la cintura. Ambos la miraban fijamente. —Espera, ¿Rebecca?... ¿Estás con ellos?
—Como lo ves, estoy con ellos y Nicholas es mi novio, con él salía cada vez que les decía que saldría con Johnny.
—Pero, ¿por qué?
—Ellos necesitaban ayuda en su plan y al igual que ellos, yo necesitaba dinero. Además jamás me agradaste, niñata.
—¿Dinero? Rebecca a ti te va excelente y tienes un trabajo estable.
—¡Já! ¿Trabajo estable? ¡Ywen siempre se llevaba todos los clientes!
—¿Y yo que culpa tengo?, el problema es con ella y no conmigo.
—De Ywen ya nos encargamos, adivina quienes entraron a robar a su casa.
—Creí… Creí que eras mi amiga, Rebecca. Era el plan perfecto, hacerte mi amiga para no levantar sospechas.
—Exacto, nadie sospecha de mí. Excepto Ywen.
—A ella jamás la engañaste. Pude haberte creído todo lo que decías si no fuera por ella.
—¡Oh! ¡Qué impresionada estoy!, púdrete acá. Adiós. -Rebecca se fue donde los chicos, estaba contenta, para ella era importante que Agnès se enterara, así no tendría que sentirse “culpable”.
Al día siguiente, comenzando la tarde, Agnès estaba ya por terminar de almorzar. Esperaba a que Joseph le llevara más comida. Él era el encargado de eso, los demás jamás entraban donde ella se encontraba.
La puerta se abrió lentamente y por ella se asomó la cabeza de Joseph, sonriente. Le agradaba traerle cosas a Agnès, en realidad le agradaba verla. Ella se había rescostado en su cama en el momento en que Joseph apareció. Le indicó en donde dejar las cosas, Joseph notó un tono frío en su voz, algo le pasaba y él debía saberlo.
—¿Pasa algo, Agnès?
—¡No! No pasa nada, ¡estoy muy feliz de estar acá encerrada! -Respondió sarcásticamente y de mala forma.
—¡Oh! Era eso.
—¿Qué otra cosa podría ser, Joseph?- Él sólo movió sus hombros diciendo “No sé”. —¿Han hablado con mis padres?
—Los chicos sí. Tus padres dijeron que daban lo que sea a cambio de tu libertad, pero no llegaron a ningún acuerdo. Kevin y Nicholas quieren esperar más tiempo. Lo siento.
—¿Lo siento? ¡¿Tienes idea de cómo me siento!? Es horrible estar encerrada día y noche.
—Lo sé. -Dijo Joseph mirando hacia al espejo. Metió una de sus manos en su bolsillo y sacó un collar. —Toma, ojalá esto te haga feliz, por un momento por lo menos.
—Pensé que jamás lo volvería a ver. Son las iniciales de nosotras, pero toma… -Quitó del collar la letra “R” de Rebecca, quedando sólo las letras “A” e “Y”. —Bota eso, Rebecca ya no es mi amiga, o dáselo a Nicholas, él lo querrá más que yo.
—A él no se lo puedo dar, o sabrá que lo saqué. Estaba entre las cosas que sacamos de tu casa el día que te secuestramos.
—Gracias, Joseph.
Ambos se abrazaron por un largo momento. Al separarse se miraron a los ojos y sistemáticamente se fueron acercando lentamente hasta el punto de sentir la respiración del otro. Agnès no sabía qué hacer, la situación la hacía ponerse nerviosa. Joseph fue el que dio el gran paso, se acercó a ella haciendo que sus labios se unieran en un cálido beso, tierno y protector. Agnès experimentó sensaciones que ningún otro chico la había hecho sentir, era algo inexplicable, hermoso. La falta de aire los obligó a separarse, y así lo hicieron, a la vez que lo hacían un color rojizo se apoderaba de sus mejillas. Joseph tartamudeó despidiéndose y se fue, Agnès por su parte se dirigió hacia el baño, en el se miró en el espejo y sonriendo, mientras tocaba sus labios recordaba el beso entre ella y Joseph.
“No… No… ¡Cómo pude hacerlo! ¡Cómo pude besarla! Fue inevitable contenerme, pero es que ella es tan… ¿hermosa?, ¡por Díos!, ¡Josehp! ¡Te gusta Agnés!”. Pensaba Joseph momentos después del beso.
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Secuestrada por los Jonas.
FanfictionEsta es una historia que escribí a los... ¿15 años? Hecha en mis tiempos de fanatismo extremo por los Jonas Brothers. La había publicado en metroblog, pero ya murió esa página. He cambiado algunos detalles además del formato.
