Capítulo 7: Suceso nuevo. I

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Los pensamientos atacaban a Agnès de una manera bestial. "¿Por qué de nuevo? ¿Por qué el hombre que creía perfecto resultó igual a Ryan?", las lágrimas brotaban de sus ojos, su sus sollozos se escuchaban por todo el baño. El único deseo de Agnès era que lo que habían presenciado sus ojos fuera sólo su imaginación, pero no. Había sido tan real como el hecho de que estaba secuestrada. En otras circunstancias, Ywen habría estado junto a ella consolándola, pero ahora estaba sola. Sola como siempre, sólo que, en ese momento era cuando más sola se sentía.

—¿Qué te pasa? -Preguntó Joseph alejándose lo más que pudo de Rebecca.

—Siento cosas por ti.

—Yo por ti no -Respondió el secamente. Era verdad, para él sólo existía Agnès. —Becca, tú eres novia de Nick, mi hermano, y lo que menos quiero es pelearme con él. Sólo te podré ver como una amiga.

—Lo mismo dijiste respecto a Demi y, ya sabes –Habló Rebecca a la defensiva.

—Esto es distinto.

—Entiéndeme.

—Te entiendo -Dijo Joe mirándola fijamente-, pero entiéndeme tú. Yo no te amo a ti, yo amo a... -Se calló inmediatamente antes de que pudiera pronunciar el nombre de Agnès.

—¿A quién amas?

—Nadie que te importe -Se fue de ahí, entrando a la casa muy molesto.

Agnès pasó todo el día encerrada en el baño. A Joseph le pareció bastante extraño. Todas las veces que entró al cuarto para observar, sólo veía una habitación vacía, por lo que prefirió esperar a que los demás salieran para entrar a la habitación y hablar con ella.

—¿Qué te pasó? -Dijo Joseph en el momento que entró al baño, encontrándose con Agnès llorando.

—Vete.

—Dime que te ha pasado, ¿te hicieron algo los chicos? Los mataré, sí, los mataré.

—Ellos no me hicieron nada -Dijo Agnès secándose las lágrimas.

—Entonces, ¿quién fue?

—Tu Joe, ¡fuiste tú! –Caminó lo más rápido hacia la habitación, saliendo del baño.

—¿Qué? ¿Qué hice yo?

—No te hagas.

—No entiendo, Agnès.

—¡TE VI BESÁNDOTE CON REBECCA! –Gritó a todo pulmón, sabía que los demás no estaban. —¿Ahora te quedó claro?

—Agnès, mi amor, eso no es verdad.

—Joe, te vi. ¡Te vi! ¿Cómo pudiste? ¡Y Nick!

—¿Qué tiene que ver Nick en esto?

—Joe, él está destrozado, ya los ha visto.

—¿Cómo lo sabes? –Joseph cada vez se sentía confundido más y más.

—Él me lo dijo. Estaba totalmente borracho.

—Miente.

—No, tú lo haces. ¡Los vi, los vi, los vi, los vi! -Repitió varias veces con su rostro cubierto por sus manos- ¿No fue suficiente ya? -Se sentó en la cama, intentando evitar que las lágrimas volvieran a escaparse.

—Mi vida, yo te amo a ti -Dijo él sentándose al lado de ella. Acarició su cabello intentando que se relajara.

—¡Já! ¿A mí o a mi dinero?

—A ti, por supuesto.

—Joe, no mientas. Todos son iguales -Suspiró, botando en ese suspiro las increíbles ganas de llorar que tenía-

—¿Cómo puedes afirmarlo? -una de las cosas que no le gustaban a Joseph, era que lo generalizaran.

—Cuando tienes tu "magnífica" situación económica no te buscan a ti, sólo a tu dinero. Ni siquiera valoran lo que hacen por ellos y... -Su voz comenzó a debilitarse. —A una la dejan plantada en el altar –Lágrimas silenciosas aparecieron en el rostro de Agnès, pero no sólo unas pocas, sino muchas.

¡Capítulo corto! Mañana subo el resto, ahora tengo demasiado sueño y debo levantarme temprano para ir a la universidad.

Secuestrada por los Jonas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora