Capítulo 15: Un final de cuentos

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Las palabras que anteriormente Joseph había pronunciado la dejaron totalmente congelada. Agnès sólo lo miraba, no decía nada. Su actitud hizo pensar a Joseph que tendría una respuesta negativa, pero su pensamiento cambió inmediatamente cuando Agnès esbozó una gran sonrisa con lágrimas en sus ojos y lo abrazó.

—¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! Por supuesto que quiero -respondió ella. Lo besó. El público presente exhaló un gran "Awww" ante tan tierna escena. Joseph procedió inmediatamente a colocarle el anillo a su ahora futura esposa, todos aplaudieron y Agnès bajó del escenario para que el concierto continuara.

-o-

Pasaron seis meses, el tiempo que habían fijado para preparar todos los detalles de la boda. Los preparativos estaban listos; padrinos, recinto, invitados, todo listo para el gran día. El nerviosismo reinaba en los hogares de Agnès y Joseph.

—Hija, debemos dormir -habló la madre de Agnès al entrar a la pieza de esta.

­—No puedo, los nervios no me dejan dormir. Mañana es el día.

—Lo sé, por eso debes dormir. No querrás casarte con ojeras -bromeó ella.

—No me caso con ojeras, me caso con Joe -bromeó de vuelta.

—Entiendes la idea, boba -esbozó una pequeña sonrisa. —Es enserio, duerme -usó el típico tono de una madre regañando a su hijo y salió de la habitación.

Mientras tanto, una escena similar ocurría con Joseph y Kevin. Las palabras de su hermano no lograban hacer que los nervios de Joseph disminuyeran.

Finalmente, el gran día llegó, Angès y Joseph por fin contraerían matrimonio. Si bien el día anterior reinaba el nerviosismo en la casa de la futura novia, ahora reinaba el caos. Es de común conocimiento que, para muchas mujeres, el arreglarse es una tarea infinita que requiere de mucho tiempo... ¡Imagínense el arreglarse para una boda!

—¡Ywen, ven! Aún no has visto mi vestido -gritó Agnès desde la puerta de su habitación.

—Claro, medio mundo lo ha visto, menos tu mejor amiga -regañó Ywen mientras entraba a la habitación de Agnès. —Oh... ¡está hermoso!

El vestido de Agnès era de un bonito color crema claro, casi blanco, con un bordado de flores que adornaba el escote y con un detalle que dejaba descubierta su espalda. A juego, su madre le había hecho un peinado que tomaba todo su cabello, salvo pequeños mechones ondulados que caían a los lados.

—Sólo faltas tú, Ywen -habló Agnès.

—Lo sé, ya voy.

En el hogar de los Jonas también había cierto caos, aunque Joseph estaba listo desde hace varios minutos, el paso del tiempo era demasiado lento para él.

—¿Y si te vas a la iglesia ya? Supongo que ya es una hora adecuada para que el novio llegue -habló Kevin mientras se acomodaba la corbata.

—La novia no puede llegar primero -agregó Nicholas.

—Nosotros estamos listos, te podemos acompañar.

—Muy bien, vamos -dijo Joseph dirigiéndose hacia la puerta para salir de su casa.

Ya en la iglesia, Joseph revisó los últimos detalles para todo saliera perfecto. Transcurrió media hora y por fin la novia llegó, todos se posicionaron en sus lugares. Una gran sonrisa apareció en el rostro de Joseph cuando vio a su futura esposa entrar al altar acompañada de su padre. Éste se la entregó sin antes susurrar un "No le hagas daño", a lo que Joseph asintió sonriendo. La ceremonia transcurrió normalmente, sin ningún inconveniente. Las lágrimas de alegría brotaban de los ojos de Agnès y de Joseph, de algunas personas del público también.

—Por el poder que ha consagrado la iglesia, los declaro marido y mujer. Lo que ha unido Dios, que no lo separe el hombre -y con esta última frase, se dio por terminado el matrimonio. Joseph tomó cuidadosamente el rostro de Agnès, lo acercó al suyo y unió sus labios en un tierno beso; su primer beso como matrimonio y el primero de muchos más.

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⏰ Última actualización: Sep 21, 2016 ⏰

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