Joseph estaba atónito. Él no sabía nada sobre la vida de Agnès, a pesar de que ella era bastante conocida en los medios, para Joseph antes del secuestro le era totalmente desconocida.
—¿Té ibas a casar? –Fueron las únicas palabras que Joseph pudo articular.
Agnès asintió.
—¿Qué pasó? ¿Por qué no se casaron? ¿¡QUÉ TE HIZO ESE IDIOTA?!
—Te contaré desde un principio.
Pov Agnès
¡Estoy muy emocionada! Mañana es el gran día. Mañana a primera hora me casaré, luego de 10 felices meses de novios. Desde mañana seré la esposa de Jonhson, ¡oh sí!
Ywen y Rebecca me acompañaron a comprar un hermoso vestido que de seguro dejará a Ryan con la boca abierta, además de un sexy pijama para nuestra luna de miel. Iremos a Paris. Tengo todo planeado; dónde iremos, a qué hora, qué comeremos, ¡todo!
***
Me encuentro en mi cuarto, arreglando los últimos detalles para la boda.
—Hija, ¿puedo pasar? -Dice mi madre asomando su cabeza por el borde del espacio que hay entre la puerta y el marco de esta.
—Claro.
—¿Cómo te sientes? -Pregunta ella sentándose en la cama, a mi lado.
—Nerviosa -Respondo inmediatamente.
—Es normal sentirse así, ya verás que mañana será el mejor día de tu vida.
—No lo dudo.
Mi madre se levanta de la cama quedando frente a mí.
—Descansa, cariño. No querrás estar fea mañana en tu boda –La miro fingiendo enojo-. Eres hermosa, mi vida –Dice sonriendo. Se acerca a mí y deposita un dulce beso sobre mi cabeza-. Duerme bien.
Permanezco pensativa un momento. Realmente tengo sueño, pero no puedo dormir, y más si algo o alguien hace ruido fuera de mi habitación.
Me asomo por el balcón y lo veo, Ryan. La luz de la luna ilumina su bello rostro, le sonrío y el hace lo mismo. En un movimiento veloz, sube quedando frente a mí.
—Hola, mi amor –Dice para luego darme un dulce beso.
—Hola, mi vida -Respondo acariciándole el cabello-. ¿Ya terminó la despedida?
—Sí, los chicos no querían dejarme partir, sobretodo Alan. Por lo que veo, la tuya ya terminó.
—Más o menos, ya sabes que no soy de muchas fiestas -Él asiente.
—¿Nerviosa?
Asiento respirando profundo.
—¿Tú?
—También, pero debemos descansar. Ahora me iré, nos vemos mañana -Rodea mi cintura con sus brazos y me besa con bastante intensidad. Se me hace raro eso, pero no digo nada, prefiero disfrutar del momento.
¡Hoy es el día! Agnès Jonhson, no suena mal. ¡Estoy muy feliz!
Ywen y Rebecca me ayudan a vestirme para así quedar perfecta, pero los nervios me consumen. Quiero que todo salga bien.
Corremos por toda la habitación; que falta un zapato, que la cinta del vestido se ve mal, siempre hay algo que hace que me ponga aún más nerviosa de lo que ya estoy.
—¿Estás lista, Agnès? -Pregunta mi madre entrando a la habitación. —Vaya pero qué hermosa -Comenta observándome.
—Creación mía –Agrega Ywen sintiéndose realmente satisfecha con la creación que había hecho en mí.
Nos encaminamos hacia la iglesia. Durante todo el trayecto muevo los pies de los nervios que aquella situación provoca en mí. El vehículo en el cual nos transportamos da varias vueltas antes de llegar a la iglesia, vueltas que a mí se me hacen interminables.
Bajo del automóvil, dispuesta a entrar la iglesia y vivir el momento más importante de mi vida, pero antes de entrar, Rebecca aparece corriendo hacia mí.
—¡No entres! –Dijo con voz entrecortada, se nota que le falta más actividad física.
—¿Por qué no? –Pregunto confundida. Es mi boda, es claro que sí debería entrar.
—Yo... –titubea. —No puedo decírtelo aquí.
—Rebecca, me estás asustando... -Comienzo a caminar hacia la iglesia, quiero ver a Ryan. —Lo que quieras decirme, hazlo luego de la boda.
—No llegó –Sus palabras hicieron que me detuviera en seco. —Ryan no está.
—¿Qué? No. No es cierto –Corro hacia la iglesia, encontrándome con todos los invitados, pero no Ryan. Lágrimas comienzan a brotar de mis ojos, ¿cómo pudo hacerme eso? Me siento decepcionada y furiosa, es una mezcla de sentimientos que no me dejan pensar con claridad.
Me dirijo hacia donde se encuentran los padres de Ryan, mis ex's futuros suegros, y les pregunto en dónde se encuentra su hijo, pero están tan sorprendidos como yo. Subo al primer vehículo que encuentro y salgo lejos de ahí, necesito pensar.
Al llegar mi hogar, me encuentro con toda mi familia sentada en la sala de estar, estaban preocupados. Al verme, todos se pararon a la vez y me abrazaron. Fueron veinte minutos y, durante esos minutos, realmente me sentí mejor, pero la pena aún persiste. Mi madre se acerca a mí y me entrega una carta.
—Estaba sobre tu cama, con tu padre la encontramos cuando llegamos.
—La leeré en mi cuarto –Digo luego de recibir la carta, mi madre asiente y me voy.
Subo las escaleras y entro a la primera habitación con la que me topo al subir, que precisamente es mi habitación. Sentada en mi cama, comienzo a leer el papel. La letra es de Ryan.
Agnès, lamento hacerte esto. No mereces sufrir por mi culpa, pero quiero que sepas la verdad. Jamás te amé ni jamás te amaré como tú lo hiciste, todo fue un juego, te pedí ser mi novia para obtener ganancias, era una apuesta. "Te apuesto a que no eres capaz de enamorar a la Dawson", acepté el desafío, claro, pero se me salió de las manos y no pretendía llegar al punto que llegamos. Soy un cobarde, lo sé y mi arrepentimiento no te sirve, soy un tonto por hacer sufrir a la mejor persona que he podido conocer en toda mi maldita vida. Me entregaste tu corazón con una confianza que nunca seré digno de tener, pero no pude entregarte el mío. No verdaderamente, al menos.
Ódiame por decirte esto sin rodeos, pero es la verdad. Tampoco culpes a mis padres, ellos no sabían nada, el culpable sólo soy yo.
Espero que puedas encontrar a alguien que de verdad merezca tu amor, porque créeme, él será el ser más afortunado del mundo.
Perdóname y que seas muy feliz,
Ryan.
Pov N.
—Después de ese momento, sólo quería que Dios me matara y me llevara lejos de ahí. Lloré como jamás lo había hecho, la frase "todo fue un juego" se repetía en mi mente como si fuera eco. Ywen entró, leyó la carta y ambas lloramos juntas, luego de unieron Rebecca y mi madre. Nunca más volví a saber de Ryan –Agnès terminó de contar su triste historia.
—Agnès... Yo... Yo jamás te haría eso, te amo más que a mí mismo. Ni por todo el dinero del mundo permitiría que sufrieras por mi culpa –Joseph habló entre lágrimas. Jamás pensó que Agnès pudiera haber vivido algo así.
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Secuestrada por los Jonas.
FanfictionEsta es una historia que escribí a los... ¿15 años? Hecha en mis tiempos de fanatismo extremo por los Jonas Brothers. La había publicado en metroblog, pero ya murió esa página. He cambiado algunos detalles además del formato.
