Cap 8: Marcel..

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Estaba envuelta en historias increibles, leyendo sucesos imposibles, mientras la música me transportaba lejos, muy lejos de todo lo que pasó ayer, Marcel... perdida en pensamientos mi madre entró de un buen portazo, diciendo algo, señalé mi oído en protesta de que no oía, pero ella siguió hablando, y mis pocas cualidades para leer los labios eran notables, así que me quité los cascos.

—Mamá.. -no hacía caso- ¡MAMÁ!

—No grites hija, ni que estubiera sorda.. lo que decía, que estate preparada a las cinco.

—¿A dónde vamos?

—La que me insinua que estoy sorda.. vamos a pasar la tarde juntos los tres, e iremos a merendar por aquí.

 —-reí ironicamente- Vale, ahora me preparo.

Mi madre salió del mismo modo que había entrado, y yo maldecí a mi cuerpo por no querer levantarse, estaba agotada de no hacer nada, me aplaudí mentalmente, para dar un paseo tras otro me puse lo más cómodo que encontré, unos simples jeans vaqueros, una camisa de cuadros roja y negra y mis mejores aliadas, unas vans, me acomodé el cabello, y un maquillaje básico, quité los cascos y la música sonaba en toda la habitación, haciendo que mis pies se movieran y mis caderas al compás, esto era un sábado, pero las horas pasaron y mis padres me llamaban desde la puerta.

***

Después de unos largos y cansados paseos, al fin conocí la zona en la que vivía, hay infinidad de parques, papelerías, colegios, cafeterías, pero la mejor y la que yo ya conocía era la cafetería Styles, que además era conocida por sus ricos pasteles, al entrar, Niall paso por mi mente e inconscientemente sonreí, cogimos una mesa con unas vistas preciosas y miramos la carta, pero mi sonrisa no duró mucho..

—¿Ya saben lo que van a querer señores? -esa voz era tan familiar, que rodé la mirada, y le vi, mi impresión fue notable, era su voz pero no era él, sin gafas, sin nada que le cubriera su cabeza, ni sus ojos, en su oreja descansaba un boli bic, y en su mano un cuaderno, su vestimenta era de un chico normal, nada de pana, ni camisetas por dentro acompañadas de chalecos- A su hija le van a entrar moscas -rieron-

—Perdónela -dijo mi padre- pediremos dos cafes, un cappuccino y tres cruasanes por favor.

—Vale, en un momento lo tendrán servidos -me dedicó una sonrisa y se fue a la barra-

—¿Le conoces -saltó mi madre- ?

—¿Por qué debería conocerle?

—No se ha visto la cara -le dijo a mi padre, el cual sonrió- has puesto una cara de impresión, y creo que de sorpesa..

—Vosotros que exagerais todos, voy al baño, ahora vengo.

—Si, si, al baño.. -rieron-

—Mamá, papá, parar -reí-

Quería salir de allí, el interrogatorio sobre Marcel era interminable, por mí saldría de aquí, que casualidad que trabaja aquí, pero es joven para trabajar.. busqué el baño, y de suerte lo encontré, mis mejillas estaban sonrojadas pero mi humor estaba negro, no he olvidado lo que hizo ayer, pero un gran portazo me sobresaltó e hizo que se me callera el móvil al suelo, vaya mujer más bruta pensé, pero a lo que me agachaba a buscar el móvil unas fuertes manos sujetaban mis caderas, fue cuando borre la palabra mujer y la sustituí por cerdo.

—Mmm.. -ronroneaba- así estás más guapa.

— -esa voz otra vez, me levanté y eso hizo que su pelvis se pegara a mi trasero, y su respiración en mi cabeza, rodé los ojos hacia el espejo- Eres un cerdo, no te cansas nunca o que, suéltame -mis intentos eran fallidos, su sonrisa era irritante, y me giró contra él, ahora tenía sus labios en mi frente, sus manos empujando mis caderas contra él y yo rendida de sar puñetazos en su pecho mientras el sonreía, cedí, deseaba besarle, y estar en un baño de mujeres era morvoso, así que agarré su barbilla, incline mi cuerpo, y le besé-

—Ahora mismo te haría mía, eres tan irresistible, cada rechazo me pone más, pero lo aplazaremos a esta noche, me debes algo -y desapareció, dejandome con los labios abiertos y la excitación en todo el cuerpo, era un cerdo fuera de esas cuatro paredes llamado instituto, dentro era el nerd, el oscuro, al que la gente tenía miedo, me sorprende su doble imagen tan distinta, pero esta noche seré yo la que le deje con las ganas-

Volví a la mesa y nadie se percató de que había salido un hombre del baño de mujeres, cosa que agradecí, me enté en la mesa y todo estaba servido, y tenía una pinta exquisita, nos lo terminamos tan rápido que queríamos repetir. Cuando no existe el trabajo de por medio mis padres son los mejores, me hacen reír, y me hacen pasar un buen rato, salimos de allí con una rosa *de parte de un servidor*, un bonito detalle, y mi sonrisa por una vez brillaba.

***

Ducha-pijama-ordenador, mi sábado llegaba a su fin, y me esperaba un domingo aburrido haciendo deberes, pero sabía que Marcel vendría, y como todo una malota, me puse sus gafas, me solté el pelo y ni tiempo para llegar a la cama..

—¿Tantas ganas tienes de tirarte en la cama? Esas gafas son mías zorra, sabía que habías sido tu. -se acercaba amenazante-

—¿Tantas ganas tienes de que te tire por la ventana? -rió- Te las dejaste en mi casa, ahora son mías, idiota. -me alejaba-

—Antes te follaría. Dámelas, cuanto más te resistas más sufrirás.

—¿Le hablas a mi almohada? Por que es lo único que te puedes tirar. Mira como tiemblo Marcel.

Su mirada recorrió mi cuerpo, y un escalofrío recorrió mi espina dorsal, me empotré contra la puerta dandole camino hacia mi, sus dientes mordían su labio interior mientras relajaba su paso, levantó mis manos, agarrandolas con sus manos contra la puerta, gemí, esto era increible, sentía como su respiración aceleraba, como se acercaba peligrosamente a mis labios, los cuales besaba sin preocupación, sin pensar que mis padres podrían entrar, aunque mi cuerpo bloqueaba la puerta, mis piernas flaqueaban, estaba realmente sexy, este era un nuevo Marcel, y le quería para mi, ahora le deseaba como él me deseaba a mí, pero unos toques en la puerta rompieron esa sensación, pero él no paraba, ni la presencia de mis padres lo frenaba, pero torpemente lo aparté y con gestos le obligué a irse, pero no hacía caso hasta que mi padre habló.

—Hija, ¿estás bien? abre o abriré yo..

¡vete!, susurré y él enfadado y con poca gana se fue, dejé marchar a ese hombre, pero se que volverá, sus ganas de sexo eran notables, y tuve que ser yo su presa.

—¡Ya voy papá! -abrí la puerta-  Tenía los cascos no oía..

—Me habías asustado boba -reí-

—¿Qué quieres papa?

—Que mañana vamos a ver a los abuelos así que no hagas planes, ¿y esas gafas tan feas?

— ¿Enserio? ¡SI! -mierda, las gafas de Marcel, no me las había quitado- Me las encontré el viernes en la calle, y me las quedé, pero voy a tirarlas, tranquila.

—Sí, así que no me pegues cuando te levante.. -reímos- por tu bien, tiralas.

***

Dormir, era imposible que mi cuerpo pronunciara esas palabras, solo decía Marcel, Marcel, y otra vez Marcel, ¿qué provocaba este chico en mí? le odiaba, pero le deseaba, y no precisamente en el amor, era condenadamente irresistible, y mientras pensaba en el sabor de sus labios, caí rendida en un bonito sueño.

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        x ¡HOLA AMORES! NUEVO CAPÍTULO. Hoy me han traído mi ordenador al fin, así que subiré capítulos más a menudo, y nada deciros que muchas gracias a las lectoras de mi novela, y que os agradezco los votos, y el simple echo de leerla <3

             x Si os gusta seguirme en twitter {@_id0lsily}.

Y BUEEEEENO QUE OS PARECE EL MARCEL, EL NIÑO QUIERE VIOLARNOS, JAJAJJAAJ, el capítulo de mañana se pasará rápido el domingo, pero el lunes tiene muchas sorpresas. <3

Teenage dirtbag | h.s |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora