Capítulo 8
Me enfermé de insomnio, noche tras noche me la pasaba pensando, no lograba sacar de mi cabeza la cara de preocupación y el llanto de aquel niño (Brad) mientras era manipulado emocionalmente por aquella astuta mujer de vestido azul (Nathalia).
También pensaba en que tenía que parecerme aunque fuese un poco a ella, para no levantar sospechas de nada ya que a fin de cuentas ya era parte de la hermandad y aún no tenía una idea clara de lo que iba a hacer con respecto a lo que ya sabía de mamá y de su laboratorio.
Si acaso quisiera cambiar esta realidad y decirle a Beatriz (mamá) que no me gusta su trabajo y su mundo fabricado y pedirle que acabe con esto y con la escuela .. ¿cómo lo haría? ¿cómo reaccionaría ella?. Sé que su carácter no es muy amistoso sobre todo cuando le contradicen y la única ventaja que tengo es que soy su hija, bueno, eso es lo que creo.
No podía conciliar el sueño, daba vueltas en la cama y sentí sed, me senté y tomé una botella de agua que siempre dejo en la mesa de al lado y mientras tomaba divisé mi bolso y me levanté para sacar de el manual que me habían dado.
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Pasé casi toda la noche leyendo, apenas dormí dos horas y sentía que mi cabeza estaba a punto de colapsar. Leí el manual con la rigurosidad con la que un estudiante se prepara para la defensa de su trabajo final.
Había memorizado cada una de esas prohibiciones, y mi aberración hacia ellas había aumentado.
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Cuando llegué al laboratorio me dirigí a la sala de psicología y me senté en la silla de mi cubículo. El lugar estaba casi en completo silencio y sentía como mis párpados se iban abajo y mis brazos se apoyaban al escritorio de forma incosciente seguidos por mi cabeza que se acurrucaba sobre ellos.
... Mi madre estaba viendome fijamente y sentía como sus ojos encendían múltiples sensaciones dentro de mi, me miraba con ira, con repulsión y podría jurar que en segundos se lanzaría sobre mi para comerme
¡Gloria! ¡Gloria!
Escuché de repente y de un brinco levanté mi cabeza del escritorio.
Era Victor y lo de antes solo un sueño, pero un sueño que parecía tan real, que me provocaba la idea de haber visto lo que pasaría en el futuro, un futuro en el que mi mamá me odiaba.
- vengo a mi sesión - interrumpió Victor mientras acercaba una silla para sentarse justo en frente de mi
- ah si - dije sonando un poco tonta
- toma - y me dio la carpeta con su expediente
Lo hojeé como la última vez pero en esta ocasión sin leerla, no podía concentrarme en las letras de las casi veinte páginas que hablaban sobre Victor.
- hoy será diferente - le dije después de unos segundos de silencio. Él arqueó su ceja izquierda y solo liberó un suspiro de aprobación.
- quiero que me digas cómo te sientes
- ¡ah! Quieres que de nuevo te muestre mi espalda?
- ¡no!¡no! - Le dije apresurada y él se río de mi ingenua reacción
- me refiero a que... o sea... - me detuve- quiero saber cómo se siente ser un estudiante de este lugar ¿cómo es tu vida aquí?
- ¿no te has dado cuenta de que soy sumamente feliz aqui? - Preguntó con desdén
Y solo pude presionar mis dientes con algo de rabia mientras lo veía fijamente y de repente deje de sentirme molesta y la preoocupación me invadió, porque Victor había cambiado la expresión de su cara y parecia que estaba a punto de hablar.
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Espermatozoides Congelados
RandomEsta es una novela corta sobre algo que muchas sueñan; Un mundo sin hombres.. sigue leyendo y descubre si te gusta este mundo Crédito de foto actual de portada: http://www.azoospermia.es/wp-content/uploads/Ausencia-de-espermatozoides.jpg
