Estaba sintiendo pequeños pinchazos en mi cabeza así que decidí salir a caminar por un rato. Decidí ir a la parte más tranquila de "el lugar de las reglas", al jardín trasero, mientras caminaba escuchaba que tomaba fuerza una especie de quejidos ahogados y constantes sollozos, de inmediato pensé que podría tratarse de alguno de los chicos que acababa de ser castigado pero cuando mi mirada encontró a la persona que difundía esos sonidos me sorprendí, era Isabel y estaba con Víctor, cubría su boca y respiraba fatigadamente mientras soltaba quejidos ¿qué estaba pasando? ¿por qué Isabel estaba así? ... Mientras muchas preguntas golpeaban mi cabeza me percaté de que Victor había notado mi presencia así que me atreví a acercarme y lentamente dirigí mi mano hasta el hombro de Isabel.
- Isabel, ¿estás bien?
Se giró sorprendida y rápidamente limpió las lágrimas que humedecían su rostro
- Gloria, estoy... estoy bien - cancaneó y movió bruscamente su hombro provocando que mi mano cayera.
- ¿puedo ayudarte en algo?
- Gloria, no puedes hacer nada, ni siquiera tu - gritó con ironía y se levantó para marcharse corriendo
- Victor, ¿qué pasa?... No entiendo, ¿qué tiene Isabel? ¿qué le dijiste? ¿por qué está molesta conmigo?
- está preocupada pero no es por tu culpa - sonó apagado
- ¿entonces? - y la angustia me invadió de repente
- es que ... - y suspiró profundamente - Gloria, siéntate
- Victor, me estoy poniendo nerviosa, habla ya ¡por Dios!
- es que ya no me queda tiempo
- ¿de qué hablas Victor? ¿tiempo para qué? - pregunté temiendo a la respuesta
- Gloria recuerdas el día que nos conocimos, cuando llegaste a mi salón de clase con Isabel, bueno, es que ella es mi madre, creo que ya lo sabías ¿cierto?
- si Victor, pero eso ¿qué tiene que ver? - dije apresurada
- ese día tuve una conversación con ella la cual sé que escuchaste, y hablábamos sobre el poco tiempo que me quedaba para salir de aquí, pero... ella se acaba de enterar de algo
- ¿de qué? ¡¡¡Dilo ya!!!
- escuchó mientras tu madre hablaba con Astrid sobre mi salida de acá, Beatriz le decía a Astrid que debido a mi comportamiento rebelde y a mi mayoría de edad, ya no tenía motivos para estar aquí, porque era seguro de que nunca cambiaría, así que se tenían que deshacer de mi, van a hacerme algo, Gloria - y su voz se agitó- Isabel también me dijo algo sobre el mar pero no supe a lo que se refería y luego apareciste tu.
De pronto todo comenzó a dar vueltas en mi cabeza y no podía pronunciar ninguna palabra, el viejo libro de mamá se apareció en mi mente y recordé también sus palabras en aquel video que una vez me mostró, la recordé diciendo ¡vamos a matarlos!, sentía que iba a colapsar y los dedos de mis manos no dejaban de moverse y volví a la realidad hasta que vi que Victor gritaba mi nombre y trataba de hacerme reaccionar.
- ¡¡¡Gloria!!! ¿Estás bien? Heey Dime algo - suplicó
- Victor, te voy a sacar de aquí - dije con firmeza
- ¿de qué hablas? - y me vio con incertidumbre
- Victor, sé lo que quieren hacerte, pero no lo lograrán
- pero ¿cómo vas a hacerlo?, créeme que he intentado escapar de muchas maneras y nunca lo he logrado
- no lo has hecho de la forma en que yo lo haré, ser la hija de esa bruja también tiene sus ventajas, confía en mi - y busqué su mano para darle un pequeño apretón
ESTÁS LEYENDO
Espermatozoides Congelados
AcakEsta es una novela corta sobre algo que muchas sueñan; Un mundo sin hombres.. sigue leyendo y descubre si te gusta este mundo Crédito de foto actual de portada: http://www.azoospermia.es/wp-content/uploads/Ausencia-de-espermatozoides.jpg
