A cambiar el rumbo

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Capítulo 10

En cuanto abrí la puerta negra de la entrada al "Lugar de las reglas", divisé a Víctor sentado en una de las bancas y moviendo constantemente las piernas como si tuviese mucha prisa, cuando me descubrió entrando, se levantó de un impulso y caminó a paso rápido hacia mí sin quitarme los ojos de encima.

- hasta que apareces, ¿cómo estás? ¿Qué te ha pasado? ¿te has sentido mal? es mi culpa ¿verdad?, no debí decirte eso, me he sentido mal estos tres días que no has venido, estaba a punto de volverme loco, traté de cruzar la puerta, salir de aquí y buscarte pero mi intento ha sido en vano y lo único que gané fueron más castigos, me tenías muy preocupado, ¡mucho!.

- tranquilo, respira, ya estoy aquí, Víc... - y antes de terminar de pronunciar su nombre sentí sus brazos atrapando los míos y su respiración acelerada soplando mi hombro derecho- Víctor, estoy bien, perdón por haberte preocupado tanto, y no te sientas culpable, no tienes la culpa de nada, solo eres una víctima más, yo debería ser la preocupada por ti, por no saber cómo has estado estos días, ahh y te han castigado, y fue por mi culpa, porque querías verme, déjame ver lo que te han hecho – dije mientras trataba de soltarme para ver sus heridas

- no, eso no importa, ya me siento curado con solo saber que tú estás bien – y dicho esto se retiró de mí – te veo en la terapia, debo ir a clase

- mjm – y asentí con la cabeza

Me fui hasta la sala de psicología y me dirigí a mi cubículo, no tenía pacientes hasta las 10 de la mañana con Víctor, así que tenía mucho tiempo para relajar mi mente y buscar las palabras adecuadas que necesito para explicarle a Víctor lo que he pasado haciendo estos tres días que me he ausentado aquí.

Le he dicho a Beatriz que estaba enferma y por eso me he quedado en casa, necesitaba mentirle para que no me obligara a venir al trabajo. Estos días en casa me han servido mucho, necesitaba tiempo a solas para llorar todo lo necesario y superar las horrendas fechorías de mi madre, además de que tenía que pensar de una vez por todas lo que haría al respecto.

Siento que mi plan puede funcionar, algo dentro de mí endureció y tengo la fuerza necesaria para enfrentar a Beatriz, además estoy segura de que contaré con la ayuda de Víctor.

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Ya estaba durmiéndome sobre mi escritorio cuando sentí pequeñas palmadas en mi espalda y un gentil susurro en mi oído, me desperté algo asustada, y vi que se trataba de Víctor intentando despertarme sin hacer mucho ruido.

- ¡Dios mío! Que vergüenza, ¿hace mucho que estás aquí? – pregunté mientras limpiaba disimuladamente mi labios para evitar algún rastro de la saliva inquieta que se deja caer de las comisuras de mis labios cuando duermo.

- No te preocupes, estás limpia, hace cinco minutos entré y tuve el tiempo necesario para limpiarte mientras dormías

- ¿qué? Es una broma, verdad, dime que sí – supliqué con vergüenza y apretando los ojos y mis puños

- Si quieres que diga que sí, lo haré pero estaré mintiendo y los niños que mienten reciben castigos – y se carcajeó

En ese momento deseé haberme quedado un día más en casa

- Bueno, ya basta, tengo algo importante que decirte – dije con autoridad y tratando de olvidar lo sucedido- necesito tu ayuda

- ¿Para qué? – sonó confundido

- Calma, voy a explicarte poco a poco, por ahora lo que puedo decirte es que he estado pensando mucho estos días, tanto que creo que la cabeza me ha crecido unos 3cms a cada lado – dije tratando de ser divertida, pero él solo siguió con su expresión de confusión- Quiero pedirte que no te sigas sintiendo culpable por lo que me contaste sobre Mario, aunque en ese momento dejé al descubierto mi debilidad, debes saber que soy muy fuerte y que cuando sé que debo hacer algo, lo hago hasta agotar mis fuerzas, así que no te arrepientas por habérmelo dicho, te lo agradezco, porque era lo que necesitaba para llegar a mi límite y decidirme por hacer algo.

Ahorita no puedo explicarte como quisiera pero puedo adelantarte que yo ya sabía que Beatriz no era la mujer correcta y buena que aparenta ser, hace un tiempo atrás yo descubrí un libro en mi casa que fue escrito por ella, una especie de diario íntimo, lo guardé entre mis cosas y empecé a leerlo, al principio creí que eran simples historias que ella inventaba pero en mi cumpleaños y primer día de trabajo aquí, comprendí que no eran falsas historias sino realidades.

Víctor, es por eso que estoy aquí, porque quería verificar todo lo que estaba escrito en eso libro, y ya lo hice, así que ahora necesito cambiar el rumbo de esta oscura y egoísta historia, pero necesito tu ayuda, tu valentía, tu coraje, tu seguridad y sobre todo tu compañía, ¿cuento contigo Víctor? – pregunté algo preocupada por lo que Víctor podría estar pensando pero con la certeza de que su respuesta sería buena. Guardó silencio por unos instantes y se dedicaba únicamente a verme casi sin parpadear.

- Gloria, por supuesto que sí, no sé si vas a creerme y sé que sonará cliché, pero toda mi vida he estado esperando esto, desde pequeño he tenido la sensación de que iba a llegar un momento en que sería parte de algo trascendental, ahora ha llegado ese momento, y estoy más que feliz de que sea contigo.

Sus palabras se sentían muy sinceras y podía ver como sus ojos irradiaban un brillo mientras hablaba.

- Gracias – le dije mientras le dedicaba una amplia sonrisa

- No me agradezcas, que mi deuda aumenta

No supe exactamente a qué se refería pero no pregunté, el tiempo de sesión ya había terminado y si no quería más castigos para Víctor debía hacerlo ir a sus clases.

- Víctor, ya terminó la sesión, puedes irte – troné mis dedos, me levanté estirando mis brazos y espalda y me dirigí hasta la puerta para abrirla

Me vio y sonrió con un poco de burla por mi urgencia de que se fuera y se levantó para revolver un poco mi cabello e irse.

Cuando salió de mi cubículo, me senté y sin poder evitarlo sonreí, suena extraño y sé que podrá ser difícil de comprender, pero a pesar de todo lo que estaba viviendo, me sentía feliz. Después de descubrir que mi madre no es la que he conocido durante mis 18 años, encontrar a alguien como Víctor en quien puedo confiar me da un poco de seguridad y estabilidad emocional.

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Lo sé, los he hecho esperar mucho por un nuevo capítulo, y éste es algo corto, pero se debe a que estoy culminando mi carrera universitaria y tengo muchos trabajos por hacer, sin embargo, quiero ofrecerles una disculpa. También quiero agradecerles a todos por leerme y dejarme sus comentarios, en verdad, me siento apoyada, gracias por dejar entrar en ustedes esta historia. Prometo volver pronto... María Parra, muchas gracias por tu mensaje de hoy, me has motivado mucho, ¡abrazo! 

Espermatozoides CongeladosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora