El expediente

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Capítulo 7

Estaba sentado frente a mi y las palabras sin sentido que se me ocurrían se quedaban atoradas en mi garganta. Él estaba tan tranquilo, no sudaba, no se movía impaciente, no sonreía a causa de nervios, estaba tranquilo, cruzó sus piernas y clavó sus brillantes ojos en mí, a la espera de lo que yo dijera. Después de unos minutos, en los que traté de hacerle creer que lo estaba examinando visualmente, habló.

- creo que necesitarás esto, todas mis psicológas anteriores me lo han pedido cuando voy a sesión pero al parecer aún no tienes experiencia, tal vez ni sabías sobre esto - dijo casi burlándose de mi

Yo ni había notado que había tenido esa carpeta en sus manos todo este tiempo, verdaderamente estaba nerviosa.

- damelo - le dije bruscamente mientras arrebataba la carpeta de su mano

- ¡si!, definitivamente eres hija de Beatriz - dijo arqueando a la vez su ceja izquierda

Solo lo vi y achiné mis ojos demostrándole mi molestia con lo que acababa de decir. Había sido brusca arrebatándole la carpeta pero fue porque insinuó que era una tonta que no tenía idea del trabajobque estaba haciendo.

- sigues con eso, mejor guarda silencio - le ordené... y abrí la carpeta, tenía por título "expediente de Víctor"

La carpeta contenía todo con respecto a Víctor, desde sus datos personales, hasta datos médicos y emocionales y por supuesto también detallaba su conducta, sus llamados de atención, los castigos que ha recibido y una nota que decía que le quedaba poco tiempo para enmendar sus errores.

- así que te queda poco tiempo, ¡diablos! Nuevamente dije lo que estaba pensando - expresé ignorando que Víctor se reía.

- jaja, así es, creo que pronto saldré de aquí - me decía mientras trataba de contener su risa burlona.

Arqueé mi ceja derecha y mordí mis labios, tratando de ignorarlo, seguí leyendo el expediente y noté que Víctor era sometido a castigos al menos dos veces por semana, lo cual me hizo recordar la vez en que estaban golpeando su espalda con aquella gruesa faja y no pude evitar preguntarle cómo estaba.

- ahhh .... ¿hablas de esto? - preguntó mientras bajaba sus tirantes y sacaba su camiseta para mostrarme su espalda.

- hey!!! No era para tanto, no era necesario que te sacaras la camiseta, solo quería saber si ya no te dolía.

- pues así puedes comprobar si me duele, toca las heridas

- ¿qué?... Estás loco ¿por qué? Mejor ponte la camisa - le dije algo nerviosa

- ahhh es que no puedes tocarme porque no estoy a tu nivel, ¿verdad? - dijo retándome

- aish!!! - exclamé y acerqué suavemente mi mano a su espalda, las heridas aún se veían enrojecidas y casi tenía miedo de lastimarlo al tocarlo, pero lo toqué y vi como su piel se erizaba con el contacto con mi mano, y arqueó su espalda y me dí cuenta de que aún le dolía. Mire su cara y su expresión era de dolor pero trataba de disimularlo.

- lo siento - le dije sintiendome culpable

- tranquila, en unos días mas estaré mejor - me dijo mientras se ponía su camiseta y subía sus tirantes.

Me sentía mal por él y también por los otros chicos que seguramente también eran castigados de la misma forma. Lo peor es que todo era a causa de mi madre. Suspiré profundamente por lo que estaba pensando cuando de repente Víctor me hizo reaccionar y dejar de pensar.

- no te preocupes tanto por mi, te he dicho que voy a estar bien - me decía mientras sonreía traviesamente.

- ¿qué? Jajaja - me reí - no he suspirado por ti, no te creas tan importante.

- bien ... no es necesario que admitas nada y lo sé, sé que no soy importante en este mundo, no hace falta que lo digas - me dijo con un tono apagado.

Me sentí mal por haber dicho eso pero no me disculpé. Seguí leyendo el expediente y cuando iba a preguntarle por su madre, alguien tocó la puerta y abrió sn darme tiempo de aceptar su entrada.

Era Beatríz, mi madre

- supuse que aún estarías aqui Víctor, ya puedes irte y regresar a tus clases - le ordenó.

- no, aún no termina la sesión - le dijo retándola.

Mamá frunció el ceño y estaba a punto de gritarle cuando dije:

- Víctor, otro día continuamos, por ahora vete

- es que no habrá necesidad de que vuelva - interrumpió Beatríz

Víctor y yo nos miramos confundidos y preguntándonos por qué...

- Víctor es un paciente muy díficil para tí, así que lo tratará Nathalia

- ¿dudas de mis capacidades, mamá? - le interrumpí cuestionándola

- Gloria, no es eso, es que ...

- Deja todo como esta, el ya es mi paciente, así que seguiré tratando con él, sé que puedo hacerlo - le dije tratando de manipularla

Ella solo me vió demostrándome que la había convencido, volteó a ver a Víctor con desdén y le ordenó que se fuera a clase porque el tiempo de sesión ya había terminado.

Víctor se levantó, y caminó hasta la puerta donde giró la cabeza para verme y sonrío, luego salió corriendo del lugar. Por suerte mamá no vio eso.

- sé sumamente profesional con él y no caigás en sus bromas, él tiene mucha imaginación y constantemente está inventando cosas y armando escándalos, así que no le prestes tanta atención a lo que te diga.

- seré una psicologa, mamá - le dije- mi deber es analizar su conducta.

- y también enseñarle las reglas, recuerdalo - me dijo con un tono firme y señalando con la mirada el libro de las reglas.

- ahh siii claro, todavía lo estoy leyendo - le dije

- está bien, leelo bien y aférrate a el, y harás un buen trabajo

Solo asentí con la cabeza y ella salió del cubículo.

Mamá realmente cree que soy como ella, quiere que yo también someta a los chicos y les clavé en la mente sus absurdas reglas... Pero no será así, no puedo participar de algo que me parece egoísta y cruel.

Espermatozoides CongeladosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora