Luego del juicio volví a mi casa con mi prima y mis amigos. Aroa se preparó para ir a la de Natalie, en donde me dijo que desde ahora en adelante se iban a juntar por mi culpa...
Pues eso es mejor para mi, ya no tendré que llegar a mi casa y verla... infestada de chicas.
Baker y Sergio se sentaron al mismo tiempo en el sillón.
-¿Y que pasó con Natalie? -me preguntó Sanders.
Solté un agobiado suspiró y me senté frente a ellos después de pasarles su plato de comida. Habíamos pedidos unas pizzas.
-Es una loca -dije irritado.
-Pero bien que esa loca te salvó el pellejo, ¿vieron la actuación que hizo? -habló Sergio.
-Fue increíble, te aseguro que casi me hace llorar -agregó Baker.
-Ya, dejar de hablar de ella -sentencié.
-¿Qué sucede? ¿Estás sensible hoy? -preguntó con burla Dias.
-No me busques... porque vas a encontrarme -le advertí.
-No creo que quieras otro día en la cárcel ¿o si? -dijo Sanders.
Gruñí por lo bajo y tomé un poco de mi lata de cerveza antes de darle un mordisco a mi porción de pizza.
Sus palabras aun sonaban en mi cabeza.
...
'Querías una respuesta directa, entonces la tendrás. ¡No! ¡No tienes ninguna posibilidad!'
...
¡Condenada y mil veces condenada seas Natalie!
Luego de terminar de comer, ordenamos todo y nos acomodamos para dormir. Hoy, ellos se quedarían a dormir aquí. Me acosté en el colchón y miré fijo al techo. Natalie no salía de mi cabeza, me atormentaba y no me podia pensar en otra cosa que no fuera ella.
Levanté la cabeza para mirar a mis amigos y ambos ya estaban dormidos. Sin hacer ruido, me puse de pie, tomé el teléfono y salí al balcón. Cerré la puerta, para que no escucharan y caminé hasta el fondo. Me recargué sobre la barandilla y comencé a marcar el número de su casa. Comenzó a sonar, pero nadie contestaba. Corté y volví a marcar. Sonó una vez... sonó otra.
-¿Hola? -escuché su dormida voz. No dije nada, solo guardé silencio -¿Hola? Holaaaa, ¿Hola, hay alguien? -preguntó elevando un poco más su voz -¿Adam? ¿Eres tú?
-¿Quién es Adam? -la pregunta salió impulsivamente de mí.
-¿David? ¿Eres tú? -dijo con sorpresa.
-Te hice una pregunta directa, espero una respuesta directa -le dije.
-¿Acaso no has visto que hora es? -preguntó nerviosa.
-¿Quién diablos es Adam? -dije elevando más mi voz.
Guardó silencio por varios segundos. Solo se escuchaba su leve respiración, y por un momento deseé poder escuchar esa respiración pero cara a cara. Poder escuchar esa respiración cerca de mi oído...
-Si te contesto, ¿me dejaras en paz? -dijo con voz calma.
-Contéstame de una vez -sentencié.
-Un viejo amigo...
-¿Qué clase de amigo? -pregunté al instante.
-¿Acaso esto es un interrogatorio judicial? Que yo sepa el que estuvo preso fuiste tú, yo no le debo nada a nadie. Así que mejor deja de molestar y déjame dormir, ¡de una vez! -me dijo.
ESTÁS LEYENDO
NADA ES LO QUE PARECE
RomanceÓscar un joven universitario, con problemas con su padre, conoce a una chica que le hace cambiar su forma de ver la vida y de vivir. Pero atención, porque nada es lo que parece.
