CAPÍTULO 35

61 5 2
                                        

Miré a mí alrededor fijándome si ella no estaba por ahí. No, no había ninguna señal de ella.

-¿Se puede saber que demonios haces? -me preguntó Sergio.

-Estoy mirando -le dije y volví a mirar para todos lados.

-Si, ya lo se. Pero ¿Qué miras? -me dijo él.

-Nada, nada. No me hagas caso -dije y dejé de mirar. Baker me miró frunciendo el ceño.

-¿Hay algo que quieras contarnos? -me dijo Sanders. Lo miré bien.

¡Oh, diablos! Emma, ya le fue con el cuento.

-¿Tu noviecita ya te fue con el chisme? -le dije con tono burlón.

-¿Qué? ¿Qué pasó? -preguntó Sergio.

-¿Sabes con quien se acostó ayer a la madrugada, Óski? -le dijo Baker.

-No, ¿Con quien?

-Baker -le dije para que se detuviera.

-Con Natalie -le dijo. Sergio se giró a verme sin poder creerlo.

-No es cierto -me dijo.

-¡Maldita sea, Baker! No tuviste que haberlo dicho -dije cabreado.

-No, no puedo creer que lo hayas conseguido -me dijo Sergio aun sin poder creerlo.

-Bueno, ya esta no quiero hablar del tema -le dije y volví a mirar a mí alrededor.

Estábamos en la Universidad, ayer por la tarde me la pasé peleando con Aroa y Emma y también riendo un poco. Aquellas dos me acusaron de ser un cínico que necesita urgentemente la ayuda de un profesional. Y puede ser que tengan razón, pero yo ni iba a dejar que se salieran con la suya. Hoy era un día nuevo y yo tenía que estar muy alerta para vigilar a Natalie.

El coche que yo estaba esperando que llegara, llegó y se estacionó a unos cuantos metros de donde estábamos nosotros. Las tres bajaron al mismo tiempo. Mi mirada se posó en mi prima. Al instante Aroa me miró fijamente. Sonrió triunfante y me sacó la lengua en forma de burla. Vi como las tres entraban a la Universidad y comencé a empujar a mis amigos para que caminaran.

-¿Qué sucede? -preguntó Sergio.

-Caminar, caminar. No podemos perder de vista a esas tres -les dije y los seguí empujando.

Las divisé caminando hacia uno de los salones, entonces apresuré nuestros pasos y sigilosamente nos acercamos más a ellas.

-Hoy tenemos que ir a la biblioteca antes del medio día, Natalie -le dijo mi rubia prima.

-¿Para que? -preguntó la rubia.

-Teneis que ayudarme a dar unos libros, ¿si? -dijo Emma

Entrecerré los ojos, pequeñas manipuladoras. ¿Con que ese es su plan? Hacerlos cruzarse en la biblioteca, que ella le de sus libros. No lo vais a lograr...

-Claro, no hay ningún problema -dijo Natalie.

-Claro que si hay un problema -susurré.

-¿Cuál es el problema? -me preguntó Sergio.

Detuvimos nuestros pasos justo antes de entrar al salón. Ellas ya habían entrado.

-Que la loca de mi prima y la pequeña diabólica, quieren hacer que Natalie salga con un tipejo -les conté.

-¿Qué tipejo? -me preguntó Baker. Entrecerré los ojos y miré hacia la puerta del salón.

NADA ES LO QUE PARECEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora