Abrí mis labios
para desatar tormentas,
para inundar corazones
y congelar promesas.
Vendando mis ojos
y liberando el alma
bauticé el caos
en nuestra mar en calma.
Nada.
No hay sangre
que tiña mis manos,
ni lágrimas amargas
derramadas en vano.
Como una marioneta
cogida de la mano
me guié por el tiempo
para acabar de su lado.
Para acabar conmigo.
Para acabar despertando.
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Catarsis ©
PuisiAquí os dejo una parte de mí, para no tener que cargar con ella a cuestas.