Al llegar al colegio, faltaban quince minutos para que tocara la campana. Al entrar miré a todos los estudiantes emocionados con una sonrisa en su rostro mientras se saludaban y reían.
Posiblemente se contaban todo lo que hicieron en vacaciones y todo lo que tienen planeado para este año.
Acomodé la mochila en mi hombro mientras caminaba por el pasillo hasta mi casillero. Al llegar introduje la contraseña y abrí el casillero de un tirón, haciendo que el metal provocara un ruido ensordecedor, llamando la atención de algunas personas para después murmurar entre ellas.
Nos habían dado el número y combinación del casillero junto a nuestros libros que usaríamos en el año dos semanas antes de entrar a clases. Coloqué mis libros en el casillero con toda la fuerza que podía. Aún estaba furiosa. El calor que el enojo provocaba en mi pecho seguía intacto.
Ella no sabe nada sobre mí, no sabe nada. Ya no soy la niña linda que ella adoraba.
Cambié, él me hizo cambiar.
Sentí unos brazos rodearme y apretarme con una fuerza sorprendente y como todo el aire salía de mis pulmones.
--¡HOLAAAA!-- escuché la voz de mi mejor amiga gritarme en el oído, destruyéndome el tímpano por completo.
-- Ugh, Alex no grites -- le reclamé malhumorada mientras trataba de quitármela bruscamente de encima.
-- Wow, alguien se levantó con el pie izquierdo ésta mañana -- comentó finalmente soltándome.
La mire detenidamente, tenía puesto unos jeans ajustados color gris con una blusa rosa de tirantes suelta, una chaqueta y botas negras. Su cabello largo y café oscuro caía sobre su espalda con rulos en las puntas. Alta, delgada y con ojos marrones.
Alexandra Campbell, mi mejor amiga de toda la vida. Nos conocemos desde bebés, mis padres y sus padres han sido mejores amigos desde la secundaria. Dylan, Alex, Liam (el hermano mayor de Alex) y yo habiamos sido unidos desde siempre.
La ignoré y seguí guardando mis libros en el casillero -- Ugh vamos, ¿¡No estas emocionada?!-- gritó alegremente mientras sacudía mi hombro.
Dios, acaso esta chica no sabe lo que significa "no gritar".
Me detuve de lo que estaba haciendo en el instante y volteé a verla lentamente mientras levantaba una ceja confundida.
-- ¡Es primer día de escuela! ¡Deberías de estar feliz!
-- Okay...-- cerré mi casillero y me apoyé en él con los brazos cruzados -- ¿Porque yo...? No, mejor esta pregunta. ¿Quién en su sano juicio estaría feliz de que sea el primer día de escuela?
-- Um daah, los de último año-- me miró con cara de obviedad -- ¿Quién no estaría emocionado por que sea el primer día de tu último año?
-- Como sea -- Rodé los ojos y comencé a caminar en dirección a mi primera clase, miré mi horario y me di cuenta que tenía Historia.
Este día no podría ser peor.
-- Vamos, anímate -- corrió para alcanzarme- ¿Estás bien?-- preguntó jalándome de un brazo para que me detuviera, al voltear a verla noté su cara llena de preocupación. Eso hizo que bajara mis defensas un poco. No era justo para ella que la tratara así por mis problemas.
--Si, lo siento, no debí tratarte así, solo que...-- me froté la cara con mis manos completamente frustrada -- Mi mamá...ella...
-- Hey... Lo entiendo -- sonrió y pasó sus brazos por mis hombros. Claro que lo entiende, ella sabia perfectamente todo lo que había pasado y lo que estaba pasando en mi vida -- Solo... No te enfoques mucho en eso. N-no quiero que sufras otro ataque.
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Finally Saved
Teen FictionDakota Lawrence, una chica de 17 años que trata cada día de su vida de olvidarse de su oscuro pasado que le ha brindado tantas pesadillas, ataques de ansiedad y muchas lágrimas. Ella piensa que su vida ya es bastante difícil con sus problemas en cas...
