Después de un rato hablando sobre el caso de la familia Thompson con Alex, decidimos bajar a la sala para ver televisión, porque ya estaba harta de sentir la curiosidad rebotando en mi interior y no poder hacer nada para detenerla.
Bajamos corriendo por las gradas riendo, con nuestros hombros chocando y empujándose, para llegar primero al sofá de la sala. Amo ese sofá, es gigante, suave y delicioso. Al acostarte en él sientes como si estas acostado en un gigante pedazo de algodón. Cuando me quedo a dormir aquí, no necesito una habitación para huéspedes ya que todos en esta casa saben que yo con mi cuerpo tirado en ese pedazo de nube, con una cobija y comida, soy la persona mas feliz del mundo. Si tuviera este mueble en mi casa, nunca sacaría mi trasero de encima de ahí, pero lastimosamente cuesta el doble de mi vida entera. Los padres de Alex son personas con mucho dinero debido a sus buenos empleos, así que pueden darse el lujo de comprarse cosas caras. Algo que puede llegar a beneficiarme por veces.
Solo imaginen la clase de regalos que obtengo en navidad y en mi cumpleaños.
Creanme, de lo mejor.
Sentía como si en cualquier momento alguna de las dos se caería. Termináramos rodando por toda la escalera hasta quedar inconscientes y con todos los huesos rotos. El hecho de que ambas andábamos en calcetines y que el suelo estaba liso, no ayudaba en nada. Después de unos cuantos resbalones, gritos e insultos de parte de ambas, nos tiramos al mismo tiempo en el sofá haciendo que nuestras cabezas chocaran, provocando que el sonido se escuchara como echo por toda la casa y que un dolor inmenso se esparciera por todo mi cráneo.
-- ¡Auch! Alex muevete, éste es mi sofá-- le reclamé mientras intentaba sacármela de encima.
-- Éste es MI sofá, tu eres la invitada en la casa-- dijo mientras que con su pié intentaba empujarme para sacarme.
--Bueno, como invitada tienes que tratarme de lo mejor ¿No crees? -- agarré su pie e intenté empujarla, pero su fuerza se volvió en mi contra haciéndome perder el balance y caer al suelo. Sentí lo helado del suelo en mi piel de inmediato y como el dolor se activó en mi sistema.
Excelente, lo que faltaba, un dolor más para agregar a la lista.
Y lo peor era que había caído de cráneo al duro suelo, sintiendo como mi cerebro rebotada dentro de éste.
Al parecer mi cuerpo no se conformaba con el endemoniado dolor que la práctica de fútbol ocasionó.
Una carcajada se escuchó salir de la garganta de Alex mientras me veía tirada en el suelo retorciéndome del dolor. La fulminé con la mirada un momento antes de levantarme del suelo.
--Eres una perra ¿Lo sabías?
-- Si, y de las mejores -- dijo con una sonrisa después de un momento cuando finalmente pudo calmar su risa. Rodé los ojos irritada y me tiré de mala gana al mueble junto a Alex. Es cómodo pero cuando pasas mucho tiempo sentado en él se te empieza a entumecer el trasero.
Alex estiró su mano hacia la mesa que se encontraba en medio de la sala, no tan cerca de ella, para alcanzar el control remoto. Al ver que no lo alcanzaba, estiró su brazo demasiado que parecía como si se le iba a safar en cualquier momento. Ni siquiera movía otra parte de su cuerpo a demás de su brazo. Al ver esto rodé los ojos.
Maldita haragana, ¡Solo levanta tu maldito trasero del sofá y tomalo!
Al tenerlo finalmente en su mano, con una sonrisa triunfante se acomoda más en el sofá y enciende el televisor. Abrí mi boca indignada e incrédula.
¡¿Cómo pudo hacer eso?! Si yo intento alcanzar el control remoto de esa manera, conociendo mi estupidez, perdería el balance y caería contra el piso con mi hermosa cara.
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Finally Saved
Teen FictionDakota Lawrence, una chica de 17 años que trata cada día de su vida de olvidarse de su oscuro pasado que le ha brindado tantas pesadillas, ataques de ansiedad y muchas lágrimas. Ella piensa que su vida ya es bastante difícil con sus problemas en cas...
