Capitulo 13 "Fue real"

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Sentía como mis párpados caían sobre mis ojos sin poder evitarlo. El poder del sueño tomaba posesión de mi cuerpo haciéndome perder el control de mi mente completamente mientras ésta luchaba por mantenerse despierta. Mi espalda dolía por la incómoda posición en la que mi cuerpo se encontraba, la cual yo misma había logrado, buscando las mejores maneras de evitar que mi ser se quedara dormido. Pero no funcionaba, aún con mi espalda apoyada en el duro respaldar de la silla y mi cuello torcido con mi cabeza quedando en el aire, mi cuerpo luchaba con mi mente para poder descansar.

No puedes Dakota.

Tienes que esperarlo, no puedes dormirte.

Haciendo caso omiso de los mandatos de mi mente, mi cuerpo logró tomar posesión de mis acciones haciéndome caer lentamente en la profundidad del sueño. Mientras caía en el vacío de una de las etapas del sueño, un fuerte sonido interrumpió mi camino cayendo a lo más profundo. El sonido de la puerta principal chocando con la pared fuertemente fue el causante de que mi cuerpo se sobresaltada y mi trasero cayera al duro suelo. Cuando mi mente pudo procesar lo que estaba pasando, me levanté del suelo de inmediato y dirigí mi vista al lugar donde provino el sonido. Un suspiro de alivio salió de mi boca sin poder evitarlo en el momento que mis ojos se posaron en la persona que llevaba esperando más de cinco horas, pero no pude detener el sentimiento de tristeza invadir mi pecho en el momento que vi su aspecto.

-- ¿Qué haces aquí? -- escuché su voz en el instante que se dio cuenta de mi presencia. Me sobresalte al escuchar el enojo y asco que trasmitía su voz al dirigirse a mí.

-- Y-yo sol-lo estaba esperando a que lleg-garas -- tartamudeé suavemente mientras miraba como su cuerpo se tambaleaba de un lado a otro intentando cerrar la puerta principal. No pude impedir que mis ojos se lagrimaran en el momento que vi sus ojos inyectados de sangre y su cara blanca como un papel. Miré más detalladamente su aspecto haciendo que mi respiración se trabara en mi garganta. Su ropa estaba sucia y desgastada, en su delgado cuerpo resaltaba la manera en que su piel se encontraba tatuada de moretones. Su cara ausente de color hacia que unas cuantas venas sobresaltaran a la vista. Sus ojos cafés, grandes y bellos, estaban rojos e hinchados, transmitiendo una mirada fría y vacía. Su cuerpo se tambaleaba mientras él hacia el mayor esfuerzo por mantenerse de pie, y en su mano se encontraba la famosa botella de licor.

-- ¡Cuántas veces te he dicho que no lo hagas! -- gritó furiosamente tomando pasos firmes y fuertes en mi dirección. Mi cuerpo empezó a temblar debido al temor que su voz provocaba en mí. El miedo y la inseguridad recorría mis venas mientras mis pies actuaban involuntariamente y tomaba pasos lejos de él. El acto de su mano estrellándose con mi mejilla hizo que mi cuerpo se tambaleara y callera sobre la orilla de la mesa de cristal de la sala de mi casa. El ruido de un cristal rompiéndose se dejó escuchar por la habitación. Mi mente mandaba señales de alarma por todo mi cuerpo. El dolor inmenso en mi mejilla izquierda no era nada comparado con el dolor de la parte superior de mi cabeza, sentía como un hilo de sangre se deslizaba por la parte derecha de mi cara. No tuve tiempo de procesar bien el dolor o la situación en la que me encontraba por el repentino jalón que sentí en mi cabeza en el lugar donde se encontraba mi cabello.

-- Cuantas veces te he dicho que yo hago lo que quiero y cuando lo quiero. ¡No necesito una maldita niñera! -- Me gritó en el oído mientras su mano sostenía mi cabello bruscamente. El olor del alcohol invadió mis fosas nasales en el momento que su boca se acercaba a mi cara.

-- Sol-lo m-me preo-c-cupo p-por ti -- No pude evitar el tartamudeo que el llanto provocaba. Mis ojos derramaban lágrimas sin parar mientras mi piel sufría el dolor que las heridas ocasionaban.

-- ¡NO MIENTAS! ¡Nadie se preocupa por mí! -- Soltó mi pelo de repente haciendo que mi cara chocara con el suelo. Mi vista se nubló por el repentino mareo que el golpe había provocado -Tst, tst, tst -- Hizo un sonido con la lengua haciendo que volteara a verlo aún en mi posición en el suelo -- Pequeña Dakota, ¿No te han enseñado que las mentiras no son buenas? -- Preguntó maliciosamente mientras me miraba fijamente a los ojos -- Creo que tendré que hacerlo yo -- finalizó mientras se acercaba a mí con pasos lentos pero firmes. Sus ojos me miraban fríamente mientras levantaba su puño frente a mí.

Finally SavedHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora