capitulo 55

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  ¿No viste como te estaba tomando? -preguntó agitado
—¿Te importa eso a tí, Manuel? -preguntó ella acongojada- ¿De verdad te importa? -su voz temblorosa, hizo que la mirase a los ojos directamente, llenos de amargura y tristeza.
—Eso idiota -Kendall se acercó nuevamente, con bastante sangre saliendole de la boca- ¿Te importa que yo toque a ______? ¿eres su novio acaso?
—No pero.. -no alcanzó a contestar, porque el cuerpo de Kendall se abalanzó contra él, golpeandolo tambien en toda la cara- Oh no idiota, esto no se queda así -Manuel trató de hacer fuerza para poder darle un buen golpe, pero no resultó porque sintió una fuerte presión en su pecho, Kendall le habia dado una patada.
Unos golpes iban y otro se los devolvían provocando que sus caras y bocas comenzaran a sangrar continuamente.
—¡Que alguien los detenga! -gritó ______- ¡Logan! separalos -el gemelo que miraba asombrado la escena, tomó a Kendall por los hombros, separandolo de Manuel.
—¡Eso sostenlo! -exclamó Manuel- Así puedo golpearlo mejor -Carlos se acercó a la escena al ver todo el alboroto que se estaba formando y vió a su amigo ahí, se dió cuenta de que iba a golpear a alguien y lo detuvo a tiempo tomandolo por la espalda- ¡Sueltame! -gritó el- ¡Carlos sueltame!.
—Tranquilizate -le murmuró. Un minuto despues de empujones y suspiros, ambos se tranquilizaron- ¿Estas bien?
—Si, si -susurró mirando mal a Kendall- No te atrevas a tocarla más -se dirigió a Kendall.
—Yo la tocó cuando quiero -le respondió Kendall. Manuel se enfureció de nuevo y quizo acercarsele a golpear de nuevo, pero ______ se puso adelante de él.

—Detente Manuel-lo alejó- Has hecho mucho alboroto por nada -lo tomó del brazo y lo alejó de ahí ante las miradas de todo.
—¡Te estaba tocando ahí! -exclamó mientras se dirigía a la salida- No podía permitirlo.
—No tenías derecho -dijo enojada y paró, en la salida del lugar- Eres un idiota Manuel, así que ahora ¡Vete! -le gritó.
—No, no me iré -a pesar del molesto dolor en la mejilla, en su estomago y pecho, siguió ahi hablando- No me iré sin ti -se acercó a ella y la tomó bruscamente por la cintura- Nos quedamos, o nos vamos, tu escoges -trató de sonreirle.
—Sueltame -susurró ella nerviosa por la cercanía ¿Por que Manuel le hacía esto?- Sueltame por favor.
—No -la apretó mas- No te soltaré -la miró directamente a los ojos, aquellos ojos grises que meses atrás le habían lanzado un hechizo-como creía el-.Y entonces ahí a la luz de la luna, con el frio carcomiendole los huesos, con el dolor incipiente en su mejilla se dio cuenta de que había sido un verdadero tonto en dejarla ir, de que la había extrañado concientemente y que aún no sabía como había podido vivir sin esos labios, ni esos ojos que lo miraban como perro abandonado- No me pidas que lo haga porque no lo haré.
—No hagas esto Manuel -ella puso las manos sobre su pecho- Debo irme -miró hacia atrás, no veía a nadie de sus amigos, supuso que estarían ayudando a Kendall- Vete.
—Me voy -la soltó, pero volvió a tomarle la mano- Pero contigo.
Quizo de  verdad reclamarle, sabía que debía reclamarle, pero no pudo hacerlo, no le dijo nada y se guió por él.
Manuel la metió dentro del auto, no dijo ninguna palabra y comenzó a conducir con dirección a su casa. La ténía ahí con él y hablaría seriamente con ella.
—Te sangra el labio -murmuró ella- Tienes que curarte, se te infectará.
—¿Puedes hacerlo tú? -le preguntó con la mandibula apretada.
—Supongo -dijo seria y miró como de pronto llegaban a casa de Manuel.
Ambos se bajaron y nuevamente sin decir alguna palabra, entraron. El agradeció que su madre no estuviera otra vez ahí en casa, no quería darle preocupaciones ni nada de eso
—¿Tienes un botiquin? -le preguntó ella con cierto nerviosismo. Tener al chico que la volvía loca a su lado, la ponía sumamente nerviosa.
—En la cocina -murmuró él y se sentó en el sofá adolorido. Se quitó las zapatillas mientras veía a ella dirigirse a la cocina.
Lanzó un suspiro cansador y pensó en lo que había hecho, ¿estaba bien? no lo sabía, pero sólo se había dejado llevar por sus sentimientos-aún los tenía.
—A ver dejame verte -ella se sentó a su lado. Untó un poco de alcohol en algodón y comenzó a pasarselo por el labio- Eres tremendo tonto, no debiste haber hecho eso -susurró por la cercanía.
—Me dejé llevar -susurró también y miró los labios de ella, aguantando el ardor en su mejilla- Como me dejé llevar meses atrás, diciendote que no quería verte más.
—Manuel -dijo ella- No hablemos de eso, no por favor -rogó y es que si él se ponía a hablar de eso, ella lanzaría las lágrimas que mas de alguna vez había aguantado.
—Si ______ -paró su brazo y tomó el algodon que sostenía para dejarlo en el piso- ______ lo siento mucho -murmuró más fuerte, con su otra mano libre tomó el rostro de ______- Lo siento..
—No tú no lo sientes -ella cerró los ojos con dolor- Nunca lo haz sentido.
—Si______ -volvió a repetir- Lo siento de verdad, abre esos hermosos ojos -ella le hizo caso- No quise, de verdad no quise -se acercó a ella lentamente mientras ______ lo miraba sin comprender, hasta que unió sus labios con los de ella y comenzó a besarla.
¿Podía resistirse a él?, ¿Una persona podía resistirse a la persona de la cual estaba enamorada? Claro que no, se dijo mientra le seguía el beso. Extrañaba esos labios, ambos se extrañaban y no podían negarlo.
Manuel intensificó el beso, introduciendo su lengua para que ambos comenzaran una lucha de sabores, ¡La estaba besando! y ¡Joder! la maldita sensación era una de las mejores en su vida. Se acercó más y la tomó por la cintura. La necesitaba...como la necesitaba.
—Manuel no -con un poco de fuerza reunida se separó ella unos segundos después al ver que el no quería parar- No, me tengo que ir yo.. -Manuel la interrumpió.
—No debes irte -el la tomó con mas fuerza y recostandola sobre el sillón susurró- No puede irte, nena, no hagas esto -besó su cuello lentamente- No lo hagas.
—Manuel-gimió ella- No -susurró.
—Si -la miró y comenzó a acariciar su mejilla- Manuel sí repite -le sonrió y ella supo que estaba perdida.
Esta vez ella lo besó con la necesidad que mantenía desde hace meses. En aquel momento no le importo nada, sólo el hecho de estar en los brazos de Manuel la aturdía completamente y más el hecho de que Manuel estaba lamiendo y acariciando sus senos. Cerró los ojos un momento y se dejó llevar por las caricias que le proporcionaba Manuel.
La ropa fue sólo un estorbo que rapidamente desapareció en el suelo. Ambos gemían ante la necesidad de tenerse uno con el otro. Manuel no aguantaba más..
—Te necesito______ -gimió en su oido, mientras se apretaba contra ella- No sabes como te necesito. -Entonces entre la desesperación y la excitación, se quitó los boxers y le abrió las piernas a _____ colocandolas sobre su cadera. La miró por ultima vez y la penetró lentamente.
Sus movimientos se hicieron cada vez más rápido, mientras ella rasguñaba su espalda aguantando los grito que deseaba lanzar. Estaba en el mismo cielo, se dijo a si misma. Y poco despues ambos llegaron al extasis del placer.
______suspiró agitada mientras sentía como Manuel se apoyaba en su hombro, tratando de normalizar tambien sus respiración. Soltó a Manuel por la espalda, y sin querer recordó todas las veces que había deseado esto por meses, pero lastimosamente también recordó, todas las lagrimas que botó por él...¡Era una tonta!
—______ -susurró Manuel en su oido- Joder no me he puesto el condon -Pero aquello no lo tomó en cuenta ________, ella se cuidaba por si sola y no había problema. Lo que de verdad ahora le importaba era lo debil que había sido, al caer nuevamente en sus brazos ¿Donde quedaba su orgullo?
—No importa Manuel -murmuró con voz seria- Supongo que más de alguna vez se te ha olvidado, con las otras tipas que te acuestas ¿no? -se sentó en el sofa al mismo tiempo que Manuel se hacía un lado, para mirarla extrañado- No me mires con esa cara tu sabes a que me refiero
—No _____..tú -ella lo interrumpió.
—No me vengas que no te haz acostado con ninguna, por que esa no te la crees ¡ni tú! -gritó- Y no te preocupes por el maldito condon que nada va a pasar -se levantó del sofá y buscó su ropa interior- ¿Eso querías cierto Manuel? -él se quedó callado- Acostarte conmigo, para no dejar un fin de semana sin ningun revolcón.
—No eres un revolcón -él se colocó sus boxer- No lo eres -susurró.
—¡Claro que lo soy! -le gritó y se paró erguida- Tu te acuestas con *beep* baratas y eso ahora soy, una puta que ha caido en las redes del semental Manuel Padilla-recogió su vestido con las lágrimas agolpandole los ojos- Pero no te preocupes, porque no volverá a ocurrir, tu deseo se seguirá cumpliendo y no me verás más -se puso sus tacones y se dispuso a caminar hacia la entrada pero Manuel la detuvo.
—No te trates así -murmuró- No lo hagas, no lo eres y yo -suspiró- Quiero seguir viendote.
—¡Claro que no! -exclamó mirandolo a los ojos- No vengas ahora en ese plan, tu me dijiste que no querías nada serio conmigo, que no querías seguir viendome, y lo cumpliré.
—Me arrepiento ______ -dijo con la mirada triste- Me arrepiento de haber dicho eso.
—Pues muy tarde -palpó su hombro- Ya está todo dicho y hecho, sigue acostandote con tus putitas, porque ahora soy yo la que te pide, que no me busques -unas pocas lagrimas cayeron por sus ojos.
—_______ -susurró él, pero ella no se detuvo, salió por la puerta pegando un gran portazo- No quiero a nadie más, sólo te quiero a ti -le dijo a la nada.

Se sentó en en el sofá en que la hizo suya hace algunos minutos y por primera vez en la vida...lloró por una mujer.  

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