Narra Harry Styles.
Nos detuvimos en unos de mis restaurantes favoritos. El día estaba maravillosamente perfecto, y no sólo por el hecho de que el sol estuviera de nuestro lado, sino porque tenía a la persona más perfecta a mi lado: _____ Merrick. Por más que intentaba, la sonrisa era imposible esfumarla de mi rostro. Bajé del auto, cerré la puerta y luego lo rodeé para recibir a ______. Su sonrisa fue mi recompensa y me sentí la persona más afortunada de todo el mundo. El simple contacto de nuestras manos entrelazarse hizo que mi cuerpo se estremeciera y mi corazón quisiera salir disparado de mi pecho. Ella me hacía sentir más de lo que alguna vez pensé que se podía llegar a sentir. Entramos en el restaurat y noté sólo unas pocas personas más. El típico aroma mañanero que inundaba el lugar -tostadas y café recién servido- se filtró por mis fosas nasales, y, a juzgar por la profunda inhalación de ______, también por las suyas. La observé sonreír, casi avergonzada y, para mi mala suerte, me miró. Bajé la vista inexplicablemente tímido y oí su risita, llenándome de ternura y felicidad. Uno de los meseros se me acercó, para luego indicarme un par de mesas; elegí la que daba hacia el patio trasero. Nos indicó que lo siguiéramos en un excelente francés, y así lo hicimos. Tomó nuestras órdenes. Tuve que pedir por mi chica, pues, al parecer, no lograba manejar el idioma ni un poco. Quizás le tendría que enseñar un par de palabras. Una vez que el mesero se fue, me crucé de brazos y miré cada punto y coma del bello rostro de ______. Aún me costaba creer que al fin la tenía aquí conmigo y me había vuelto a decir que me amaba.
-¿Qué me ves?-dijo; la estaba poniendo nerviosa.
-¿Estás segura de que esto no es una broma?
-¿Qué cosa?
-Esto-hice un gesto desdeñoso, indicándonos a nosotros mismos-. ¿Estás segura de que me amas como te amo yo a ti?
-Harry, ya te lo dije-suspiró-: Te amé, te amo y te amaré por siempre.
-¿Aunque me haya portado como un idiota?-alcé las cejas y mordí mi labio inferior, temeroso.
-La única que se portó como una idiota siempre fui yo, y espero que eso entre en tu cabeza hueca.
-Yo también te amo, nena.
Habían pasado dos horas desde que habíamos comido las tostadas con jugo de piña, y ahora estábamos paseando por el centro, con nuestras manos entrelazadas y externos a todo lo que nos rodeaba. Me encantaba hacerla reír incluso con la broma más estúpida el mundo. Me encantaba saber que la estaba haciendo feliz, aunque sea un poco.
-¡Eres un cerdo!-exclamó, riendo por producto de una de mis tantas historias sobre mis "excelentes" gustos culinarios.
-En serio, deberías probarlo-asentí, mientras balanceaba nuestras manos en un delicado vaivén.
-Ni de broma, Styles... ¡Oh, mira...!
Jaló de mí hacia algo que parecía un pequeño puesto de objetos artesanales. La seguí riendo, deleitándome de ese comportamiento que siempre me fascinó en ella; hacía verla tan tierna y perfecta. Me quedé a su lado, observando cada cosa que me señalaba, hasta que sus ojos brillaron ante una pequeña pulsera bañada en plata; no me lo dijo, pero supe de inmediato que le había fascinado. Pregunté el precio, con la confianza de que ella no entendiera mi diálogo con el vendedor, y pagué lo necesario. Los ojos de _____ me miraban atentos y confundidos, quizás preguntándose qué rayos pasaba. Tomé la pulsera, la cual ella siguió con la mirada, y la obligué suavemente a extender su mano frente a mí; así lo hizo, y en menos de cinco segundos la delicada cadena con pequeños dijes de corazones, flores y mariposas adornó su muñeca fina y delicada. Le besé el dorso de la mano, sin alejar mis ojos de los suyos. Llevó su mano restante a sus labios, como ahogando un sollozo o una exclamación de sorpresa.
-Feliz cumpleaños-sonreí.
-Mi cumpleaños no es hasta dentro de ocho meses, Harry-rió aún algo confundida.
-Feliz cumpleaños-corregí, tomándola de la cintura y juntando nuestras frentes- número dieciocho, señorita Merrick.
Soltó un grito ahogado, acto seguido sus manos tomaron ambos lados de mi cara mientras que era premiado con sus labios besando cada punto disponible de mi rostro, desde mis labios hasta mis párpados. Rodeó sus brazos en mi cuello y en seguida inhalé el perfume de su cabello, cerrando los ojos y disfrtando del momento. Si hubiera sido por mí, hubiera detenido el tiempo y quedaría con ______ en mis brazos por toda la eternidad.
-Gracias, gracias, gracias-susurró apenas, con el rostro enterrado en la curva que conectaba mi hombro con mi cuello.
-No agradezcas-musité-; lo mereces todo, nena.
-No puedo creer que en serio me des un regalo por mi cumpleaños de hace dos años-rió, aún en mi cuello.
-Te lo debía, y te juro que me sentía pésimo por no poder hacer nada para llegar a ti esa noche.
Se alejó los centímetros suficientes para que nuestras miradas se conectaran. El color verde de mis ojos y el precioso color de los suyos era una mezcla que sólo contenía pureza, sencillez y el más sincero amor.
-Juraría por todos los dioses-dijo con una sonrisa- que sigues siendo igual, o incluso más perfecto que el día en que entré por esa puerta y vi tu sonrisa por primera vez.
-Y yo juraría por todos los dioses que sigues siendo la misma perfección con ojos que un día entró por la puerta del salón y miró directamente a mi corazón sin siquiera saberlo.
-Te amo como no tienes idea, Harry Styles.
Y me sentí el hombre más afortunado y feliz del mundo, y ni siquiera me importó besarla con todo el amor que tenía para entregarle justo en frente de un puesto de objetos artesanales, porque cuando estaba cerca de ella, lo demás sólo se volvía una ilusión.
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El Arte De Encontrarte (Secuela de LFDA)
FanfictionLuego de dos años del alboroto "alumna/profesor", ______ y sus amigos deciden hacer las vacaciones de sus vidas yendo a la ciudad del amor: París, Francia. Todos desean comenzar de cero y poder tener la vida que siempre quisieron. ¿Pero qué pasará s...
