Capitulo 25. Adiós España.

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Capitulo 25.

           Me desperté sobre las sobre las cuatro de la mañana, todavía era de noche, la verdad no sé porque, me quede sentada en mi cama observando mi habitación. Empecé a oír unos pequeños golpecitos en la ventana, me giro hacia ella y ahí estaba él. Adam. Nuestras miradas estaban conectadas, la suya expresaba tristeza y preocupación, yo simplemente tristeza, no quería irme, dejar a mis amigas, mi familia y menos a él… Ahora que me di cuenta de que le amo… No le dejare aquí. Me acerque a la ventana, la abrí lentamente, pero Adam termino de subirla él solo. Entra y no hablamos simplemente… Nuestras miradas estaban conectadas…

-¿Qué quieres?-. Me giré hacia otro lado para no verle la cara.

-Quiero hablar contigo…- Su tono de voz…

-¿De qué? No te importa que me tenga que ir donde mi madre-. Se me hizo un nudo en la garganta y aguantaba las ganas de llorar.

-¿Te crees que no me importa? ¿Qué no me importa no verte nunca más? ¿Eso crees?- Sentí que dio un paso hacia donde yo estaba y… Me abrazó por la espalda, sentía como unas gotas caían sobre mi ropa… Y como de mis ojos salían lágrimas, los dos estábamos llorando, me giré para abrazarle de frente y lo abracé más fuerte y él igual… Quería que estuviéramos así siempre…

          Cuando ya estaba un poco más calmada levante levemente mi cabeza para verle la cara… Su cara expresaba tristeza, la mía igual y también una lágrima caía en mi mejilla… Posó su mano sobre mi cachete y me quitó la lágrima… No quitó su mano de mi rostro, era tan cálida… Los dos nos miramos a los ojos y, nos besamos, sentía mariposas en el estómago, las piernas me temblaban y mi corazón latía a cien por segundo, estaba claro, le amaba. No quería dejarle… No quería abandonarlo… Tenía que haber una forma.

-Vente conmigo…- Le dije tras el beso.- Por favor… Tiene que haber una manera de que te dejen quedarte allí donde voy-.

-No creo, recuerda que soy… -

-Da igual que seas, lo importante es que eres tú, además tú no has seguido los planes de tu padre…-Cogí aire.- Además si tu no vienes conmigo tampoco voy a ir yo.-

-Pero es lo mejor para ti, aquí es muy peligroso…-

-Pero no me quiero ir… Y menos sin ti…- Estaba a punto de volver a llorar cuando de repente mis oídos oyeron algo que querían oír.

-Vale…- Mi corazón estaba feliz… Iba a venir conmigo.- Pero si me juras que iras-.Yo simplemente asentí. Nos abrazamos hasta que oímos unos pasos que provenían del pasillo… Dieron dos toques en la puerta.

-Eli… Estas bien…- Era la voz de mi hermano, si entraba y veía la escena se montaba la de Dios.

-Esto… Sí, no te preocupes…- Le contesté, miré a Adam.

-Creo que debo irme… Si tu hermano me ve…- Susurró.

-Ya…- Nos despedimos con un corto beso y salió por la ventana.

          Adam salió justo a tiempo, porque mi hermano entró en mi habitación… Me dirigió una pequeña sonrisa y hablamos un poco… Le dije que me encontraba cansada y que quería dormir, y él se fue.

          Al fin, una mañana de sábado, fui la primera en despertarse, me vestí y me prepare el desayuno, tenía planeado salir a correr un poco ya que mis padres no se iban a despertar en una o dos horas y mi hermano igual. Iba vestida con unos leggins negros, una sudadera blanca, unos tenis blancos y me recogí el pelo en una coleta. Salí de casa y empecé a correr, pensaba en ir a dar unas vueltas al parque y desconectar un poco.

          Ya llevaba media hora corriendo por aquel parque, a si que me fui a sentar a un banco… El día estaba nublado, espero que no se pusiera a llover. Me puse a mirar el cielo un tiempo… Asumida en mis pensamientos, hasta que noto que alguien se sienta a mi lado. Gire mi cabeza y vi a Félix, vestía con un chándal de color gris. Su mirada se dirigió hacia la mía.

-Tú madre quiere que regreses junto a ella el lunes-. Estaba muy serio.

-Vale, no me queda opción pero llevare a Adam conmigo-. Quería dejarle claro que no me iba a ir sin él.

-No creo que puedas-.

-Pues yo creo que sí o, si no ,no me voy con mi madre-.

-Esta bien… Pero ya sabes nuestro futuro ¿no?-

-No pienso casarme contigo y lo sabes-. Me empecé a enfurecer, siempre me recordaba lo mismo, me da rabia.

-Si, si…- Esta siendo ¡¿Sarcástico?! Cogí me levante del banco, dejándole sorprendido y me fui corriendo de allí como si no existiera.

~~~·······~~~

          Ya era domingo por la noche, ya había pensado en la excusa y la despedida de mi familia, no quería dejarles pero si me quedaba ellos acabarían lastimados al igual que yo, esa noche la pasé llorando y preparando un pequeño bolso con ropa. Mi móvil lo puse a cargar… Y solo quedaba esperar a que fuera mañana.

          Lunes por la mañana, hoy era 20 de Diciembre. Me desperté a las seis de la mañana, me vestí con ropa de calle y preparé una nota de despedida para mi familia, decía así: “ Papá, mamá y Evans, yo… Yo se que me queréis y yo no quiero que os pase nada, no quiero que acabéis mal por mi culpa. Me iré por un tiempo de casa, no me busquéis porque ni yo misma se dónde voy a estar, juro que no será para siempre pero por ahora no volveré por favor no os preocupéis… Estaré bien. Os quiere… Eli.”

          Cada vez que escribía una palabra de esa carta me dolía el corazón, pero era lo mejor, salí de casa y me encontré con Adam y Félix en la puerta.

-¿Estas lista, princesa?- Claramente preguntó Félix.

-S-Sí…- Bajé el escalón de la entrada de mi casa. En frente de ella se encontraba un coche negro, supuse que era de Félix (si os acordáis él era mayor de edad).

-Vámonos…- Dijo Adam, agarró mi mano y entramos todos en el coche. Miré por la ventana mi casa… Y dije adiós.

La vida de Eliane.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora