Capitulo 16. La despedida.

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Capitulo 16.

          ***Eliane***

           No me lo podía creer, Félix solo me quería porque nos ibas a casar, y Adam se creía que me iba a quedar con el, mis sentimientos hacia ellos casi se desvanecieron en ese momento, después de decir aquellas palabras me fui caminando a casa , mi madre me esperaba , los dos parecían esperarme. Estaban muy serios.

-Mamá, papá, ¿pasa algo?-. Decidí preguntarles.

-Por desgracia sí, hija.- Contestó mi madre.

-Hemos conseguido trabajo en España, y tenemos que mudarnos-. Dijo mi padre continuando mi madre.

-Se que es un cambio un poco brusco, pero, no podemos rechazar una oferta así, harás nuevos amigos, tendrás una nueva casa…-

-No… No… Imposible ,no quiero irme, mi vida entera está aquí, mis amigas, mi instituto…- Protesté.

-Lo siento, hija.- Mi madre agachó un poco la cabeza.

-La mudanza se llevará a cabo entre esta semana, el viernes cogeremos el vuelo. Nos quedaremos allí por un tiempo, no es para siempre pero… Por ahora son tres años… Y mi sueldo y el de tu madre aumentaran un diez por ciento, tendremos una casa enorme e iras a un instituto privado-.

El hecho de que nos marcháramos me chocaba un poco, pero también quería alejarme de Adam y de Félix, pero también tenía a mis mejores amigas aquí y no las quería dejar.

-Bueno… Vale… No me queda opción.- Decidí aceptarlo.- Me voy a dormir-

-Buenas noches hija.- Dijo mi madre con una ligera sonrisa. Mi padre igual.

-Buenas noches.- Les sonreí con una falsa sonrisa y me fui a mi cuarto.

          Me puse mi pijama , recogí mi cabello y mire al techo tumbada en mi cuarto, me acababa de acordar que dentro de cuatro días (justo el día que me iba a España) era mi cumpleaños, dieciséis … La vida pasa tan rápido y pasan tantas cosas…

          Al día siguiente me desperté antes de lo previsto, no tenía ganas de ir a clases, bajé a la cocina ahí estaba mi madre.

-Mamá…-

-Dime hijita.- Me miró con una sonrisa.

-No tengo ganas de ir a clase…-

-¿Estas enferma?-

-No-

-¿Problemas amorosos?-.Preguntó.

-Si… ¿Me puedo quedar? No tengo ganas de ir…-Contesté desganada.

-Bueno, ya que nos vamos este viernes, supongo que no tienes porque ir a si que vale, ¿qué te parece si nos vamos de picnic los cuatro al parque de aquel lago tan bonito?-

-¡Si!- Dije en tono de niña pequeña.

-Ven, ayúdame a preparar los bocadillos del almuerzo-. Me acerqué a donde ella estaba y empezamos a preparar todo. Oí como mi padre y mi hermano bajaban la escalera.

-¿Qué hacéis?- Preguntó Evans.

-Nos vamos de picnic-. Contesté mientras seguía pendiente de lo que hacía.

-¿No tienes clase?- Volvió a preguntar.

-No me apetecía ir y mamá me dejo quedarme hasta que nos vallamos-. Me giré y le sonreí.

-¿Puedo ir yo también?- En tono de niño pequeño.

-Claro…- Mi madre seguía haciendo la comida y yo la ayudaba. Mi padre y mi hermano se fueron a vestir.

          Mi madre y yo después de terminar subimos a nuestros cuartos a cambiarnos. Yo me vestí con unos shorts vaqueros, una camiseta blanca que ponía “Love & Peace”, me cogí una coleta y me puse unos converse de color azul celeste.

         Estábamos todos listos, ya era las doce del mediodía a si que nos subimos al coche de mi padre y cogimos rumbo a aquel parque.

         Llegamos, escogimos un lugar debajo de un árbol cerca del lago, era hermoso, brillaba por la luz del sol, me olvidé completamente de todo, comimos y me quedé dormida debajo del árbol, todo estaba en calma, sentía paz, ojalá pudiera quedarme así por siempre, en aquel grandioso lugar.

        La semana pasó volando y cuando menos lo esperé ya estábamos a jueves, solo queda un día para irme, a si que decidí quedar con mis amigas en la tarde, quería despedirme, las llame a las tres y quedamos en el centro de la ciudad. Llegó la hora, me preparé, me puse un vestido negro que me llegaba hasta las rodillas (tenía asillas), me puse unas botas y me pinté un poco. Justo a las cinco salí de mi casa y vi a mis amigas.

-¡Chicas!- Grité. Me acerqué y las abracé.

-¡Hola!- Dijeron a unísono.

-¿Nos vamos? Quiero aprovechar esta tarde al máximo-

-Sí.- Dijo Dalila. Nos dirigimos al centro de la ciudad, las calles estaban repletas de gente y las tiendas estaban abiertas, entramos primero a una tienda de ropa de nuestro estilo, era súper cool , me probé mucha ropa, me reí con ellas un montón pero me entristecía que no los volviera a ver. Nos paramos a descansar en frente de un carritos de los helados.

-¿De qué lo queréis? Yo invito- Dije yo.

-Yo…De fresa- Contestó Emma.

-Yo de chocolate- Dijo Dalila.

-Yo de vainilla- Claramente era Enora la que me contestó. Me acerqué al heladero.

- Un helado de fresa, otro de chocolate y dos de vainilla-.

-Por supuesto- Se giró y empezó a preparar los helados. Me los da.

-Son 4$- Le doy el dinero y me llevo los cucuruchos. Voy a donde las chicas y les doy sus respectivos helados.

-¡Están riquísimos!- Gritó Enora con cara de felicidad.

-Me alegro de que estéis felices- . Sonreí.

-Hay… Eli… Te vamos a echar mucho de menos-. Hizo un pequeño puchero Emma.

-Yo más…- En ese momento nos abrazamos todas, llego la hora de la despedida y mis amigas sacaron un regalo entre las tres de una bolsa.

-Sabíamos que mañana será tu cumpleaños, por eso hemos decidido darte esto para que nos recuerdes-. Argumentó Dalila. Abro el regalo y… ¡Era un hermoso osito de peluche! Tenía un corazón en su tripita que ponía.

     “ Nunca nos olvides, seremos amigas siempre, te queremos.

                       Enora, Dalila y Emma.”

         Me dieron ganas de llorar, las abracé y nos fuimos a mi casa, me despedí y entré.

La vida de Eliane.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora