12. Todo va a estar bien

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Liv

Bajé sigilosamente las escaleras, rogaba silenciosamente porque Harry hubiera salido de su casa. Tenía vergüenza. Anoche él me había sostenido en sus brazos mientras yo lloraba y le había pedido que cantara para mí. Un ligero rubor cubría levemente mis mejillas y podía sentir el ardor en mi rostro. No entendía este estúpido sentimiento, no debía sentirme avergonzada por lo que había sucedido; pero lo estaba. Al llegar al final de las escaleras, asomé mi cabeza lentamente para inspeccionar la sala. Harry no estaba allí y no se escuchaba ningún ruido desde la cocina tampoco. Sonreí triunfante, había logrado evadirlo por el momento. Mi estómago rugía por comida, así que me dirigí a la cocina para tratar de encontrar algo. En los días que llevaba con Harry, siempre era él quien cocinaba; por la evidente razón de que yo no sabía usar muy bien sus modernos electrodomésticos y podía quemar hasta las cenizas su preciosa casa.

Llegué a la cocina y debatí internamente qué hacer. Opté por abrir la refrigeradora y buscar algo para beber. Saqué el cartón de leche y me serví un poco en un vaso; abrí todas las puertas de los gabinetes y encontré pan cuadrado. Regresé a la refrigeradora para buscar algo con qué untar en el pan, estaba contenta porque aún no había roto nada ni incinerado la cocina. Abrí de nuevo la puerta de la refrigeradora y busqué entre todas las cosas que había allí. Encontré la mantequilla y al cerrar la refrigeradora, sentí de pronto la presencia de alguien a mi lado. Salté y grité de la impresión, dejando caer la mantequilla al suelo de la cocina. Mis ojos enfocaron la figura de Harry, con su torso descubierto llevando solamente unos pantalones cortos deportivos y sus tenis. Estaba completamente sudoroso, seguramente había estado haciendo ejercicio. Automáticamente, mis ojos se posaron en los tatuajes de su torso. Una gran mariposa, dos aves y las que parecían dos ramas a cada lado de sus caderas. No supe porqué mi corazón inició un desbocado ritmo y el aire se atoró en mi garganta.

Él lucía como algo que yo jamás había visto. Provocaba en mí algo que jamás había conocido. Y eso me gustaba.

-Buenos días, Liv- saludó con una sonrisa traviesa. Yo debía parecer una tonta mirando sus tatuajes prácticamente con la boca abierta.

-Bu-buenos días, Harry- tartamudée, apartando inmediatamente la vista de él.

-¿Te sientes mejor?- me preguntó, mientras abría la refrigeradora y tomaba una botella de agua.

-Sí, gracias por preguntar.

No dijo nada. Sólo me miró a los ojos mientras abría la botella y bebía su contenido rápidamente. Su mirada intensa envió un escalofrío a mi espalda. Todavía podía escuchar su ronca y suave voz cantando en mi oído e inmediatamente sentí mi rostro cobrar color y arder de nuevo.

-Estás algo extraña hoy- afirmó acercándose a mí.

-Sólo es tu imaginación- reí nerviosa, agachándome para recoger la mantequilla del suelo.

-¿Planeabas desayunar pan con mantequilla y leche?- cuestionó con su ceño fruncido (algo ya natural en él) y yo asentí- De ninguna manera, el desayuno es la comida más importante del día. No puedes sólo comer pan con mantequilla, prepararé el desayuno para los dos.

Solté una carcajada y sonreí como tonta. Todos mis nervios habían sido por nada, Harry estaba actuando normal y no había sacado a la luz lo sucedido anoche. Me sentí aliviada y me relajé, mientras me sentaba en uno de los bancos del desayunador. Él empezó a buscar en los gabinetes de la cocina y en segundos estaba preparando hotcakes para los dos. Yo solamente lo observaba... Harry Styles, un estrella del pop que aún no había tenido la oportunidad de ver, estaba preparándome el desayuno sin camiseta.

¿Cómo podía ser tan amable y atento siendo quien era?

Mi madre siempre me había dicho que las personas con fama y dinero no valían la pena, que tenían la cabeza en las nubes y no les importaba nadie más que ellos. Pero Harry era diferente.

The Break (Harry Styles)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora