37 // día de playa II

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» harry.



— Señito, dicen que cuando te cae una sombrilla en la playa, te irá bien en la vida. ¡Y que las enfermedades que causa el sol no le afectarán! Siéntase privilegiada —ella me miró horrorizada—. ¿Qué? Es cierto. Me lo dijo mi tatarabuela. Sí, ella vivió mucho tiempo. Y dicen que las personas mayores son muy sabias, así que...

Louis me apartó de un tirón para ponerse delante de mí—. Lo que quiere decir, es que lamenta mucho lo ocurrido. Perdónelo, tiene dificultades a la hora de hablar.

— Pero...

— Tranquilo, Harry. Tranquilo —sobó mi cabello—. Todo estará bien.

La señora al ver la escena asintió despreocupada y volvió a sus asuntos. En cuanto Louis...

— ¿Estás demente? ¿En qué parte de tu cerebro ha visto de buena suerte que una sombrilla te caiga encima?

— ¡Louis! Estaba tratando de apaciguar la situación, hay que ser astutos. ¡Echaste todo a peder!

— ¡Yo te salvé el trasero! Uy, ¿sabes qué? Mejor muévete y pon la sombrilla en su sitio.

— Cómo usted ordene —gruñí—. Pero fue tu culpa, tú pedías que moviera la sombrilla a cada rato.

Louis rió, sorprendiéndome—. ¿Por qué será que estas cosas sólo te pasan a ti? —me sonrió divertido marcando pequeñas arrugas en los costados de sus ojos.

Entonces la amargura se fue y me concentré en su sonrisa. Sus arruguitas.

Le devolví la sonrisa, y sin poder evitarlo, llevé una de mis manos por sus ojos, acariciando de forma tierna con el pulgar por donde las arrugas se habían formado. Él borró su sonrisa, y se sorprendió un poco, mirándome extraño. Sus mejillas empezaron a tomar un color rojizo algo llamativo.

Oh dios, lo incomodé.

¡Harry! —aparté mi mirada de Louis. Gracias Cody—. ¡Vamos a construir el castillo de arena! Lou, ¿me das mis palas?

—  Sí, sí, espera...—fue hasta la mochila y revolvió las cosas torpemente. Estaba nervioso.

¿Debo apaciguar la situación ahora?

— No le vuelvas a decir Lou, porque para la otra de seguro te tira tus palas en la cabeza —le susurré a Cody.  Creo que fracasé porque Louis alzó la cabeza ya con las palas en sus manos. ¡Ah, lo hice! ¡Apacigüé la situación! Toma eso, Tomlinson.

— ¿Y si mejor te los tiro a ti?

Al percatar lo que haría, bajé la cabeza en un milisegundo antes que la pala me chocara. Reí para mis adentros al cumplir mi objetivo. Sin embargo, la cara de Louis era todo un poema, ya que llevaba sus manos en el rostro tapándose de la ¿vergüenza?

Volteé hacia atrás y vi la razón. A la misma mujer que le había caído la sombrilla minutos atrás ahora tenía una muy bonita marca de la pala en su rostro.

— Vaya vaya pulgarcito, ¿quién es el torpe ahora? —crucé los brazos en mi pecho, riéndome. Escuché la risita de Cody por atrás, mientras se iba con las palas en sus manos. Las mejillas de Louis eran cada vez más rojas.

 — ¡Lo siento mucho! —ignoró mi comentario—. No le quise tirar a usted, si no a él —me señaló.

— Perdón, ¿te conozco?

— ¡¿Y no se preocupa del daño que le pudo hacer a su novio?! —exclamó ella, claramente indignada. 

— Ya ve señora, ahora ya no se puede ni confiar en los nov... —abrí los ojos perplejo. ¿Qué?

— ¿El? ¿¡Mi Novio?! —habló ahora Louis, horrorizado.

— Oye oye, no es para tanto.

— ¿Acaso no son pareja? —dijo con desinterés mientras se sobaba la parte de su frente, en donde había caído la pala. 

— ¡No, no! Somos amigos —aclaró firme. Me reí por lo bajo por su reacción—. De igual manera, lo lamento.

— Sí, no hay problema —arrastró cada palabra con obvia irritación. Volví mi rostro hacia Louis, que me estaba fulminando con los ojos.

— ¡Uy! Si las miradas mataran, ya estaría muerto, ¿sabes?

— Todo es tu culpa —murmuró mientras se sentaba en la manta, lo cual también imité.

— Claro, ¡culpen a Harry!

— ¡Tú provocaste que tirara esa pala! Dios mío, ya no volveré a mirar a la cara a esa mujer...

— Bueno, ya sabes, es un don hacerte renegar —alcé los hombros, mostrándole una sonrisa.

Al final, logré que soltara una carcajada—. ¿Es que no puedo estar molesto contigo?

— No, no puedes —me levanté y procedí a quitarme la camisa azul que traía puesto—. Y tampoco te podrás molestar por esto.

Sin dejar que Louis reaccione, levanté su cuerpo tal como una pareja de recién casados. 

— ¡¿Qué haces?! —exclamó desesperado.

— ¡Te tengo! —avanzaba lo más rápido que podía, lo cual era un reto porque Louis no dejaba de patalear. De reojo, noté la mirada de aquella mujer con mala suerte.

Bueno, señora, ¿y si se mete en sus asuntos?

— ¡Bájame! —chilló—. ¡Harry, suéltame! ¡No, no! ¡El agua no!  

— ¡Prepárate! —cuando sentí el agua hasta mi cadera, lo lancé. Ahogó un grito que asustó a las personas de alrededor, por lo que estallé en risas. Enseguida sacó su cabeza del agua, me dio un golpe en el hombro.

— ¡Harry! ¡¿Qué haré contigo?!

— Pues... —me acerqué a él— ¡Nadaremos! ¡Nadaremos!

— ¡En el mar, el mar, el mar! —cantamos al mismo tiempo. Volví a nadar, acercándome a él, pero sentí un pinchazo en el pie. Chillé del dolor, y la sonrisa de Louis  se desvaneció, mostrandose preocupado.

— ¡¿Qué pasó?!

— Nada, sólo... —le dí la espalda, buscando al causante del pinchazo. En cuánto lo toqué, creí que era una piedra. No era así.

Era una ostra.

— ¿Qué? ¿Qué es?

Una idea cruzó por mi mente. Sonreí y oculté la ostra en el bolsillo del short, cuidando que no se salga. Volteé rápidamente, quedando al frente de Louis.

— Era una roca, nada importante —alcé los hombros, esperando que me creyera.

Muy bien Louis, espero que esto te alegre el día.





n/a: Sí, aún sigo viva🙇 ¡ahora si subiré más seguido! recién terminé algunos trabajos, así que quizás haya maratón😏 ¿que ideilla tendrá Harry? esperen el último especial para hoy o quizás mañana:) las ama, yoooo🙊💝.

ciao, x.




Louis, dame un chicle.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora