Mi vida era fatal.
Por las mañanas iba a la universidad y por las tardes sólo iba a mi casa a terimar con pendientes y a ver televisión. Mis amigos me invitaban a salir con ellos pero sinceramente no tenía ánimos para nada.
Lo extrañaba, bastante. Ya se iban a cumplir dos meses desde que no lo veía, desde aquella vez que me llamó no me había enterado de nada más. En sus redes sociales todo seguía igual, todos los días las checaba y nada.
Un día, decidí por fin salir.
Mis amigos me habían obligado, claro. Ellos estaban muy preocupados por mí, yo estaba bajando de peso pues casi no comía nada, no me daba hambre.
Decidimos ir a un parque de diversiones. Fántastico.
Estuvimos un buen rato ahí, mis amigos subieron a los juegos pero yo no. Cuando estábamos a punto de irnos, ellos decidieron subirse a un juego más, trataron de convencerme de que subiera de nuevo, pero no quise. Fui a sentarme a una banca, crucé mis brazos y bajé la mirada, no había sido buena idea ir.
De pronto ví de reojo a una persona sentarse junto a mí, no le presté atención y sólo me moví un poco hacia el otro extremo de la banca.
-No muerdo-. Dijo en un tono dulce, ahí me dí cuenta de que era un chico.
ESTÁS LEYENDO
El precio de amar.
Romansa¿Quién no se ha llevado una decepción con alguien que ama? ¿Quién no ha sido engañado alguna vez? ¿Quién no ha tenido que derramar lágrimas?, o lo que es peor derramarlas hacia dentro, sin que nadie lo sepa. Copyright: All Rights Reserved.0
