Capitulo veintiséis.

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Una hora después de estudiar para mi examen, me deje caer en la cama, ya me dolí la cabeza, mi puerta se abrió y Connor entro por ella con una sonrisa en los labios, tenía su cabello mojado y tenía un olor a perfume varonil muy fuerte. 

— Anda, párate de la cama, vas a acompañarme a un lugar. 

— ¿Y si no quiero ir? — Entrecerré los ojos.

— Le diré a tus padres. — Sonrió con malicia y me guiño el ojo. 

Gruñí y me pare de la cama, me puse mis zapatos y tome mi abrigo, lo seguí fuera de mi habitación, Papá estaba mirando la televisión. 

— Vamos a salir. — Dijo Connor, llevándome hasta la puerta. 

— Que se diviertan. — Dijo papa sin despegar la vista de la televisión.  Derek, ¿Donde estas ahora? 

Salimos de la casa, Connor jalando mi brazo con desesperación. Me entro en el auto de Papa y me coloco el cinturón, luego el entro en el auto y empezó a conducir, el auto acelero rápidamente por las calles. Yo solo suspiraba, que no vaya a pasarme nada malo. 

El auto se detuvo frente una cafetería, el bajo rápidamente sin decir nada y yo abrí la puerta del auto, fruncí el seño ¿Para qué me trae aquí? El se paro frente al vidrio de la cafetería, y luego sonrió. 

— Ven. 

Me tomo del brazo y me pego al vidrio, puede ver dentro con más claridad, había muchas personas ahí, era un lindo lugar. 

— ¿Ves la chica rubia con mechas azules? — Lleve mis vista hasta el mostrador, ella atendía un chico con una gran sonrisa en los labios. 

— Si, la veo. 

— Me gusta. — El sonrió, y fruncí el seño. 

— ¿Y qué quieres que haga? — Pregunte indiferentemente. 

— Ve, entra y pídele su número. — Cruce los brazos en mi pecho. ¿Y este que se cree? 

— No, hazlo tu, tu eres el hombre, se supone que sabes de este tipo de cosas. 

— Si, es que ella me pone nervioso. 

El se alejo de la cafetería mientras agarraba su cabello frustrado, chanfles, nunca lo había visto tan débil, al menos el idiota tiene corazón, suspire. 

— ¿No crees que se vería extraño que entre y le pida su número? Yo, una mujer, hembra, ya sabes. — Quería tratar de explicar mi punto. 

— Dile que quieres ser su amiga.  — El frunció el ceño. Negué con la cabeza y me coloque detrás de el, lo empuje para que entra dentro. 

— Vas a entrar ahí, vas a coquetear con ella y luego pedirás su número. — Ordene haciéndolo entrar. 

— No, no, no. — El era mucho más pesado y fuerte, cuando paró en seco no pude moverlo más. Trate con toda mi fuerza y el simplemente se estaba riendo de mis fallidos intentos. 

— Si no entras, la traeré aquí afuera. — Gruñí. 

— Quiero ver como lo haces. — Cruzo los brazos sonriendo. 

— No me tientes.

— Vamos Lia, eres una mujer, hembra. — se burlo. 

— Y una mierda. 

Lo solté y entre dentro de la cafetería, trague en seco y me acerque a la caja donde estaba ella, pude ver en su uniforme su nombre Danna, me acerque a ella. 

— ¿Quieres ordenar? — Me pregunto con simpatía. 

— Si, pero no. 

Ella me miro raro y suspire. 

— Escucha, mi primo esta allá fuera, y está enamorado de ti, pero el muy imbécil no quiere entrar, y pedir tu número, y ya estoy cansada de estar aquí, y tengo una cita en par de horas y quiero ir a prepararme, Así que mueve tu trasero fuera de aquí. — Gruñí, tenía que ser directa si quería llegar a casa. 

Ella miro por el vidrio y pudo ver a Connor mirando preocupante hacia dentro, ella sonrió, al parecer el también le gusto. 

— Lenna, suplántame. — Dijo, y salió del mostrador, otra chico se poso en el. 

Que fácil fue eso. 

— ¿Vas a ordenar? — Me pregunto. 

— Si, dame un cappuccino, por favor. 

Ella asintió, y marco números en la caja. 

Después de darme mi cappuccino, salí de la cafetería, Connor hablaba con Danna afuera se notaba lo nervioso que estaba, y reí. Tome del vaso que tenía en la mano, esto estaba buenísimo, y del caliente perfecto. 

Connor se acerco a mí con una enorme sonrisa. 

— Tengo su número. — Dijo medio bobo. 

Camino hasta el auto y le seguí, entre en el copiloto, y negué con la cabeza. 

— No sé lo que hiciste, pero gracias. 

Me quede en mi lugar sorprendida, wao eso si que no me lo esperaba. El auto se puso en marcha y pose mi vista en la ventana. 

Al llegar a casa, salí del auto rápidamente, se me estaba haciendo tarde, y debía prepararme y aun no se que ponerme. Subí a mi habitación y me encerré en ella, abrí el armario y busque ropa como una desesperada.

Saque un vestido negro y algo ajustado de mi armario, nunca me lo había puesto, tome la toalla y entre a la ducha, estaba horriblemente tarde. 

Me puse el vestido negro y seco mi cabello, me movía por toda mi habitación de aquí para allá buscando todo lo que necesitaba. Maquille mi cara ligeramente, y me puse los accesorios a combinación. 

Hice mi cabello un moño presentable, y mire la hora. mierda, tome mi bolso y salí de mi habitación con mayor disimulo para no encontrar a mis primos, baje las escaleras, en la sala no había nadie, ni en la cocina. 

Camine hasta la puerta y lleve mi mano hasta el pomo de esta. 

— ¿A dónde vas? — Escuche la voz de mi padre a mi espalda, y me mordí el labio, me gire lentamente, el iba con los brazos cruzados. 

— Con Lana — Sonreí. — Pa, sé que estoy castigada, pero ella me necesita. 

— ¿Te necesita como para qué? — El levanto una ceja. 

— Como para una cena aburrida con su mama y su nuevo novio. — Levante una ceja, me estaba volviendo una buena mentira, el me miro confundido, y retuve todo el aire en mis pulmones. 

— ¿La mama de Lana tiene un nuevo novio? — El pregunto aun mas confundido. 

Asentí. — Su nombre es Alan. 

— Ah bueno, regresa temprano. 

— Prometido. 

Sonreí y salí de la casa, Derek estaba recostado en su auto afuera con los brazos cruzados, llevaba una camisa negra y unos jeans ajustados, claro y a el no lo descubren pero a mi si. camine hasta el y le sonreí. 

— Estas hermosa. — Me tomo de la cintura, y pego sus labios con los míos. Lleve mi mano hasta su cuello y enrede su cabello entre mis dedos. 

— Tu no te quedas atrás. — Dije entre besos. 

— Vamos. 

El me abrió la puerta del copiloto, y entre sonriendo, le dio la vuelta al auto y entro en el otro lugar, me sonrió poniendo una de sus mano en mi pierna desnuda. Se le notaba que estaba nervioso y eso me gustaba. 




¿Porque mi tardanza? Bueno... el domingo murió un chico de mi curso, y no eh tenido animo para nada solo que para dormir, no se si me entienden...
Disculpen mi larga tardanza. 
Gracias por votar y comentar. {Leo todos sus comentarios*-*}













Mi vida con DerekDonde viven las historias. Descúbrelo ahora