5 años antes.
La última vez que revisé el reloj eran las 1:30 AM, no sé cuánto tiempo pasó desde entonces, pues he perdido la cuenta. Mi habitación estaba en completa oscuridad, pero estaba tan despierta que no podía imaginarme ningún tipo de figura extraña entre los muebles abrazados por la oscuridad de la noche.
Creía que pasaba desapercibida, que nadie podía oírme. Pero la puerta de mi habitación se abrió.
— ¿Pandora?—susurró la voz. Tapé mi boca con las manos, evitando que otro sollozo se escuchara—. No finjas que estás dormida, te escuché desde mi habitación.
En segundos, un cuerpo se ubica a mi lado, en mi cama. No escuché sus pasos al acercarse. Es tan ligera. Me pregunto por qué mi hermana nunca aprendió ballet. Apuesto a que hubiera sido perfecta en él, como en todo lo que hace, claro está.
— ¿Por qué lloras, monita?—pregunta mucho más suave, su voz ahora al lado de mi oído. Acaricia mi cabello y deja un beso en él.
Me encojo de hombros. Ella percibió mi movimiento, ya que vuelve a preguntar:
— ¿Es por Nueva York?
—Sí—murmuré, con una voz ronca por el llanto—. Tengo miedo.
—Oh, Panda...
—No quiero ir. Renunciaré—dije entre sollozos.
—Shh—rodeó mis hombros en sus brazos y volvió a besar mi cabello—. Está bien tener miedo, pero no puedes renunciar. Es tu sueño.
—Ya no lo es.
—Sí lo es. No dejes que las emociones te controlen, monita. Recuerda lo que te he enseñado—alejó los mechones de cabello rebeldes de mi cara—. Eres maravillosa bailando e irás a Nueva York a cumplir tu sueño. Todos queremos que lo hagas, todos hemos aportado para que cumplas tu meta.
—Nunca quise eso—dije con un hilo de voz—, nunca quise que nadie renunciara a algo por mí.
—Es un regalo.
Me quedé en silencio, pensando en el valor de sus palabras. Toda mi familia me había regalado esta oportunidad.
—Zoë, estaré sola. No puedo hacerlo.
—Panda, me iré a la universidad en unos meses, y estaré sola. Y mamá estará sola aquí en casa. Es por un buen fin, así es la vida. Tengo miedo, pero sé que voy a lograrlo y tú también.
—Está bien—respiré profundamente un par de veces, hasta que los espasmos de controlaron.
— ¿No estás ni un poco emocionada?
—Sí—admití—, sí lo estoy.
—Entonces a dormir. Nueva York te está esperando.
ESTÁS LEYENDO
Enséñame
RomanceUna historia que muestra la el dolor y la lucha que hay detrás de la belleza y la perfección. Libro 1.5 de Encuéntrame. Cada historia es independiente una de la otra, siéntete libre de leer cual tú quieras.
