Escucharon el motor del Camaro encenderse y desvanecerse a lo lejos. Stiles aún estaba sosteniéndose de la mesada, respirando agitado. John había escuchado bastante de la conversación para saber sobre lo que trataba.
- Hijo... ¿Estás bien? - preguntó con su mejor tono conciliador. Acercándose a su hijo y colocando cuidadosamente una mano en su hombro. Stiles se obligó a calmarse, no tenía porque involucrar a su padre en lo que había pasado.
Fingió una sonrisa y quitó la mano del Sheriff de ahí, con amabilidad, agradeciendo su gesto.
- Si... Si, en orden, nada grave. Estoy cansando, voy a dormir. Hay comida en el horno, yo ya comí y... eso, buenas noches. - dijo caminando despacio hacia las escaleras. Sin esperar respuesta y especialmente, preguntas que no quería o podía contestar.
- Stiles... Hijo, sé que no es de mi incumbencia. Pero Derek es un buen hombre. - con esto Stiles que estaba ya en el primer escalón, se detuvo. - Y lo que hizo... Cuando estabas poseído por aquello, era lo que cualquiera de nosotros habría hecho. No pensaba en él, y si obtuvo beneficio de todo esto.... - suspiró - Bueno, aunque no lo estuviera buscando, el muchacho se lo merece, después de lo que vivió. -
Se limpió una lágrima que rodaba por su mejilla y subió a su pieza cerrando la puerta atrás suyo. Estaba agotado y no quería pensar más en el tema por el momento, la mejor manera era durmiendo una noche entera de sueño reparador. Se cambió a la ropa de cama, tomó un par de pastillas para dormir y pronto ya se encontraba roncando.
...
Amaneció al escuchar el auto de su padre saliendo de su cochera. Seguramente había subido a saludarlo antes de salir pero si lo había tratado de despertar, había sido en vano.
Se duchó despacio, tratando de lavar lo atontado que lo dejaban las pastillas el primer rato luego de despertar. Ya más fresco y vestido, bajó a desayunar. Ahora tomaba a conciencia todas las comidas tratando de no saltarse ninguna.
Tan sólo bajar y ver la cocina le trajo recuerdos, de anoche cuando acusado a Derek a los gritos, de cosas que ahora se preguntaba si realmente creía. Se preparó un café y tostadas, pensando en las palabras que su padre le había dedicado la noche anterior. No habían tenido sentido al principio, pero en su cabeza fue atando los cabos sueltos como buen hijo de un Sheriff. Derek le habría contado a su padre y él lo había entendido. Supuso.
Por un momento el enojo volvió, claro, pensó, él no pasó por lo que yo, así cualquiera puede perdonarlo. Pero esas ideas rápidamente se desvanecieron, y las sensaciones del abrazo que habían compartido inundaron sus sentidos. Eso había sido real, se había sentido demasiado real. Las emociones que le transmitió, no se podían actuar o forzar, de eso estaba seguro. Pero aún así se sentía... ¿engañado, quizás? ¿Atormentado, usado? Ni él sabía el origen de su enojo hacia el lobo.
Para ignorar sus pensamientos, se levantó al terminar el desayuno y propuso a hacer todo tipo de cosas durante el día. Sabiendo que eran vacaciones del colegio, no tenía actividades ni obligaciones que atender. Más ahora también con la manada recientemente debilitada y dispersa. No quería pensar en eso tampoco, en cuánto extrañaba a su hermano Scott y al resto. Empezaría por las tareas de la casa. Hacerlas siempre lo despejaban de sus problemas.
Estaba terminando de lavar los platos cuando sintió una fuerte oleada de calor en el pecho. Colocó una mano ahí para sentir su piel. Estaba ardiendo. Respiró grandes bocanadas de aire. Otra oleada. Ahora se agarró de la mesada con ambas manos. No era un ataque de pánico ni nada parecido. Abrió como pudo el agua fría ya que sus manos temblaban, y las metió bajo el chorro. El frió lo alivió un poco pero cuando estaba por echarse en la cara y pecho, el agua en sus manos comenzó a calentarse y evaporarse.
Cerró el agua y se tiró hacia atrás mirando espantado sus manos. Ahora todo el cuerpo le quemaba por igual, no podía ser fiebre. Debía ser otra cosa. Corrió al baño de abajo dando tumbos, y se detuvo delante del espejo.
Estaba igual que siempre, pálido, flaco. No estaba prendido en llamas como sentía por dentro, todo parecía normal. Salvo por sus ojos, donde antes había un agradable color avellana, ahora brillaba un violento conjunto de colores rojizos como el fuego.
Parpadeó varias veces, se cacheteó y contó sus dedos para asegurarse no estar viviendo otro sueño. No era el caso, estaba en la realidad, a plena luz del día y frente al espejo de su casa con los ojos prendidos fuego. Sabía que esto no podía no ser algo sobrenatural. Así que se obligó a ganar un poco de compostura, tomar su celular y llamar a Scott. El sabría que hacer. No se movió ni un centímetro de donde estaba parado, aún no podía creer lo que el reflejo mostraba.
El celular sonó una, dos, tres, cuatro veces... Hasta que se cortó.
- Maldición Scott, no es momento - gritó desesperado. Volvió a intentar, una, dos... tres veces y nada. Cambió el método.
"Scotty, algo totalmente SOBRENATURAL me está pasando. Por favor, te necesito AHORA" terminó de enviarlo y volvió su mirada al espejo. Pudo sentir otro subidón de calor que lo mareó, antes de desmayarse creyó ver un par de orejas hechas de fuego materializarse sobre su cabeza.
...
Scott llegó quince minutos después, había tardado en ver el mensaje. Porque sinceramente, al leer de quién era... Un conjunto de sentimientos amargos se había agolpado en su garganta.
Cuando finalmente terminó de debatirse y lo leyó, ya habían pasado unos largos minutos. Se subió a la moto y reenvió el mensaje de Stiles a Deaton y Derek. Ellos entenderían, no tenía tiempo para escribirles, siquiera para responderle a Stiles.
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My self
FanficLa manada está haciendo hasta los últimos esfuerzos para liberar a Stiles del Nogitsune. Se están quedando sin ideas de cómo hacerlo y deberán probar algo que podría servir definitivamente. Pero el Void no está dispuesto a irse sin dar pelea, y...