Luego de cenar algo ligero, hicieron los preparativos para ir a descansar. Derek seguía más callado de lo normal, pero Stiles había decido no presionarlo más que con su presencia.
El mayor le prestó una de sus remeras viejas para dormir, y él por suerte siempre llevaba encima un cepillo de dientes previniendo este tipo de eventualidades. Mientras que se cambiaba en el baño se detuvo a pensar las cosas, que por más fluidas y naturales se estaban dando, en el fondo le preocupada.
Claro que le preocupaba, había estado todo el día a solas con Derek Hale. Y ahora se iría a dormir con él a su cama. Y ahora eran novios... ¿Acaso eso involucraba lo que él pensaba? Se sonrojó de sólo imaginar un poco de lo que involucraba el acto sexual. Con un hombre, un hombre experimentado como era su novio.
Obviamente sabía, era virgen pero no ignorante. Y se había informado muy bien los últimos años, por... curiosidad.
Entró a la pieza despacio, con cuidado y tratando de controlar sus nervios. Cosa que no sirvió cuando lo primero que vió al entrar fue a Derek, apoyado en el respaldo de su cama, sin remera, con lentes, piernas cruzadas y concentrado leyendo un libro. Maldito, como si ya no fuese suficientemente atractivo pensó.
Bajó el libro a su falda y observó al humano que, atónito a los pies de su cama, le devolvía la mirada. Vestía una de sus remeras favoritas, que por lo amplio que estaba el cuello por mucho uso, dejaba ver gran parte de las clavículas de Stiles. Cubiertas en preciosa piel blanca crema. Manchada por lunares de forma errática. Su lobo empezó a agitarse dentro suyo.
Palmó la cama al lado suyo, Stiles entendió la invitación. Despacio se acercó por el costado vacío y se metió bajo las mantas. Ahora ya no lo quería mirar a los ojos, sabía que de hacerlo se sonrojaría aún más. Y Derek sabría el porque, siempre terminaba sabiendo lo que pasaba por su mente.
- Stiles... ¡Stiles! - dijo levantando la voz el mayor, ahora con todo el cuerpo apoyado de un costado, mirándolo a unos pocos centímetros. Apoyado en una mano que a su vez se sostenía con el codo en la almohada.
- Si... ¿Si? - respondió saliendo del trance por el cual no había escuchado el primer llamado de atención del lobo.
- Podrías no se... ¿Mirarme? - comandó en su tono usual. Pero no era una demanda como siempre, sino una sugerencia a algo que realmente quería que el otro hiciera. Y así fue, despacio, los ojos avellana buscaron los verdes.
- No te voy a comer - hizo una pausa, Stiles tragó sonoramente y se sonrojó mucho - A menos de que quieras que lo haga. En ese caso sería todo un honor. - Y con eso, toda la sangre que le sobraba terminó en en su rostro.
Aún así fue un alivio para el menor. Derek estaba volviendo a ser el maldito patán de siempre, el varonil lobo que sabía lo que quería. Eso lo hacía feliz, pero a su vez no quería arruinar el momento por sus circunstancias.
Mientras divagaba nuevamente buscando una respuesta para darle a su novio, sin quedar como un idiota, lo sintió. El Kitsune, tratando de salirse con las suyas. No le sorprendió el calor repentino que invadió su cuerpo, sino el empujón involuntario que terminó uniendo su boca con la de Derek.
Y quizás con esto el zorro le habría hecho un gran favor.
...
Llevaban largo rato besándose apasionadamente, y Derek había rotado hasta quedar encima suyo. Esporádicamente se separaban para buscar aire, o eso era lo que Stiles hacía, porque el lobo pasaba de su boca a su cuello y viceversa sin parar. Cosa que lo traía loco y sin un verdadero respiro. Se estaba empezando a marear, pero en el buen sentido.
El calor se hizo insostenible, así que con un leve gesto y ayuda de su novio, pronto la remera estaba en el piso. Una vez quitada, el lobo aprovechó para mirar a conciencia el torso de su novio. Una bellísima constelación de lunares, sobre la piel más perfecta que jamás había visto, se dibujaba frente a él. Y no podía estar más maravillado.
Stiles normalmente habría sentido pudor por ser observado, se habría sentido menos frente al musculoso y sensual hombre entre sus piernas. Pero ahora su conciencia estaba en un segundo plano, siendo retenida por el Kitsune. Ahora sólo se podía limitar a sentir y dejarse llevar.
Derek no resistió un segundo más y se abalanzó sobre el lienzo, para pintar sobre él a gusto. Besó y mordió toda la piel que pudo, sin querer dejar un centímetro sin su huella. Mientras tenía la boca ocupada, gruñía y gemía guturalmente. Cosa que Stiles no recibió como amenaza, por costumbre, supo que era su lado salvaje disfrutando. Lo entendía porque él también llevaba un buen rato haciendo ruidos similares.
El Alfa descendió hasta quedar sobre su entrepierna, siempre sin dejar a mirarlo a los ojos. Se veía tan natural, fuera de sí y salvaje. La sola imagen de tener a Stiles bajo suyo, sonrojado y con la boca entreabierta tratando de recuperar el aire lo ponía así. Acercó lo suficiente su rostro a los muslos del menor como para rozarlos con su nariz. Inhalaba con fuerza, emborrachándose con el olor de su presa.
Stiles no dejaba de mirarlo tampoco, pero ahora cubría su boca parcialmente con el dorso de su mano. Tratando de no maldecir o dejar salir gemidos demasiado fuertes. No sentía miedo alguno, aunque su lado racional normalmente habría estado gritándole que escapase. Porque tenía a un jodido hombre lobo, enorme y excitado encima suyo. Dedicándole la mirada más lasciva que jamás le habían dado. Agradeció nuevamente al Kitsune de estarle regalando esta nueva seguridad y confianza.
El lobo atrapó una de sus piernas y la puso sobre su hombro. Para tener mejor acceso a los interiores de sus muslos. Donde trazó una línea con la lengua para luego morder toda la extensión antes marcada. El menor no resistió y dejó escapar varios gemidos.
Luego de que Derek le quitase su ropa interior, todo se volvió borroso. Una nube de placer rojo cubrió su vista. Dedicó lo poco de conciencia que le quedaba a reprimir las llamas. Lo último que quería hacer en ese momento era prenderse fuego.
Porque puta madre, sentía el fuego por todos lados.
...
Cuando recuperó un poco el uso de su mente, fue el momento justo en el que Derek salía de él y se desplomaba a su lado. Aún sentía restos del orgasmo más violento de su vida yéndose. El resto de las fuerzas que le quedaban las usó para arrastrarse hasta el pecho de su novio. Que lo miraba agitado, tratando de recuperarse. Los ojos aún con un dejo de brillo rojo.
Lo besó con amor infinito, pesadamente y despacio. Fue, naturalmente, correspondido por el lobo. Pronto los dos, abrazados en esa posición cayeron dormidos.
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My self
FanfictionLa manada está haciendo hasta los últimos esfuerzos para liberar a Stiles del Nogitsune. Se están quedando sin ideas de cómo hacerlo y deberán probar algo que podría servir definitivamente. Pero el Void no está dispuesto a irse sin dar pelea, y...
