Eran las 7:30 y aún me encontraba en la habitación 371, al lado de mi compañera que aún no conocía, pero que tenía pinta de ser interesante, era rubia, tenía el pelo corto, rapado para ser exactos, en forma de tupé. Los ojos no se los pude ver, pero estaba segura a un 99% de que eran rojos. No parecía muy delgada, pero tampoco estaba gorda.
Me vestí intentando hacer el menor ruido posible, cogí mi horario y salí por la puerta de lo que sería mi nuevo hogar hasta saber cuándo.
A primera hora tenía Historia del Aquelarre, teniendo en cuenta que no sabía nada sobre vampiros, la asignatura debería llamarme la atención, pero por otra parte, lo que contiene la palabra "historia" es generalmente aburrido. Fui al aula llamada "Lilith" que era donde se impartía esta clase. Llegué de las primeras y me senté en medio, ni muy delante ni muy detrás y empecé a ojear el libro por encima.
-Hola Lizz. - Ian se sentó a mi lado colocando sus libros en la mesa.
-Buenos días. - quise ser amable, sin embargo creo que no lo conseguí.
-¿Te molesta que me siente a tu lado?
-Ah, no, claro, no tengo a nadie con quien sentarme, no te preocupes.
Entonces entró el profesor en la clase, y se presentó. Era como si todos hubieran esperado a mi llegada para poder empezar el curso.
-Buenos días, mi nombre es Israel, y seré vuestro profesor de Historia del Aquelarre en este curso que empezamos. Para comenzar, me gustaría dejar claro cuál es el propósito de estudiar nuestra historia: aprender de ella. Veréis, hace mucho tiempo, nosotros, los vampiros, teníamos poder, mucho poder, los humanos nos temían y éramos respetados por toda clase de criaturas, estábamos todos unidos, dirigidos por Caín y Lilith, padres de los vástagos, que transformaron a dos niños, la segunda generación, Trévor y Remus; poco a poco el aquelarre iba creciendo y aumentando su poder, y esto despertó la envidia y el odio de muchos, naciendo de esta manera, nuestros enemigos naturales, los lobos. Un día, los lobos le arrebataron la vida a Caín, y Lilith, sumergida en un mar de desesperación y locura, fue asesinada por sus propios hijos. Desde entonces, Trévor y Remus se convirtieron en los dos jefes principales del aquelarre, y eso no acarreó más que problemas... Me encantaría seguir con esta introducción, pero me temo que tengo que conocer cada uno de vuestros nombres, además, me encanta dejaros con la intriga del primer dia, así que pasaré lista: Adrian Colleman, Arthur Willmentong, Coraline Smith, Debrah Roombert, ..., Ian Proof, Katia Flomier ... - Israel seguía pasando lista.
-Oye, ¿tú te crees tan poco como yo la historia de la batalla final? - me susurró Ian.
Le miré un tanto extrañada - No me han hablado aún de la batalla final, se me olvidó preguntárselo a Derek.
-¿Derek? ¿Has hablado con el Jefe? Dicen que es un Antediluviano, ¿es cierto? ¿Cómo es? ¿Monstruoso? - parecía entusiasmado.
-Sí, he hablado con él. Lo siento, no sé qué es un Antediluviano, pero Derek no es monstruoso, de hecho me pareció simpático, mucho más que esa tal Sally. - levanté la mano porque el profesor pronunció mi nombre en la lista.
-Un Antediluviano es el vampiro más antiguo que existe, se dice que son los descendientes directos de Caín y que hasta los propios vampiros temen de ellos solo al escuchar su nombre. - volvía a hablar en susurros.
-Ya has oído a Israel, la segunda generación estaba constituida únicamente por dos vampiros. - no le estaba dando ninguna importancia a esta conversación.
-Sí, es cierto, pero cuenta la leyenda que Lilith no estaba contenta con sus dos hijos, así que convirtió a un humano más y lo mantuvo en secreto, lo ocultó hasta cierta edad y luego lo mandó al sur, con el aquelarre español; además, también se dice que ese vampiro misterioso volvió a Gran Bretaña para reunirse con su madre, pero Trévor y Remus ya habían acabado con ella, entonces, el tercer hijo, juró que algún día obtendría su venganza. Por eso muchos de los alumnos piensan que estamos aquí, porque el Jefe es el tercer antediluviano que busca la venganza de sus hermanos, y que por eso se acerca una gran guerra para la que nos están preparando. Desde mi punto de vista, no son más que gilipolleces, estamos aquí porque al Jefe se le ha ido la pinza y quiere masacrar la ciudad, de lo que espero no ser partidario. ¿Tú qué teoría apoyas?
-Ninguna, lo único que sé es que tanto como tú, como yo, como Derek y como todos los que formamos parte de esta escuela somos unos asesinos. - ahora sí le miré a la cara.
-Puedes seguir siéndolo o aprender a cambiar. - su semblante se volvió serio en un instante.
-Cuando no puedes cambiar algo, lo mejor que puedes hacer es dejarlo ser. Creo que prefiero matar a alguien en vez de morirme de sed. - volví a hacer como si leyera el libro de Historia.
Ian no volvió a hablarme en el resto de clase y cuando acabó salió rápido del aula.
Mi siguiente asignatura era Transformación, en el aula "Azemán". Salí de Lilith y una vez en el pasillo central busqué el aula de Transformación, pero mis ojos se detuvieron en la puerta del despacho de Derek, quería entrar ahí y volver a verlo, pero sabía que no podía hacerlo, así que entré en Azemán. La clase ya estaba llena de gente, quedando un hueco al principio del aula, así que no me quedó más remedio que sentarme al lado de una chica pelirroja que tenía gafas de sol.Me senté - Tu nombre es Lizz, lo sé. - iba a presentarme, pero se adelantó. - Yo soy Shiba, encantada. - Puedes dejar de preguntarte por qué llevo gafas de sol - se las quitó y dejó ver sus ojos blancos y vacíos, no tenía pupila, no tenía nada, un fondo blanco que causaba escalofríos. - Sí, soy ciega.
-¿Cómo te quedaste ciega? - por primera vez me dejó hablar.
-¿No crees que es un poco maleducado preguntarme eso sin conocerme? - sonrió como burlándose de mí. - Era broma; ya era ciega antes de convertirme.
-Sí, pero yo era miope y mis ojos se curaron. - hice moviendo las manos en frente de sus ojos para comprobar que de verdad era ciega.
-Puedes dejar de hacer aspavientos inútiles frente a mi cara, ¿por favor? - su boca se tensó hasta tal punto que parecía una recta. - Cuando me convirtieron no recuperé la vista, pero gané un sexto sentido, el de poder escuchar vuestras mentes. - giró su cabeza hacia el escritorio del profesor, todavía vacío.
En ese mismo instante un murciélago de color negro rojizo se colgó de la silla del profesor y pude asegurar que me estaba mirando a los ojos. Y entonces el murciélago empezó a temblar, cayó al suelo y surgió una mujer alta y hermosa del mismo sitio. Tenía el pelo liso y blanco, unos ojos color sangre intenso y unos labios ,que parecían dibujados, coloreados de rojo escarlata.
-Soy Allison, vuestra profesora de Transformación. Como habéis podido observar, en mi clase aprenderemos a cómo transformarnos, en un principio todos os convertiréis en murciélagos, con el tiempo, lograréis desarrollar vuestra capacidad hasta llegar a parecer la persona que siempre quisisteis ser. Empecemos la clase: Arthur Willmentong, Astrid Carters ... Lizz Johanson...
La clase de transformación no fue aburrida, pero la asignatura que más me gustó del día fue la de Especialización; al principio no sabía qué era, pero cuando me explicaron que cada vampiro tenía un poder según su vida anterior, su vida humana, todo empezó a cuadrar, Shiba era ciega y desarrolló el poder de leer la mente, Hooper, el profesor de esta asignatura, viajaba continuamente y adquirió el poder de la teletransportación, estaba ansiosa por descubrir cuál era mi poder, si podría leer la mente, teletransportarme, lanzar fuego, o incluso hacerme invisible...
Me empezaba a gustar ser una asesina, empezaba a amar lo que era.
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Diario ensangrentado.
Teen FictionQuerido diario, hoy, no he podido soportarlo. Le he mordido. Me siento viva. Más viva que nunca. Hoy, querido diario, me he convertido en una asesina, en lo que soy, en un vampiro.