_____, una chica de 17 años, en su último año de secundaria, en camino de cumplir sus tan esperado 18 para poder irse a Japón a presenciar uno de los conciertos que tanto deseaba desde que era chica, lo que no sabe es que desde ese concierto su vida...
Era de noche, me encontraba en el balcón del hotel y como de costumbre saque una pequeña caja de cigarros y deposite el último sobre mis labios sosteniéndolo mientras buscaba un encendedor, tantee mis bolsillos traseros y nada.
—Fumas pero no tienes el objeto milagroso que lo enciende? TOP se me acercó pasando un brazo por mis hombros y con la otra mano me hacía el favor de prenderme el cigarro.
—Gracias hyung. Di una calada y solté todo el humo para acto seguido depositar mi cabeza en su hombro, mirando las luces y el tráfico de uno de los lugares más transitados en China
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—En qué pensabas? Me preguntó girando su rostro para observarme mejor.
—En lo mucho que apestas.
—Solo me tome unas copas, no exageres. —rio suavemente sacandome una sonrisa.—Pero hablando enserio, te noto más....relajado? Me sacó de forma abrupta el brazo y me tomo por las mejillas acercándome a él.
—No estarás fumando otra cosa, no? Lo aparte con cero interés pero mantuve mi mirada.
—Nunca fume esa cosa, no salgo de los cigarrillos y el alcohol. Mi viejo amigo cerró más sus ojos a medida que se acercaba para luego alejarse sin decir ninguna palabra.
—Ponele que te creo. Volvió a abrazarme y fijó su mirada en algún punto de la ciudad.
—Y ahora en que estas pensando? Era mi turno de preguntarle.
—En lo que voy a extrañar esto.
—De nuevo pensando en el servicio militar?
—Me atormenta todo los días, se que falta más de un año, pero...
Me gire repentinamente abrazandolo como se debe, tirando la colilla del cigarro al piso y dejando mis manos sobre su cintura.
—Disfruta lo que te queda, no pienses mucho en el mañana, pasa tiempo con tu familia, tus fans y los demás miembros. En cuestión de segundos sentí como Seunghyun comenzaba a gimotear y su agarre tomaba más fuerza.
Estaba llorando y me estaba partiendo el alma.
Pasó un rato desde que TOP dejó de llorar, aunque según él no estaba llorando, todo fue parte del efecto de su amado alcohol.
Mentira
Nos encontrábamos de la misma forma, aunque en este caso era su cabeza la que estaba en mi hombro.
—Si me vas a engañar, hazlo con la puerta cerrada al menos. —Daesung había entrado cerrando la puerta detrás de el diciendo aquellas palabras con un dejo dramático y dolido. —Y yo que te amaba... Continuó