BÚSQUEDA

163 12 8
                                    

--Woooooooowwwwwww,,,  pero qué lugar tan hermoso, hermanito  ¿quién vive ahí? -pregunta Norma con interés y acercándose más a la pantalla del computador.

--No lo sé -atino a responder y también sin dejar de mirar la pantalla.

Muevo el cursor por todos los lugares posibles, hago acercamientos, alejamientos, veo arriba, veo abajo.  Es un lugar increíble.  Era una casa que ocupaba una ciudad entera o algo así se me venía a la cabeza.  La casa, o mejor dicho, la mansión, estaba ubicada a la orilla de la playa.  Tenía extensos lugares con árboles. Áreas de juegos y parecía haber caballerizas y un campo de golf.  Era increíble.

Apunto en un papel la manera de llegar ahí, tomo la libreta de Noelia, me aseguro de traer el suficiente dinero en mi billetera para un taxi de ida y vuelta y salgo a toda prisa.

En la planta baja estaba mi madre y dice:

--Heeyyyy,   ¿a dónde van tan aprisa?

¿van? -pensé- pero si solo voy yo.  Miro hacia atrás y veo a Norma poniéndose unos jeans.

--Sólo salgo yo, madre.  Norma se queda aquí.

--No, hermanito.  Yo voy contigo -insiste Norma.

Decido no perder tiempo discutiendo y le digo que está bien, que me acompañe.

Pero mamá ya estaba parada en la puerta de salida con los brazos cruzados.

--Yo no estoy pintada en esta casa, jovencitos, ¿a dónde van? 

Norma y yo nos quedamos mirando y ella me indica con los ojos que hable yo.

--Es cosa de tarea, madre -le dije.

--¿Ah, sí? ¿Y los libros o libretas? ¿Dónde están?

Le muestro la libreta de Noelia.   Mi madre no muy convencida se aparta de la puerta y dice:

--Cuídense, por Dios.  Recuerden que los amo -nos dijo cargando en ese momento a Bruno.

Salimos de casa y comenzó el interrogatorio.

--¿Vamos a ir a esa casa que vimos en el computador?

--Sí, -contesto al tiempo que hago la parada a un taxi.

--¿Para qué vamos allá? -insiste Norma.

Al subirnos al taxi le indico al chofer hacia dónde nos tiene que llevar y se nos queda mirando por el espejo retrovisor con cara de ¿what?

--¿Conoce el lugar? -le pregunto antes de que arranque el coche.

--Por supuesto que lo conozco -responde- lo que pasa es que Tres Palmas es un lugar muy exclusivo y no a cualquiera dejan entrar ahí.  A menos que ustedes sean empleados en esa casa porque la verdad no creo que sean hijos del Sr. Armendariz.

--Usted sólo llévenos para allá por favor. -le digo, y comienza la carrera.

Norma sigue bombardéandome con preguntas por lo que decido darle la libreta de Noelia.

Comienza a leer.

Al terminar la lectura ya casi llegábamos a nuestro destino.

--Hasta aquí puedo llegar yo.  Tienen que caminar por esa calle hasta que encuentren la entrada -nos dice el taxista- son 75 pesos.

Le pago y bajamos del coche.

--Te has vuelto completamente loco, Ever -afirma mi hermana quedándose parada.  Se negaba a seguir hasta la casa.

--¿Por qué dices eso?

--Esto es una fantasía. ¿Dónde lo encontraste? -me pregunta.

--Es de la chica que me atropelló ayer.

--¿Te atropellaron? ¿Ayer? ¿Qué dices? ¿Por qué no dijiste nada? -Norma estaba furiosa-  ¿Te sientes bien?  ¿Qué daño te hiciste?

--Ya, Norma, contrólate y cállate.

--Es que estás mal, Everardo.

--Mira, hermanita -le digo tomándola de los hombros- si no quieres acompañarme, ok, te puedes quedar aquí.  Dame esa libreta; voy a entregársela a Noelia.



DIARIO DE UNA EX-PRESIDIARIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora