- Max, vamos. Levantate, que esperas?. - Vía gritaba a mi lado. Me encontraba tirada sobre la cama. Me dolía absolutamente todo. Incluyendo a mis pobres pies. No podía moverme. Solo sentía los golpes que mi amiga me daba en la espalda. - Te tendrían que haber convertido en oso en vez de vampiro.
- Basta. Vía. Dejame dormir.
- Suficiente. Te levantaras y ahora. - en ese momento sentí mi cuerpo desplazarse hacia un lado. Las sabanas se safaban de mi agarre. En una milésima de segundos termine abrazando de una manera brusca al piso.
- Eres imbécil!? O que diablos te sucede Vía. Quiero dormir. Joder.
- No me hables así y no uses ese vocabularios español conmigo. Habla bien. Tremenda morsa. - Me lanzó una almohada a la cabeza. Mis cabellos se fueron directo a mi cara cubriéndome la vista.
- Que quieres?. Espero que sea importante para que me hayas despertado así.
- Por supuesto que lo es. Has dormido todo el día. No comiste nada y no podíamos despertarte Max. He llamado a medio mundo para que me ayudara.
- Que!?. Me estas cargando. ¿A quienes llamaste?
- Primero a Hugo que lo encontré en la biblioteca. Luego a Ben, que vino de inmediato. Como no te despertabas llamó a Julia, pero ella tampoco pudo así que, por ultimo intento, llamamos a Jack. Solo nos dijo que no había de que preocuparnos. Dijo que eran efectos secundarios de la mordedura.
- Hiciste entrar a a la mitad de los vampiros que viven aquí, en mi pieza Vía. No me iba a morir solo porque durmiera un poco demás.
- Estaba asustada. De verdad. Así que como ultima alternativa decidí despertarte a la antigua.
- No tienes idea de las ganas que tengo de matarte.
- Okey. Mata me pero ya te desperté.
Tome la almohada que me había lanzado y se la estampe en la cara. En poco tiempo comenzamos una guerra en la pieza hasta que me canse.
- Tengo hambre.
- Como para no. Date una ducha y luego bajaremos por algo.
- Bien. Espero que haya algo rico.
- Jaja. Con el hambre que tienes podrías comerme a mi.
- No me lo digas dos veces. - Y antes de entrar al baño le enseñe mis colmillos.
Me duche lo mas rápido posible. Luego me coloque unos jeans con una remera mangas corta. Y obviamente mis zapatillas negras. Al salir del baño me encontré a Vía parada junto a la puerta hablando con alguien. En un momento reconocí la voz con la que dialogaba mi amiga. Estaba hablando con Jack. ¿Por qué estaría aquí?. Escuche la puerta cerrarse a mis espaldas. Al darme vuelta Vía estaba junto a mi.
- ¿Qué quería? - pregunte sin más. Supuse que debe haber un motivo urgente para que Jack se aparezca por aquí.
- Vino a decirme que la reina solicita verte.
- ¿Cómo? Te dijo para que.
- No. Solo me dijo eso. La reina quiere verte. Como no has comido le dije que luego de cenar irías.
- Que extraño.
- Si lo se. Pero muero de hambre vamos.
Cuando terminamos de cenar acompañe a Vía hasta la habitación. Lo último que le dije fue que le contaría todo cuando regresará. Baje por las escaleras. La casa parecía inhabitada. Todos dormían, las puertas de todos los dormitorios estaban cerradas y el silencio reinaba. Cuando iba por la mitad del pasillo divise a Jack arrecostado en la puerta de la sala del trono.
- Hola Max. - me dijo el peli negro
- Buenas noches Jack. ¿Qué haces aquí?. Todos duermen.
- Seré sincero. - dijo mirándome directamente a los ojos. Se enderezó y continuo hablando -Me he comportado como un imbécil contigo. Se que en este momento te preguntas si estoy loco o me golpee la cabeza. Pero se que cuando salgas nuevamente hasta aquí. Entenderás todo.
- Jack. Realmente no te entiendo. - estaba confundida. Y la verdad es que voto por la idea de que si se golpeó la cabeza.
- Lo se pero...
No pudo terminar de hablar cuando la gran puerta se abrió. Un chico se asomó por la puerta y le dijo algo a Jack en el oído. Dirigió su mirada hacia mi una vez y luego se adentro nuevamente a la sala.
- La reina te espera. Buena suerte Max.
- No.. Quieres venir conmigo? - pregunte. No me animaba entrar sola a esa sala.
- No puedo. Solo te citaron a ti. Nos vemos. - desapareció tan rápido entre las sombras que parecía que nunca hubiera estado allí.
Tomé aire y empuje hacia adentro la enorme puerta. Al entrar, el lugar estaba prácticamente oscuro. La única luz proveniente era la de la luna, que entraba por una ventana que estaba a un costado. Adelante mío había una gran silla. Un trono. La reina se encontraba sentada en él. Y el diamante de su corona relucía en la oscuridad.
- Vampiro Max. Acercate. - dijo Katte en un tono firme.
Camine con pesadez hasta al frente. Cuando estuve mas cerca pude ver que llevaba ropa de batalla. Una remera musculosa negra que hacia juego con su jeans ajustado. En los pies llevaba puesto una botas sin plataformas con pequeñas púas doradas a sus costado. Llevaba el cabello atado en una larga trenza. Y a su cintura llevaba envainada una espada.
- Hasta ahí nomas.
- Reina - dije haciendo una pequeña reverencia - ¿por qué me has llamado?
- ¿Has escuchado la historia de los nuestros?. ¿La razón por la cual hay vampiros traidores y que por qué nos atacan?
- No. Aun no. - dije balbuceando.
- Eres nueva Max. Necesitas saber ciertas cosas.
- Reina.. - dije
- Dime Katte. Por favor. Solo tu estas aquí así que puedes llamarme así.
- De acuerdo. Katte. Me ha dicho que hay dos bandos. Uno bueno y uno malo. Los vampiros y los vampiros traidores.
- Así es. Pero ¿sabes como surgieron los traidores?- pregunto la reina mirándome con esos ojos penetrantes.
- Supongo que no.
- Max. Hace mucho tiempo la primera raza de vampiros no eran diurnos. No podían salir a la luz del sol porque los calcinaba. Pero el pasar los siglos, surgió otra raza. Los vampiros diurnos. Decían que si se casaban un vampiro nocturno con uno diurno al pasar su segunda generación todos los descendientes serian tanto diurnos como nocturnos. Pero como sabes - dijo la reina, tomando aire - siempre están entre nosotros las personas hipócritas, avarientos y malos. Muchos de los vampiros que no tenían una generación "avanzada", por decirlo de una forma. Formaron un grupo secreto. Todas las noches se juntaban a experimentar, para buscar una forma de poder hacerse diurnos. El grupo al pasar los anís fue creciendo. Hasta que uno de ellos Richard Rid, dijo que no había forma de idear una poción. Sino que nosotros eramos el problema, ese vampiro decía que nosotros estábamos enfermos. La mayoría de nosotros dijimos que estaba loco y lo desterramos. Junto a todo el clan.
- ¿Y nunca mas volvieron? - pregunte
- Si. Luego de muchos años volvió un clan, de la segunda generación de Rid. Pero esta vez a atacarnos. Entraron a nuestra aldea y prendieron fuego todas las casas con ayuda de algunos vampiros que vivían allí. Vampiros que apoyaban su causa y sostenía la idea de que estábamos enfermos. Desde ese entonces los proclamamos traidores.
- También los desterraron a ellos? O simplemente se marcharon.
- Nosotros fuimos quienes nos marchamos. Buscamos otro siguió donde vivir.
- Rei.. Digo, Katte. Es por eso que me llamo.
- No. Necesito tu ayuda para encontrar a los traidores Max. El día que Chris te convirtió dijo algo. O menciono algún detalle.?
- No. Solo dijo. En el momento antes de morderme que lo hacia por una buena causa y que su señora estaría complacida. Aunque puede que no. Reconozco que estaba muy asustada.
Sentí como la reina se removió en su trono. Miro vía un costado y se levanto. Se encamino hacia la pared y se escucho un pequeño "crick". Justo en ese momento las luces se encendieron. Al principio la luz molestaba a mis ojos. Pero luego ya no. Katte se quedo unos minutos parada contra la pared mirando hacia arriba.
-Reina. ¿Se encuentra bien?
Tardo un momento y luego me miro. En su mirada se reflejaba compasión. Parecía que mira mas allá de mi.
- Eres mas importante de lo que crees Max. Mucho mas fuerte de lo que aparentas y mucho mas valiosa de lo que crees.
- Todos los vampiros lo son, no?
- Así es. Pero no todos son iguales.
- Lamento decir que desde este punto ya no la estoy entendiendo con claridad.
- Hay secretos que están destinados a conocerse. Y en este momento debo revelar uno, que nunca pensé que lo revelaría. Intente protegerte pero no pude.
- ¿Cómo? Ya me conocías.
- Cuando yo era joven, era humana. Y en ese momento, de mi juventud reinaba una pareja de vampiros que tenían un solo hijo. El, era muy hermoso. Tenia cabellos oscuros. Y unos preciosos ojos de color verde claro. Un joven esbelto y magnifico. Claro que lo era. Si el era un vampiro, diferente a los demás. Cierto día el muchacho se enamoro de una humana. Claro que un futuro rey, con sangre heredera no podía casarse con una humana. Pero el sentía un amor tan grande hacia esa joven de cabellos dorados. Que sus padres compadeciéndose de el, por ser su único hijo, le permitieron estar con esa joven. Luego de casarse, el joven le contó a su esposa lo que era. Ella al principio, no lo podía creer. Pero el tiempo lo aclaro todo. Pasaron los años y tuvieron hijos. Un hijo, que era el mayor. Un lindo y fuerte vampiro. Que poseía el mismo color de cabello y de ojos que su padre. Luego de cuatro años nació su hija mas pequeña. La dulce niña tenia los mismo ojos que su hermano. Pero cabellos de color castaño. Sin embargo, lo que diferenciaba el uno del otro era que, la pequeña niña, era una humana. La familia vivía en la aldea que fue atacada. Cuando escaparon, la madre sabia que su niña al no ser un vampiro, corría peligro. Por lo tanto, como última alternativa que tenía, era llevársela lejos del caos.
- Lejos. Que tanto?
- La llevó a vivir con su hermana.
- Que también era humana,no?
- Así es.
- Adivino. Usted es la madre, Jack es su hijo, y su esposo... Falleció.
- Así es. Pero.. ¿ Adivinas quien es la niña?
- No. Llegue hace poco. Aun no conozco a nadie.
- La conoces Max. Y muy bien.
- No lo se. ¿Quien es?- no entendía que porque me decía esto.
Katte suspiro. Miro por la ventana, y por último a mi.
- Eres tu. Tu eres mi hija. Máxima salvación.
El sock que tuve en ese momento fue tan grande que mis pulmones se me cerraron y no pude respirar. No podía. Me desvanecía de apoco, llegando hasta el frío y polvoriento piso. Mi cabeza me daba vueltas. Comencé a sudar. Y los golpes de mi corazón dentro de mi pecho, fueron aumentando. La vista se me nublo y cuando recuperé el sentido mire a la reina.
- Me estas mientiendo - grite - Usted miente. Es imposible. No te creo. No lo creo. Todos esto fue un error. Desde ir a esa fiesta hasta llegar a aquí. A esto se refería Jack. El lo sabía.
- El te ha cuidado toda la vida. Incluso cuando vivías con tu tía. Mientras dormías. Cuidaba de tus pesadillas y de cualquier posible amenaza.
- No. - se me corto la voz. Se me fue. Ya no podía hablar. Me levante como pude y salí corriendo en dirección a la puerta. Corrí y corrí. Dejando atrás a la sala, y a la reina junto a sus mentiras.
Llegue hasta la puerta principal y la abrí como pude. No veía con claridad ya que las lágrimas me invadían los ojos. El río salado de lágrimas descendía ahora, por mis mejillas. Lo único que quería en ese momento era alejarme de mi realidad. Mis piernas me dejaron en el medio del bosque. Los músculos de mis gemelos me tiraban. Respiraba entre cortado. No me sentía bien. Para nada. Me senté contra un árbol y hundí mi cabeza entre mis piernas. Mis llantos, caían a la tierra húmeda. Ese olor que reinaba en el bosque me hacía sentir bien. La mezcla del olor a tierra húmeda con el rocío que estaba sobre las hojas. El mareo se me fue cuando un viento frío visito al bosque. Levante la vista y vi que las hojas se movían al compás de la brisa. Mire al cielo y tope mi vista con la luna. En mi cabeza se desarrollaban una cantidad de preguntas que iban dirigidas a ella. Pero la luna solo me miraba y me iluminaba con su brillante luz. Al igual que un reflector. Mi atención se desvío cuando escuche unas pisadas. Al principio el miedo me invadió, pero estaba tan débil y rota que no tenia ni siquiera fuerzas para mover un dedo. El miedo se desvaneció por completo cuando vi a Ben asomarse entre los árboles.
- Hola Max. - dijo gesticulando una tímida sonrisa.
- Tu lo sabias? - pregunte fría y cortante. La rabia y el dolor se apoderaba de mis pensamientos.
- Si - dijo agachando la cabeza - lo siento. No quería mentirte.
- Pues lo hiciste.
- Teníamos que protegerte Max. Entiende por favor. -se acerco y se arrodillo en frente mio - tenemos muchas amenazas. Y posibles traidores entre nosotros. Además no todos lo saben. Solo Jack, Julia y yo. Es un secreto muy delicada, princesa.
- No me digas así Ben. - mis ojos se llenaron de lágrimas nuevamente. Pero las detuve.
- Decirte como?. Llamarte por lo que eres. Princesa. Solo a pocas se las llaman así. A las que son fuertes, inteligentes, magníficas y sobre todo con un corazón puro como el tuyo. No dejare que estés así. Desde ahora en mas estaré siempre a tu lado.
- Siempre has estado Ben.
Mire hacia un costado y una lágrima bajo por mi mejilla. Una lágrima muda, pero llena de sentimientos. Ben me tomo de la mano y me escondió en sus brazos. E increíblemente ese sitio, se volvió mi refugio por unos momentos. Ahí era donde yo estaba a salvo. Mis sollozos cesaron, mis pensamientos se pusieron en orden y mi corazón volvió a tener su mismo ritmo cardíaco.
- Gracias - dije en un susurró.
- Shh. Este es el mejor momento de mi vida, y quiero intentar conservarlo y retenerlo por un poco mas de tiempo. Callaste.
Nos quedamos ahí. Abrazados por un buen rato hasta que el se separo un poco y me dijo.
- Ven vamos. Tendrás que descansar un poco. Así puedes hablar con Jack.
-No pienso hacerlo.
- Tendrás. Si o si.
- El no se animo a decírmelo.
- No podía. Katte le ordeno no decir nada. Por eso estaba tan molesto. No contigo, sino con ella. El quiso decirte quien eras en el momento en que llegaste. Pero no pudo.
- Aun así. No estoy lista.
- Lo estas. Ahora vamos. Vía debe de estar preocupada.
Ben me acompaño hasta mi habitación. Al entrar Vía estaba acostada fregando se los ojos. Al verme se levanto y corrió hasta mi.
- Max. Donde has.. - cuando vio mi expresión se dio cuenta de que no me encontraba bien. Me abrazo y me llevo hasta la cama. Luego fue hasta la puerta. -Gracias Ben. Ahora Max debe descansar.
- Si. Lo se. Avisame cuando se despierte.
- Lo haré - dijo Vía. - adiós.
Vía cerro la puerta y luego volvió a la cama. Se sentó a un costado mientras que yo ya me encontraba bajo los sábanas.
- Todo esto. Todo esto Vía. Se ha vuelto un juego diabólico. Lleno de secretos, dolor y traición.
- Max. Descansa. Si?. No se lo que te ocurrió allí afuera. Pero este no es el momento.
- Soy yo Vía.
- Quien eres tu Max? - pregunto mirándome con sus ojitos llenos de compasión mezclados con preocupación.
- La hermana de Jack.
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legado
VampireMáxima Sparcle, una chica común y corriente, estudia saca buenas notas, siempre tuvo un gran desempeñó para superar lo que se propusiera, hasta que un día descubre que tendrá que superar algo mas que malas elecciones o amistades rotas, para eso su...
