Aunque todo indicaba que Abigail Dalton había acabado con la vida de un sirviente del duque, yo trataba de convencerme de que era una grandísima coincidencia. El amor distorsiona la verdadera imagen de una persona.
Todo ese día estuve con retorcijones en el estómago, repitiéndome "ella no pudo hacer eso, nunca haría algo como eso". Pero mi instinto sabía que tenía sentido, era una advertencia puesto que atacar al duque resultaba mucho más complicado, nunca estaba solo.
Mis sospechas se confirmaron cuando un avión de papel entró volando por mi ventana, las palabras escritas en tinta me dejaron helada, como si acabara de recibir una descarga eléctrica.
"Despídete del Duque o elige quien sigue."
Derramé mi alma llorando esa noche por los sentimientos encontrados, la persona que solía cantarme para dormir acababa de arruinar su vida utilizándome como excusa. Un inocente había fallecido en mi nombre.
"Mi culpa" repetía en mi mente mientras vomitaba billis en el inodoro.
- Por todos los cielos, Eloise. - a penas me vio, mi madre cubrió su nariz con el pulgar y el índice. "Lo que me faltaba" dije para mis adentros, dejé de escuchar sus regaños por unos segundos como mecanismo de defensa, mi cuerpo ya no aguantaba. - ... e iremos con él por nuestra propia seguridad.
Asentí, sabía que no importase de que me hablaba, igual tenía que cuplirlo. Sus palabras eran crueles pero sus acciones me demostraban que me quería, me lavó la cara haciendo muecas de asco, pero lo hizo.
Cuando me ordenó alistar mis maletas, entendí lo que sucedía. Nos íbamos a Versalles con el duque para estar bajo la protección de su palacio. Recuerdo mis manos guardando prendas pero mi mente no estaba allí, las naúseas por la ansiedad seguían.
"Elige. Quién. Sigue."
¿Abigail sería capaz de atacar a Lucy? ¿De verdad creía que aceptaré crímenes como actos de aprecio?
Agradecí no ver a William durante el viaje, ¿cómo podía siquiera verlo a los ojos? Todo era culpa mía.
Lucy estaba a mi lado en el carruaje, tengo recuerdos borrosos de su estado, pero lo más seguro es que haya estado asustada y confundida por la noticia horripilante. Ella se durmió primero, con la cabeza apoyada en mi hombro, acomodé sus pequeños rizos rebeldes detrás de su oreja; mi madre cayó después, y cuando no había nadie despierto que pudiera juzgarme, rompí en llanto. No dormí en todo el camino.
El cambio de clima nos golpeó a penas llegamos a Versalles, mis manos estaban tan heladas que comencé a tiritar. Pero también sentí alivio, no había forma de que Abigail derribara las murallas para atacar a los nobles o a mi familia.
La culpa me acuchilló, el duque merecía mi apoyo. Es por eso que a penas pudimos bajar del carruaje, aunque mis piernas dolían por varias horas sin haberse movido, rompí todos los protocolos para correr a los brazos de William.
— ¿Está bien? — susurré aun con sus brazos rodeándome, él estaba sorprendido, luego entendí porqué: Los guardias pensaron que iba a atacarlo y estaban rodeándonos. Me separé unos centímetros a penas, él me puso detrás suyo. — ¡Nunca le haría daño! — exclamé, pero a día de hoy sabemos que mentí.
— Imagino que usted debe ser la prometida de mi hijo. — una seña con la mano fue suficiente para que los guardias se retiraran, su madre parecía imponente. William había heredado se ella sus rizos dorados pero nunca sabré a quien sacó la sonrisa puesto que tanto ella como su esposo mantenían un gesto sereno, incluso parecían aburridos.
— Bienvenidas. — su padre se acercó a saludarnos pero cuando quise ofrecerle una mano a modo de saludo, mi madre, quien se había acercado por mi espalda, me dio un manotazo indicándome sin palabras que imitara su reverencia hacia la figura de autoridad. — Estarán a salvo aquí, eso es claro, no se preocupen por nada y dedíquense a celebrar el compromiso.
Ni siquiera los gélidos vientos pudieron enfriar tanto mi sangre como sus palabras, acaba de fallecer una persona y, ¿pensaba en celebrar la razón?
La cena que nos esperaba luego de recorrer los inmensos pasillos fue lo más incómodo del mundo, su madre fue un verdadero dolor de cabeza durante toda la velada. El estar en una cabecera de la gigantesca mesa rectangular le facilitaba observarnos con desprecio por no ser de raza aria, más a mí, pues mi piel era unos tonos más oscura que la de Lucy y mi madre. Me miraba de pies a cabeza y luego a su hijo como si intentara decirle que yo no era para él.
Aunque William estaba a mi lado, no fui capaz de mantener contacto visual por más de tres segundos. Me moría por decirle "Terminemos con esto para que estés a salvo", quería gritarlo desde el fondo de mi garganta pero afrontar las consecuencias me aterraba al punto de que fui completamente rara en la mesa, casi no emití palabras, lo que su mamá tomó como "falta de modales".
Lucy parecía asustada, ni siquiera William parecía hacerla reír. Mi madre, por otro lado, se había puesto la mejor máscara de "soy de la alta sociedad", halagando la calidad de la tela del mantel que cubría nuestras rodillas.
Otra vez no estuve presente, solo pude pensar en la conversación pendiente que tenía con William hasta que llegó. Después de otorgarnos una habitación, me invitó a la suya.
— ¿Estás bien? — cuestionó tomando mis manos entre las suyas luego de coloca el pestillo en la puerta.
— William. — mis ojos picaron por las lágrimas cuando me armé de valor para sugerirle la idea. — ¿No crees que todo esto es mi culpa?
Frunció el ceño.
— ¿Cómo podría un asesinato ser tu culpa si ni siquiera estabas en mi residencia esa noche?
— Quiero decir que, a lo mejor... — Se me enredaban las palabras, respiré hondo.— Quizá alguien no quiere que contraigamos matrimonio.
— Eso es absurdo, nuestra unión no será política ni nada parecido, no veo porqué no podríamos...
— William, escúchame. — acuné su rostro entre mis manos y sorbí mi nariz. — No puedo casarme con usted.
— ¿De qué habla?
— Me iré en la mañana.
— Eloise. — sus pulgares limpiaron mis lágrimas interminables, era difícil respirar.
— Dese prisa, déjeme ir.
Por favor, no diga que me ama.
— De todas las posibles teorías que den razón a esa muerte, como una guerra civil o un enemigo de Versalles, ¿cómo es que eligió creer que es para impedir nuestra boda?
— No lo sé... — mentí, soy una cobarde, es de las personas que más quiero en el mundo y no soy capaz de decirle la verdad.
— No podemos saberlo, no es probable. — besó mi frente, volví a romper en llanto. — Nada, ni nadie va a separarme de usted, ¿está bien?
— Eres mi mejor amigo. — dejé que me envolviera en sus brazos, tal vez todo estaba en mi cabeza, pensé que todo había acabado. Pero estaba equivocada.
ESTÁS LEYENDO
「 𝘪𝘳𝘳𝘦𝘢𝘭 」❲ 𝘸𝘭𝘸 ❳
Mystery / Thrillerfrancia, 1770 ; el duque de versalles no es capaz de ver que su prometida está enamorada de una mujer que busca asesinarlo. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [completa] - playlist en bio.
