Sin palabras

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Sin palabras y sin aliento se quedó Ginny al escuchar a la vieja enfermera decir tremenda barbaridad. No pudo evitarlo y se desmayó, allí en la camilla en la que se había sentado cuando llegó.

Cuando se despertó pudo ver a Luna sentada a su lado con el rostro sonriente lleno de comprensión. Al principio no entendía por qué su amiga la miraba de esa manera, hasta que sintió unas horribles ganas de vomitar que ascendían desde su estómago, y fue como si toda la información le llegara en un segundo al cerebro, como cuando una computadora se enciende, así se iluminó su mente solo con sentir ese malestar. Estaba embarazada, estaba embarazada,   E M B A R A Z A D A, ¿cómo podía ser posible? Si hasta hace un maldito mes era virgen...

Si lo pensaba un poco, no había sido tan cautelosa como para hacerse el hechizo anticonceptivo luego de cada vez que habían estado juntos, es que a veces eran fugaces y ni siquiera lo esperaba, Blaise tenía un apetito sexual que no conocía límites.

-Ya lo recordaste?- le preguntó Luna interrumpiendo su monólogo interno.

-Luna... Estoy embarazada.- dijo Ginny anonadada.

-Lo sé, en tu vientre esta creciendo un hermoso y pequeño rayo de luz y esperanza, tú y Blaise son afortunados.

-Te estas escuchando a ti misma? Qué voy a hacer yo con un bebé? Estoy en sexto año, no termine la escuela y cuando se enteren de esto van a matarme... O mis padres o Blaise, depende de quien se entere primero.

-Yo creo que debes relajarte y descanzar, lo que crece dentro de ti es un regalo, para ti como para Blaise y las cosas se acomodarán solas a su tiempo, aparte debes pensar que ese bebé será guapísimo con los padres que tiene- le dijo sonriendo- sabes que estoy apoyándote cierto? Jamás te dejaré sola amiga.

-Gracias luni, no se que haré pero tus palabras me reconfortan.

-Bien, ahora hablemos con Mcgonagal Snape o quien sea, luego tus padres y por último Blaise.

-Si que me espera un día difícil...

-Al menos no tenemos que buscar a McGonnagal.

-Por que lo dices?

-Porque ya está aquí- dijo Luna con voz cantarina- buenas tardes profesora.

-Señorita Lovegood tenga usted una buena tarde, voy a pedirle que me permita hablar a solas con la senorita Weasley.

-Profesora.

Cuando Luna se fue, Minerva se sentó exactamente en el mismo lugar y cambió su mirada.

-Pequeña, no te preguntaré como pasó esto porque conozco bien el procedimiento, pero dime. ¿Acaso has visto a Potter recientemente? Sabes donde está? Va bien la búsqueda?

-Disculpeme profesora, pero no estoy embarazada de Harry.

-Oh... eso... me sorprende bastante, usted... ¿sufrió algún tipo de maltrato que la haya podido dejar en ese estado?

-No, no se preocupe, fue consentido, aunque no había un bebé en los planes.

-Bien, entonces lo manejaremos como un caso normal, el director Snape me ha pedido que me haga cargo dado que soy la jefa de su casa. Quiere usted continuar con sus estudios?

-Por supuesto, tanto como sea posible y usted me lo permita.

-Entonces se hará los chequeos aquí y cuando llegue a los siete meses se ira a su casa o la del padre del niño para terminar el proceso y podrá venir solo para dar los exámenes finales cuando se sienta en condiciones.

-Se lo agradezco mucho.

-No hay por qué, avisó a sus padres? Y al padre del niño?

-No aún, les escribiré en cuanto salga de aquí.

-Si prefiere hablar con ellos personalmente solo aviseme y podrá disponer de mi oficina, ahora descanse.

-Lo pensaré, muchas gracias de nuevo, hasta pronto.

Un rato después de eso se pudo retirar de la enfermería, pero no quería ir a escribirles a sus padres todavía, no se sentía con fuerzas para ello, así que tomó el camino hasta la torre de astronomía y se sentó mirando el paisaje.

-Jamás me imaginé esto, no está en mis planes, yo debería graduarme y jugar quiddich profesionalmente. ¿Qué haré con un bebé? Peor, tendría un bebé de un mortifago, porque se que Blaise lo es, pero que pasa si a voldemort no le gusta y quiere matar a mi niño? Blaise lo defenderá o para el también será un bastardo hijo de una traidora a la sangre?
Qué pasa si no se lo cuento? Siempre puedo refugiarme con mi familia y pedirles apoyo, pero no sería justo hacer que se arriesguen por mi. La otra opción es la peor de todas, pero debo considerarlas todas. Podría abortarlo, a ese pequeño que está creciendo en mí ahora mismo...
No, jamás haría eso, no puedo darme el lujo de decidir si alguien merece la vida o no, de todas formas es mi hijo y lo amaré, sin importar si su padre o sus abuelos no están de acuerdo. Ya me puedo imaginar lo bonito que va a ser y lo calentito que se sentirá en mis brazos.
Te amaré pequeño, con el amor incondicional de una madre...

Un Amor Incondicional Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora