Un amor incondicional es la historia de una guerra que se extendió más de lo que esperaban y dos personas que se enamoraron en el camino. Cuánto estás dispuesto a hacer por amor? Te sacrificarías? Sacrificarías tus creencias? O sacrificarías tu amor...
En otra parte del castillo Ginny y Luna caminaban a hurtadillas hacia la cocina en busca de los antojos de la primera.
-Es increíble que aún luego de un almuerzo tan grande continúes con hambre, tal vez los coballentes rojos estén haciendo de las suyas.
-Que es un coballente rojo?
-Es un insecto parecido a las hormigas, pero rojo que se encarga de crear desórdenes alimenticios en las personas a las que rodean.
-Son horribles, pero bueno, ven vamos a buscar frambuesas del bosque bañadas en chocolate.
Entraron y se sentaron a esperar que los elfos prepararan el plato que Ginny amablemente les pidió.
-Sabes que debes disculparte, o ya lo has hecho ? Tienes que preparar tu vestido también, es demasiado trabajo.
-Luna... a tu mamá y a ti les gustaba confeccionar su propia ropa verdad?
-Claro, es la mejor opción para ponerte justamente lo que quieres.
-Y la blusa que me regalaste en navidad el año pasado la hiciste tu cierto?
-Así es, supuse que te gustaría porque intenté imitar tu estilo.
-Dejame decirte que lo has hecho muy bien, porque esa blusa turquesa es mi preferida en todo el guardarropas.
-Oh, me encanta que digas eso, el esfuerzo ha valido la pena.
-Se que estas haciendo mucho por mi, pero puedo pedirte algo más?
-Por supuesto, mientras no sea saltarme una clase más por tu apetito devorador.
-Puedes hacerme tú el vestido? Sería precioso, yo lo se, aParte así no necesito hacer las pruebas de vestido en tan poco tiempo lejos del castillo.
-Claro amiga!! Me encantaría, ya estoy pensando en la forma que tendrá. Creo que ya debo irme, te dejo en buenas manos.
-Cómo que buenas manos?
Para cuando se dio la vuelta Luna ya se había marchado y ella volvía a estar sola, así que se dispuso a comer sus frambuesas con chocolate, pero un estornudo y se manchó el rostro, al escuchar una risa apagada se acercó y era Blaise, así que aprovechó para disculparse.
-Te debo unas disculpas, la última vez estaba fuera de mi, no eres tu el problema, sino el matrimonio en si, pero si tengo que casarme, me alegra que sea contigo. -dijo ella sonriendo y acercándose más a el para terminar tomándolo del cuello de la camisa y estirar para abajo para darle un beso apasionado de los que extrañaba.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.