El timbre resonó en los solitarios pasillos del instituto, anuncio de que el descanso daba su inicio. Fue cuestión de tiempo para que los alumnos fueran guardando sus cosas y con emoción fueran libres de las aulas que para ellos no eran más que su propia prisión.
—Te enseñaré el instituto aprovechando la hora de descanso ¿Te parece?
Christian para sus adentros maldijo al escuchar la voz de Jazmín ya que quería aprovechar el receso para encontrar a los infectados de Christal, pero teniendo ahora a la chica aquella pegada a él, mucho no podría hacer.
—En realidad... —desvió la mirada buscando una manera de deshacerse de ella, cuando de repente una idea apareció en su mente ¿Y si utilizaba a la chica para realizar su cometido? —quería preguntarte Jazmín... ¿conoces la enfermedad Christal?
Jazmín se heló por unos segundos al escucharle, esa enfermedad le provocaba escalofríos con tan sólo escucharla.
—Claro, la conozco, es una enfermedad letal que está arrasando con varias personas ¿Qué tiene?
—Quería saber si conocías de aquí del instituto personas con esa enfermedad.
—Pues... si, si conozco pero, veras... algunos prefieren tener su identidad oculta, últimamente ha habido varios asesinatos a las personas de esa enfermedad y por su bien es mejor que no se revele sus nombres.
Christian sonrió de medio labio al escucharle, había descubierto que podría fácilmente utilizar a la muchacha para poder cometer su objetivo lo más rápido posible.
—¿Y piensas acaso que yo soy uno de esos asesinos?
—¡No! Para nada, no quería insinuar eso –Él sonrió victorioso, era más que obvio que podía manipular a la chica a su voluntad.
—¿Entonces?
—No debería hacerlo, es peligroso, alguien podría escucharnos y...
—No digas más, lo entiendo, soy un peligro —La falsa mirada de desilusión logró engañar a Jazmín de inmediato.
—No es eso, es sólo que... Bueno, te diré quienes son pero no vayas a decir nada ¿De acuerdo? –Christian asintió. – Pero... a todo esto ¿Por qué quieres saber?
—Porque me da curiosidad, es todo. Esa enfermedad me llama bastante la atención, quiero ser un gran médico y darle fin a esa enfermedad, por lo que si desde ahorita tengo cierta relación con los infectados es posible que cuando sea mayor pueda encontrar con mayor facilidad la cura.
Jazmín se sintió identificada, estaba frente a un chico que tenía la misma meta que ella, o al menos eso es lo que Christian le hizo creer facilmente.
—Vamos al patio, seguro allí están.
—Claro Jaz, gracias.
Siguió a su guía hacia el patio, donde gran parte de los estudiantes se encontraban disfrutando de su descanso.
—Allá, donde están, jugando futbol están dos chicos que son mejores amigos, ambos tienen la enfermedad —Christian miró hacia la cancha de soccer, había en realidad varios chicos por lo que no podía saber con certeza de quien hablaba.
—¿De quienes hablas?
—El portero y el que está delante de él —Aclaró Jazmín mirando con curiosidad a Christian que sin duda se veía realmente interesado en saber de ellos.
Él entrecerró los ojos mientras miraba a la portada, allí estaba un muchacho de estatura promedio, cabello oscuro, tez normal... y una energía que sobresalía por sus movimientos. El que estaba delante de él tenía el cabello castaño, tez pálida y era un poco más bajo que el portero. Ambos se verían completamente sanos.
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Destino
Teen FictionLa continuación de El Laberinto del Vampiro. "Ni la enfermedad de Christal ni la muerte de mi madre fueron una casualidad o una cruel jugada de la vida que no tenía remedio. Entre la unión de un inmortal y una humana privilegiada, iba a nacer un mo...
