—"¿Hijo?" — Repitió Christian soltando una corta risa burlesca. —De todas las maneras en las que podía intentar convencerme eligió la peor. No soy un estúpido, vi a mi madre morir ante mí hace muchos años, ya lárguese u olvidaré que es una mujer y la golpearé aquí mismo.
La castaña suspiró pesadamente, sabía que no iba a ser nada fácil convencer a Christian.
—Christian, sé que esta no era la manera de confesarte las cosas y entiendo que no puedas creerme, yo aún no puedo digerir todo lo que ha pasado. Este lugar no es seguro para hablar, por favor, sube.
Christian miró una vez más a su maestra, su corazón parecía estremecerse al considerar esa mínima esperanza de que realmente fuera su madre, pero su racionalidad le impedía tomarla en serio.
—Por favor, dame la oportunidad de explicarte todo.
Suspiró profundamente y accedió, tomando el lugar del copiloto. La mujer arrancó el auto y empezó a alejarse, mostrándose ligeramente nerviosa ante la situación.
—Hace muchos años, antes de que nacieras, yo era sólo una chica ciega que lo había perdido todo especialmente cuando entró a un laberinto resguardado por vampiros, tu padre fue prácticamente quién me mantuvo presa por semanas hasta que entendí sus razones y con el tiempo aprendí a quererlo. —Un corto suspiro fue la pausa mientras por su cabeza repasaba aquellos duros recuerdos. —Pero los humanos son tan crueles y parece que eso se incrementa cuando los convierten en vampiros. Para no hacerte el cuento largo, me convirtieron en uno de ellos, pero al hacerlo separaron de mí todo ese odio y se convirtió en otra persona.
Christian tembló por un momento, recordaba parte de la historia pues su padre se lo había confesado, mas no recordaba una "segunda persona".
—Un fallo hizo que mi cuerpo se convirtiera en una estatua de acero, pero gracias al poder de esa cueva mi alma se traspasó a esa otra persona. Al momento en que di a luz a tus hermanos, mi alma regresó a su contenedor inicial, el cuerpo de acero se volvió carne y pude regresar a la vida. El problema era volver a la civilización, mi cuerpo estaba demasiado débil, tuve que trabajar por años para tener la suficiente energía para estar en el exterior, y bueno, heme aquí.
No hubo respuestas, Christian procesaba toda la información con lentitud, sintiendo las lágrimas acumularse en sus ojos.
—Entonces, nunca moriste.
—Al menos la verdadera yo, no.
—Mi padre se moriría si te viera entonces.
Susan se sonrió y detuvo el auto.
—Es probable, primero tenía que actualizarme, investigar mucho, finalmente los encontré y logré entrar a la escuela, tuve tanta suerte de que justo necesitaran con urgencia un suplente, pero no pude tratar contigo hasta ahora, sí que eres un chico difícil.
Christian no respondió, sólo agachó la mirada sin creer que se encontraba junto a su madre.
—Entiendo que te cueste asimilarlo, y lamento haber llegado tan tarde, pero ¿sabes? Si algo he aprendido que es que todo puede remediarse, podemos detener todo esto Chris, podemos ser una familia otra vez y que la enfermedad desaparezca.
—Me volví un asesino en serie intentando detener la enfermedad que mi nacimiento produjo, créeme, no hay forma de remediar nada.
—Bueno, tus métodos son más... excesivos, en eso te pareces a tu padre. —Le tomó por el hombro y le sonrió con esa ternura que sólo las madres pueden trasmitir. —Si volvemos al laberinto, la enfermedad desaparecerá así como apareció, eso nos lo dijo aquél hombre que predijo todo, fui egoísta en querer mi vida como humana que no lo escuché, pero ahora veo que eso es lo mejor.
—¿Cómo va a funcionar eso?
—Es la cueva Chris, escúchame —Lo tomó por el rostro para que le mirara fijamente a los ojos. —Ese lugar guarda un gran poder, si estás ahí dentro podremos detener la enfermedad, no tendremos una vida de lujo ahí dentro pero podremos estar juntos, en familia, sin hacer más daño a nadie.
Christian asintió inmediatamente, podía ver la sinceridad de sus palabras en sus ojos, necesitaba proteger a sus hermanos y dejar de ser una amenaza para la humanidad.
—Iremos por tus hermanos, los llevaré al laberinto y después buscaré a tu padre, hay que terminar con esto cuanto antes.
Susan volvió a encender el auto y emprendió el viaje. Christian sólo miraba por la ventana, no temía dejar todo con tal de remediar todo el mal que hizo, aunque por un momento pasó por su mente Jazmín, aquella chica que seguramente jamás podría perdonarle y cuyo daño jamás podría remediar.
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Lamento lo corto del capítulo, sólo quería avisar que el final está MUY cerca, no creo que pase de dos caps más. Gracias por sus lecturas y el apoyo, un abrazo para todos y nos vemos en el siguiente capítulo.
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Destino
Novela JuvenilLa continuación de El Laberinto del Vampiro. "Ni la enfermedad de Christal ni la muerte de mi madre fueron una casualidad o una cruel jugada de la vida que no tenía remedio. Entre la unión de un inmortal y una humana privilegiada, iba a nacer un mo...
