—Siéntate—Lothaire indico el comedor. Encima de la extensa mesa había platos, cubiertos de plata y dos lugares puestos con suficientes utensilios para confundir a la chica.
Elizabeth miró a su alrededor —¿Quién cocinó esto?
—Un chef vino antes—dijo Lothaire eventualmente sorprendido, por su prolongada lucidez. Antes de que Elizabeth despertara, había observado la subida y la caída de su pecho, con los párpados cada vez más pesados.
—¿Cómo logró el cocinero atravesar el campo de fuerza?—Preguntó
—Pensé que era impenetrable."
—Lo es —En teoría, el límite nunca podría ser roto, protegiéndola contra las legiones de inmortales
que darían cualquier cosa por matarla o capturarla, sólo para castigar o presionar a Lothaire.
Si es que podían encontrar este lugar.
Pero Lothaire no correría ningún riesgo. En su larga vida, había encontrado que cada vez que uno
describía algo en el Lore, como siempre o nunca ocurre, el destino usualmente le demostraba que estaba equivocado.
—Puedo abrirlo a voluntad, por supuesto."
Cuando ella escogió el asiento al final del lado derecho, le espetó: —¡Ah—ah! Ese no. Tú no te sientas allí." Él no había tenido control sobre la puta mortal de Stefanovich en aquellos años, pero ahora, en su propia casa, haría las reglas para esta humana.
—De acuerdo, de acuerdo—Se trasladó a otro sitio y tomo asiento.
—Continua.
Con una mirada hostil, ella desenrolló la servilleta y la colocó sobre su regazo, entonces con la
cuchara sirvió porciones en su plato. Cuando empezó a comer, tomo delicados bocados de diferentes platillos, él notó que su comportamiento en la mesa no era tan tosco como él había esperado.
Ella escogió ese momento para levantar un bocado de foie gras, (paté) dejándolo caer en su plato con un plaf. —¿Qué es esto?
—No es la comida provinciana a la que estás acostumbrada, pero tendrás que comerla —Estoy llena.
Su plato apenas había sido tocado. —Come, más.
Cuando ella empezó a mordisquear el aderezo, él dijo —Eso es perejil."
—La única cosa que reconocí.
—Come de todo lo demás.
Después de una pausa consiguió tomar otras viseras, cortó una suculenta cola de langosta, le dio un
mordisco vacilante, entonces furtivamente la escupió en su servilleta.
Dos cosas lo golpearon. Ella nunca había tomado langosta y a la tonta descarada no le gustaba.
Incluso él recordaba el sabor de esta.
Con el salmón no le fue mejor. Pronto había más comida en la servilleta que en su estómago.
—La comida huele delicioso, o al menos lo haría para un ser humano
—dijo —Especialmente para una que podría comerse un caballo ¿Estas desafiándome una vez más? —Nací y me críe en una montaña. Luego fui a prisión. Nunca he comido de esta manera. Mariscos
lujosos como estos. Si querías que comiera pescado, este debería venir en una bolsa de Long John Silver13.
Ah, sólo es eso. —Entonces, come el pan.
13 N de T: Tienda de comida rápida.
Ella comenzó a untar un rollo de hojaldre. —¿Saroya realmente quiere subir de peso?—Cuando él asintió, dijo —¿Y tú estás abordo?
Él pensó que estaba hermosa ahora, casi irresistible, pero no tenía ninguna preferencia en particular.
Más carne significaba más de lo que ya le gustaba. Y Saroya sería la única que habitaría el cuerpo por toda la eternidad. —Si mi novia lo quiere, entonces estoy de acuerdo".
—Bieeen, pero no digas que no te lo advertí, porque demasiado pan y mi trasero obtendrá proporciones enormes —Ella dio un mordisco.
—Tomo nota
—Hablas gracioso. ¿Tú acento es europeo?
Rodo los ojos. —Es ruso.
—¡Espera! ¿Dijiste novia?—Farfulló Elizabeth. —¿Estás casado con ella?
El vampiro exhalado impaciente, sentado a la cabecera de la mesa. —El matrimonio no es necesario para mi clase. Nuestro vínculo es mucho más fuerte.
—¿Cómo qué?
—Una Novia es la compañera de un vampiro, la única hembra que significa todo para él. Saroya es mía.
Ellie procesó esa información —mente abierta— entonces le preguntó
—¿Cómo sabes que es ella?
Él inclinó la cabeza de esa manera evaluándola, como si estuviera considerando los pros y los contras
de responderle. —Ella me sangró—Ante su mirada interrogativa, dijo —Cada vampiro adulto macho camina como un muerto en vida hasta que encuentra a su compañera y ella lo sangra, lo trae de vuelta a la vida. Saroya hizo que mi corazón volviera a latir, hizo que mis pulmones inhalaron aliento —En un tono ronco, añadió. —Entre otras cosas.
—¿Cómo sabes que no fui yo quién... te sangró?
Un músculo palpito en su mandíbula. —Porque el destino no podría despreciarme tan indeciblemente. Buscaría el sol de mediodía si fuera emparejado con alguien como tú.
—Como yo—repitió ella con suavidad. Se habían burlado de ella demasiado a menudo durante su vida para sentirse ofendida. Su piel era tan gruesa como una armadura.
—Sí, como tú. Una ignorante, mortal cajera de Kmart14. —tomó el cuchillo más afilado de sus cubiertos, distraídamente lo giró entre su pulgar izquierdo y dedo índice.
—¿Kmart? Tendría que haber tenido mucha suerte. Esos puestos de trabajo eran difíciles de conseguir. Trabajaba en la tienda de provisiones de mi tío.
—Entonces eres incluso peor. Una aprendiz de cajera con aspiraciones a Kmart.
—Aún mejor que un demonio.
—Saroya no es un demonio—rechino. —Yo no tendría uno de ellos tampoco.
—Oh, es cierto, ella es una diosa. Y tú eres un vampiro. Supongo que los Pookas15 son reales, también.
¿Y los cambia formas?—Entonces sus ojos se abrieron. —¿El Mothman es real?
En las Virginias, todo el mundo había oído hablar de ese ser alado demoniaco, con orbes rojos por
ojos. Continuaba habiendo avistamientos incompletos de lo que volaba entre la penumbra y el polvo de carbón.
El sheriff que apreso a Ellie había bromeado con los demás que podían haber tenido un avistamiento del Mothman la noche de su detención, un encuentro entretenido sobre la aislada Montaña Peirce.
—Todo lo que has soñado es real —dijo Lothaire. —Cada criatura que crees un mito. Nosotros llamamos a nuestro mundo Lore. Y para que conste, Mothman es un pusilánime. 14 N de T: cadena de supermercado con sede en E.U
15 N de T: Duendes pequeños y deformes más temidos en Irlanda, el disfraz con el que aparen con mayor frecuencia es el de un caballo oscuro, aunque dependiendo de la zona toman otra apariencia, un ogro enorme peludo, un águila con una envergadura enorme o un chivo negro con cuernos retorcidos.
Sus labios se separaron al oír eso —¿Cómo es que los de tu clase no se muestran a los seres humanos? —Somos castigados cuando innecesariamente nos revelamos como inmortales.
—Así que todos estos " mitos" ¿están afuera caminando en secreto por las calles?
—Y gestionando gobiernos, protagonizando películas, infiltrándose en las monarquías humanas. Tú
especie es notoriamente débil y distraída en comparación con los Loreans, por lo que vagamos libremente sobre la tierra, los dioses caminan entre tu gente.
Un pensamiento horrible se le ocurrió. —Si tú has bebido mi sangre,
¿me convertiré en un vampiro también?—Di que no, di que no, di que no.
El exhaló. —Si fuera tan simple.
—¡Gracias a Dios!
Al vampiro no le gusto eso en lo absoluto. La tensión vibraba de él.
Apretó la punta del cuchillo que tenía contra la yema de su pulgar derecho, girándolo hasta que la
sangre empezó a gotear.
El silencio reino. —¿Lothaire?
Él no respondió, gota, gota...
Ella jugueteo con la servilleta. La tranquilidad poco familiar aumento su nerviosismo.
La cárcel había sido un continuo asalto para sus oídos. Durante el día, los presos golpeaban los
barrotes, los guardias pisoteaban los escalones de acero al subir y bajar. Sonaba como un desordenado cajón de utensilios siendo abierto y cerrado de golpe, repetidamente.
Por la noche, misteriosos gemidos tanto de placer como de dolor resonaban en el pabellón. Alaridos descontrolados. Al asesino serial al otro lado del corredor le gustaba silbarle en la oscuridad...
Finalmente Lothaire chirrió —He tenido mortales que me rogaron por convertirlos. La mayoría de los seres humanos daría cualquier cosa por ser inmortales. Es considerado un regalo inestimable.
Miró en otra dirección, a pesar de su nueva herida. —No me gustaría eso.
—¿Nunca enfermar, nunca envejecer?
Ellie tenía un talento innato para la empatía, para ponerse a sí misma en los zapatos del otro. Ahora
se imaginaba lo que sería vivir miles de años, como Lothaire aparentemente había hecho.
¿Cómo podría disfrutar cada día de su vida cuando el suministro de de ellos era ilimitado? ¿Cómo
podría experimentar asombro o entusiasmo?
—Todo lo que podía pensar es que sería agotador.
¿Una expresión sombría había cruzado su rostro?
—Entonces, si no me convertiré en un vampiro —dijo Ellie —y no es tan fácil de hacer, ¿cómo estarán
tú y Saroya juntos?
—Busco un anillo que tiene el poder de transformarla en un vampiro.
—¿Hacerla un vampiro? ¿En mi cuerpo? Si ella es una diosa, ¿por qué, esta escarbando en mí como
una garrapata?
Él simplemente la miró con esos ojos espeluznantes, girando el cuchillo mientras su sangre
comenzaba a reunir sobre la superficie de la mesa.
A pesar de que la aterraba, Ellie siguió adelante. —¿Por qué iba a estar dentro de mí, de una cajera?
¿Por qué debo creer que es una...deidad?
—Entiéndeme muchacha, yo no miento. Nunca. Fue condenada a una forma humana.
—¿Quién la maldijo? ¿Por qué la puso en mí?
Al ver que no tenía intención de responderle, dijo. —Mira, ustedes están recibiendo mi cuerpo en este
acuerdo. Yo no estoy obteniendo nada.
Dijiste que te gustaba un buen negocio ¿cierto? Debes reconocer que esto no es exactamente un
intercambio justo. Te mataría que me dijeras ¿por qué ella necesita mi cuerpo?
Sus ojos tenían una mirada lejana y profundizaban en color, diciéndole que su mente estaba a la
deriva. ¿Disociación?
Había visto la misma expresión esta mañana cuando él había fijado las pautas. Se le ocurrió entonces
que este vampiro no era solamente malo.
El Enemigo de lo Antiguo podría estar clínicamente loco.
—Otra diosa la maldijo a tomar una forma mortal —Lothaire finalmente dijo, luchando para frenar la locura de nuevo. Enfócate. —No sé por qué fuiste elegida.
—¿Qué diosa?
Saroya tenía una gemela, Lamia. Cada hermana obtenía su fuerza de la vida. Lamia de la creación y protección de esta, Saroya de sesgar y consumir almas.
Cuando Saroya hizo una tentativa de más poder, matando indiscriminadamente y alterando el equilibrio, Lamia había unido fuerzas con otros dioses y maldijo a Saroya a experimentar la muerte una y otra vez como un ser humano. —La maldición de la mortalidad—murmuró. —¿Puede haber algo peor?—Bajó la mirada, sorprendido de encontrarse a si mismo enterrando la punta de un cuchillo en su pulgar.
—Lothaire, ¿por qué fue maldecida? —Elizabeth continuo descuidadamente.
Se lamió la herida que goteaba de nuevo. —Porque ella es como yo—Un ser insaciable de poder. — Ella vio una jugada más, y la tomó.
—No entiendo.
—Hazlo Coño, No me importa una mierda —Él estaba enfermo de que los otros actuaran como si estuviera pronunciado un disparate. Él mataba a la mayoría que elegía cuestionarlo.
Pero no podía dañar a la humana ante él, a la hembra de firmes ojos grises midiéndolo. Clavó la mirada en ellos por un largo rato, sorprendido al encontrar que se sentía más equilibrado.
—¿Cómo pudo una joven de los Backwoods alguna vez quedar atrapada en algo tan... poco probable?
Sin romper el contacto visual, se reclinó en su silla. —Me pregunté eso a mí mismo continuamente desde el primer momento en que te vi.
Después de todo, al principio, no tenía idea de que eras algo más que una simple humana, no tenía idea de cómo yo podría estar conectado a ti.
¿Por qué estaba conversando tan fácilmente con ella? ¿Tal vez porque él sabía que iba a llevarse sus secretos a la tumba? ¿Y pronto?
Por alguna razón, las palabras parecían extraídas de él.
—Imagina mi absoluta decepción hacia ti, mujer. Lothaire el Enemigo de lo Antiguo —el vampiro vivo más temido, hijo de un rey y nieto de otro—¿emparejado con una mortal? Mucho menos una mortal sin ninguna distinción. Estoy dando a entender que tú gente es peor que los campesinos.
En lugar de indignación, la curiosidad iluminó su rostro. —Espera.
¿Yo vine primero? ¿No me encontraste gracias a ella? Oye, ¿estás diciendo que eres un príncipe?
—Sí, campesinos— repitió lentamente. —Lo más bajo de lo bajo entre los humanos —Entonces él enuncio, —Excesivamente atrasados y vulgares montañeses.
—He sido llamada peores cosas, señor —Con su cejas arqueadas, exhaló con impaciencia. — Contrabandista, destiladora clandestina, Elly May Clampett, madre de montaña, palurda, Salvaje Bessie, campesina sureña, basura de remolque, patán, y, más recientemente, condenada a muerte.
—¿Ninguna referencias a la minería? Estoy decepcionado.
La tristeza brilló en sus ojos expresivos. —Mi padre murió en un derrumbe en la mina. Desde entonces, ninguno de mis parientes trabaja bajo tierra.
—¿Naturalmente, la gran malvada compañía de carbón fue la culpable?
—Estoy segura que hay buenas empresas de carbón por ahí, Va—Co no es una de ellas. La minería se termino para nosotros.
—Por lo que continuaran siendo extremadamente pobres.
—Supongo que, la conclusión más acertada es que los insultos sólo duelen cuando vienen de alguien a quien respetas.
—¿Entonces nadie te enseñó a respetar a tus superiores?
—¿Crees que eres mejor que yo porque tú eres un príncipe?—¿Había sonado incrédula?
—Soy un rey desplazado de dos facciones de vampiros. Ahora trabajo para reclamar mis tronos. —
¿Por qué estoy diciéndole esto? No le importaba un comino si lo respetaba. —En cuanto a lo otro, creo que soy mejor que tú porque eres demostrablemente mi inferior en todos los sentidos. Inteligencia, riqueza, salud, apariencia, linaje, ¿debo continuar?
Ella agito la mano. —¿Cómo me encontraste? Obviamente eres rico,
¡oh, y de la realeza!, ¿por qué estarías en una de las zonas más pobres de América?
Separó los labios para decirle que se callará, pero ella diligentemente tomó otro bocado de salmón, en
realidad lo trago. —La llegada de mi Novia había sido pronosticada. Un oráculo predijo dónde y cuándo estaría.
Pero no que seria —El mismo oráculo que le ayudaba ahora, una Fey llamada Hag.
Echó un vistazo al plato de Elizabeth. Ella tomo otro bocado.
—Te encontré cuando tenías catorce años, pero no provocaste mi sangrado —Había asumido que ella
era demasiado joven. —Decidí entonces que nunca regresaría, caminaría como los muertos antes de estar eternamente vinculado a un criatura tan baja como tú. —Independientemente de que ella prometía ser físicamente hermosa.
—Entonces, ¿por qué volviste?
—Por pura curiosidad —Podría haber sido pura curiosidad, pero esto lo había atormentado, y había regresado tres veces más.
Cuando tenía quince años, una mujer en ciernes, la había encontrado nadando una noche con un chico, con impaciencia explorando un beso con él. A los diecisiete años, había estado al borde de lo espectacular, con su piel bañada por el sol, los ojos muy claros, y características impactantes, sin embargo, todavía demasiado humilde para tentarle.
Hasta un año después... —Justo cuando juré rechazarte por siempre, te encontré en el bosque en un improvisado altar, rodeada de cuerpos.
La expresión de Elizabeth se endureció. —No era yo. Sino Saroya.
—Sí, Saroya —suspiró. Cubierta de sangre de pies a cabeza, audaz y letal, ella me sangró inmediatamente.
Ahora veía el pasado de Elizabeth, saboreando el recuerdo de esa noche...
Entre inexpertas inhalaciones, él preguntó —¿Quién eres? —Él sabía que la conciencia de la mortal había desaparecido, sintió la ausencia de Elizabeth.
Ante él había otra entidad.
—Soy Saroya, vampiro —Su acento había cambiado. —Tú diosa, atrapada en la mortalidad.
Todos los vampiros sabían que Saroya había sido engañada en su alto plano y había sido maldecida por su hermana a vivir dentro de los seres humanos al azar, uno tras otro, experimentando en repetidas ocasiones su propia muerte a través de ellos.
Si Lothaire había tenido alguna duda sobre su identidad, la había eliminado hablándole en ruso, en el acento real. No había manera de que una ignorante campesina de dieciocho años, conociese esa lengua.
Y además, Lothaire se merecía una diosa. Él sabía que el destino no lo habría emparejado con ¡la humilde Elizabeth Peirce!
Durante miles de años había buscado dominar a los vampiros de la Horda. ¿Cómo iban a negar su reclamo con Saroya, la protectora de los vampiros, como su reina?
—¿Te he de sangrado?—Preguntó con sedosa amenaza.
—Sí, soy Lothaire, tú hombre.
—No tengo ningún hombre y no acepto un amo—le espetó ella. —¡Soy una diosa!
—Eso es una vergüenza—respondió sin problemas, haciendo caso omiso de los latidos de su nuevo corazón y el
endurecimiento insoportable de su eje, negándose al frenesí de su demanda, a hundir sus colmillos profundamente en su carne. —Porque eres mía, yo podría encontrar una manera de extinguir el alma humana, y luego hacer tú cuerpo inmortal.
—¿Lothaire? —Ella estrecho sus ojos. —El antiguo, descendiente de dos líneas reales con un gran poder. Incluso yo he oído hablar de ti.
—Y muy pronto tengo la intención de apoderarme de mis reinos. Y
tendré a mi reina inmortal a mi lado.
Ella se acercó más. —¿Tú me harías inmortal en este cuerpo?
—Con el tiempo, podría encontrar una manera. Nada podría detenerme.
—Sin embargo, ¿deseas aparearte conmigo ahora? Para completar el Blooding16.
Cada vampiro tenía que experimentar su primera liberación tocando el cuerpo de su Novia. La mayoría de los
vampiros sólo tomaban a sus hembras, pero Lothaire sabía que él no podría. Trazándose a pocos centímetros de ella, la tomó por la nuca con una mano temblorosa. —La única cosa más grande que mi necesidad es mi fortaleza. Tú forma mortal es demasiado frágil para que yo te reclamé. Pero debo finalizar esto.
—Entonces no te daré este cuerpo hasta que destruyas el alma de Elizabeth y sea mío del todo. Por el momento, puedes tener tu alivio físico de algún modo...
—¿Lothaire?—Elizabeth interrumpió sus pensamientos.
Al recordar el interludio con Saroya, le lanzo una mirada de odio renovado a la muchacha. Esa noche él y la diosa hablaron hasta el amanecer, de sus objetivos. Una y otra vez, había descubierto lo bien que encajaban.
Saroya era su igual en todos los sentidos —una reina ante la que incluso Ivana se inclinaría.
¡Blyad! ¿Cómo podía su Novia esperar que usará a Elizabeth? Tal vez Saroya no veía la dicotomía entre las dos hembras, pero era evidente que Lothaire sí.
Sería como tomar una mujer completamente diferente.
Una vez Saroya entendiera mejor sus circunstancias, no estaría tan deseosa de que Lothaire disfrutara de otra. Imaginó cómo se sentiría si la situación fuera al revés.
Homicida.
Aunque había despreciado a Elizabeth en su adolescencia, incluso había sido erróneamente protector con ella. Cuando la había visto besarse con ese hombre, Lothaire arrojo su camión hacia el valle. El hombre había salido del agua para investigar, por lo que Lothaire le había caído encima también...
Tal vez Saroya no siente celos porque ella no siente nada por ti, una parte de su mente le susurró. 16 sangrado
Sí, Lothaire se enorgullecía de predecir las acciones de otros,
¿realmente anticipó el levantamiento de Saroya para él mañana por la noche?
Aunque le costaba creerlo, la diosa no estaba convencida de sus encantos. Un absurdo, lo sabía, pero ¿quién podía entender la mente de las mujeres?
Lothaire resolvió echarla a perder aún más y demostrarle su destreza en la cama, para asegurarse de que ella lo necesitaba para otras cosas.
Exhaló. Había pasado tanto tiempo desde que había tenido relaciones sexuales que no podía haber retenido ninguna destreza. Sonrió con satisfacción, pensando, tal vez debería practicar con Elizabeth.
Una sacudida repentina de lujuria lo golpeo como un puñetazo, borrándole la sonrisa. Afilo su mirada en ella. Estudiando sus ojos grises que se encontraron con los suyos.
La idea era acertada.
O tal vez me estoy agarrando a un clavo ardiendo, racionalizándolo porque quiero tocar a una humana.
No, el cuerpo compartido de su Novia confundía su dañada mente. Esa era la única razón por la que la deseaba.
¿A menos que me parezca más a mi padre de lo que me atrevo a admitir?
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Lothaire
VampireImmortals After Dark 12 Un señor de los vampiros con la cara de un ángel caído, pero un corazón tan frío como el hielo. Su cautiva mortal, arrebatada de una prisión hacia otro peligro aún ¿Puede un guerrero siniestro, por fin elegir el amor s...
