Ellie se despertó con una inhalación desesperada.
Cada vez que se levantaba se parecía a luchar por un largo camino en un túnel negro, sin sonidos roto
solamente por un torrente de ímpetu.
Ahora, ella sacudía la cabeza alrededor, al verse en una habitación oscura encima de las más suaves
sabanas que jamás se hubiera imaginado.
No estoy en prisión — Los recuerdos de la tarde regresaron de golpe como el choque de una ola.
Lothaire tenía su boca caliente contra su cuello. Sus colmillos barriendo sobre su piel por sangre. Su lengua serpenteando por las gotas.
Se estremeció. Él había probado su sangre. Oh, mi Señor, los vampiros existen.
Una posesión demoniaca no debería de saltar en una muchacha de los Apalaches, el hogar de los manipuladores de serpientes, hablantes de lenguas y del legendario Mothman11.
Pero la idea de un vampiro bebedor de sangre, había torcido su mundo entero.
Y si eso era cierto, entonces no tenía ninguna razón para no creer que Saroya era una deidad. Ellie se echó el brazo sobre la cara, gimiendo en la miseria, —Oh, Dios.
11 N.de.T: El Hombre polilla o Mothman* es un ser críptido, denominado en español
"hombre—polilla", cuya aparición, según la leyenda en Estados Unidos, suele estar asociada con futuras catástrofes personales o generales —No soy el dios al que te refieres, —entonó Lothaire desde una esquina oscura. —Aunque para ti, podría serlo.
Ella se puso de pie en la cama de un tirón, entrecerrando los ojos en la oscuridad. Sus ojos rojos brillaban desde las sombras como brasas.
—¡Tú!—su pesadilla continuaba. Adaptándose, ya que afuera era de noche. Las cortinas estaban echadas hacia atrás, una brisa fría sopló y entre abrió las puertas francesas. El horizonte brillaba en la distancia.
Otro día de tiempo perdido, pero supuso que ahora todo su tiempo era prestado.
Luego se evaluó el cuerpo. ¿No había sangre?
Estaba vestida con un vestido de seda casi indecente, con pulseras y anillos adornándola. Uñas largas
de color rojo en las puntas de sus dedos.
¿Sin piel incrusta debajo de ellas? Saroya siempre la dejaba en escenas horrorosas. Entonces, ¿dónde
estaban los cadáveres? —¿Saroya... me hizo matar mientras estaba inconsciente? —No.
Ellie exhaló con alivio.
—Mi Novia estaba cansada también, así que se fue temprano a la cama. —Desde que Ellie lo vio por última vez, él se había lavado y limpiado la sangre, se había cambiado a un pantalón negro con botones.
—Pero siempre hay un mañana.
—Si tu objetivo es hacerme miserable, considera esa misión cumplida. —Ella siempre despertaba de los apagones agotada y hambrienta. Incluso si no estaba cubierta de sangre, se sentía sucia y utilizada. —Entonces, ¿De qué me perdí? —Ella se golpeó la frente con la palma de su mano. —Oh, sí, lo último que recuerdo, es que eres un vampiro.
—Lo soy. —Él la veía de otra manera. ¿Pero por qué?
¿Cómo podía estudiar a una persona cuando estaba fuera del escenario por medio de sus interacciones? No podía tener una idea de su estado de ánimo tampoco. El no parecía furioso o que se volvería loco en algún momento, solo estaba ensimismado en una completa calma.
Como un depredador.
Ella tragó. —¿Bebiste más de mi sangre mientras estaba dormida?
En un tono sarcástico, dijo, —De alguna manera me contuve.
El alivio la hizo valiente, y le espetó: —Sé sarcástico todo lo que quieras, señor, pero estabas lamiendo
de mis venas como un hijo de puta, antes de que fuera pateada sobre mis pies.
—Y te estaba gustado eso. Estabas gimiendo y frotándote contra mí.
Apartó la mirada avergonzada. Porque lo que decía era cierto. El placer que había sentido había sido
desconcertante...
—¿Realmente no recuerdas nada del resto de la tarde?
Ella sacudió la cabeza bruscamente.
—¿Cómo de enloquecedor debe de ser, no tener ningún control sobre tu cuerpo? Si odias tanto esto,
entonces ¿por qué te levantas una y otra vez?
—Porque este es mi cuerpo. —Ella golpeó su pecho casi al descubierto, y los brazaletes sonaron en sus
muñecas. —¡Mío!
—Incorrecto. He puesto mi reclamo sobre el mismo. Y pronto lo abandonaras para cedérselo a otra
mujer.
¡Él iba a echar fuera su alma! Ellie recordó que se había sentido derrotada cuando él, había
amenazado a su madre y su hermano —hasta que se dio cuenta de que aún le quedaba una jugada.
Si pudiera llegar a un teléfono, podía hacer que su familia se ocultara.
Entonces el vampiro no tendría ninguna influencia sobre ella. Ellie podría sacarse fuera —y a Saroya
con ella.
Este mapache no está jerarquerizado aún...
—Si tú estás dispuesta a morir por esto, entonces ¿por qué no te retiras y le permites gobernar?—le
preguntó. —Tendrías simplemente que dormirte dentro de tu forma física, sin más dolor, ni miedo. No habría necesidad de que me deshaga de tu alma.
—Yo estaba dispuesta a morir para eliminar a un asesino que mata hombres buenos. No para darle un libre con—tú—permiso. —Añadió lo último algo ausente, tenía la sensación de que algo no estaba bien en su cuerpo.
—No continúes peleando conmigo, Elizabeth. Cualquiera que cruce espadas conmigo pierde. Es simplemente un hecho.
—¿Huh?—Algo definitivamente estaba mal en la parte baja.
Con creciente irritación, dijo, —cruzando espadas. ¿Estás perdiendo...
—Sí, bueno, tal vez sea porque nunca has conocido a nadie como yo.
Soy más terca que cualquiera que te hayas encontrado.
—Una declaración ridícula, de una muchacha ignorante. Soy miles de años más viejo. He conocido a
millones de personas.
—¿Miles? ¡Eso es antiguo! —Exclamó. —¿Así que los chupasangre son inmortales?
—Te daré un momento para abrigar tu mente endeble alrededor de este asunto.
—Demasiado considerado de tu parte. Pero no importa. Soy aún más terca de cabeza que nadie. Y
puedo ser más obstinada que una montaña.
Es mi naturaleza. —¡Maldición! ¿Por qué sentía tan raro entre sus piernas?
Lothaire abrió la boca para decir algo, pero ella lo interrumpió. —Tengo que usar el baño.
El resopló con irritación y apuntó hacia un pasillo. —Por allí.
Ellie se levantó de la cama, haciendo una mueca hacia sus pies adoloridos con pedicura. Un par de
tacones de aguja estaba en ángulo sobre el suelo.
¿Tacones, Saroya? Eso es cruel. Crece, Ellie había ido descalza unos buenos siete meses de cada año. En prisión, había usado flip—flops12
Los zapatos le eran extraños, los tacones una tortura.
Por un pasillo largo, vio el cuarto de baño. El interior era amplio. Un piso de mármol relucía, los
contenedores hacían juego. Toallas afelpadas muy bonitas, para usarse, estaban colgadas de un perchero con calefacción.
Cuando se dio la vuelta para examinarse en el espejo de pared a pared, se quedó sin aliento ante su reflejo.
El vestido negro que llevaba era de la más fina seda, pero este se sumergía hasta hacer que su ombligo fuera visible. Sus pechos estaban 12 Sandalias de goma
casi expuestos y a punto de salirse, la delgada tela claramente definía lo poco que cubría.
Estar expuesta así hubiera sido demasiado vergonzoso para ella, pero la prisión —y la ducha comunal—habían perforado cualquier atisbo de pudor que una vez había poseído.
Tenía un corte de pelo nuevo y elegante, manicura y pedicura, pero las capas de maquillaje cubrían su rostro.
Sus labios eran de color rojo brillante, sus ojos matizados con sombras llamativas. Parecía una versión de estrella—porno de sí misma.
El maquillaje ocultaba el rasguño que el vampiro le había hecho. Se examinó el cuello y el pecho en busca de más mordeduras, no encontrando ninguna. Por lo que él le había dicho la verdad.
Teniendo en cuenta la manera en que antes había lamido ese flujo de sangre, había pensado que seguramente él mordería a Saroya y terminaría el trabajo. A sí que ¿por qué se abstuvo?
¿Saroya le había dado a Lothaire su virginidad en cambio? ¡Para todo lo que Saroya amaba asesinar a los hombres, nunca había disfrutado de uno!
Ellie levantó el dobladillo del vestido y gritó. Saroya le había hecho una depilación con cera — completa.
—¿Qué carajo?—Estaba calva como una bola de billar. —¿Quién hizo esto?—Su cara se calentó.
La desnudez era tan descaradamente sexual. Sin duda Lothaire la había desflorado hoy.
Se sentó en el inodoro, sintiendo la sensación con total naturalidad, con cuidado sondeo por dentro.
Ningún dolor. Su virginidad intacta.
¿Así que no había habido sexo y ni mordeduras? ¿Los vampiros tendrían sexo? Entonces recordó
cuando había lamido su sangre. Sus ojos se ensancharon. —¡Oh!—Él tenido una erección, la habría molido contra su espalda.
Tal vez Psico—Saroya se había negado. Si era una diosa, entonces tal vez pensaba que el sexo estaba por debajo de ella.
¿Entonces por qué la depilación con cera?
Ellie vació su vejiga, se lavó las manos, luego se dirigió de nuevo hacia el milenario inmortal que esperaba por ella.
La habitación ahora estaba iluminada. Lámparas empotradas lanzaban un resplandor luminoso.
Una vez que sus ojos se acostumbraron, el rostro de él atrajo su atención y dio un paso vacilante. La primera noche que lo había visto, estaba demasiado petrificada para registrar mucho de su aspecto, ¡solo sus ojos rojos demoniacos!
Entonces, el día de hoy, había estado todo cubierto de sangre. ¿Ahora?
Querido Dios, él estaba... muy bien. Todos sus rasgos cincelados y el pelo rubio alborotado. Incluso sus ojos espeluznantes no podían quitarle merito a su rostro, sólo le hacían parecer una especie de ángel caído.
Una vez que pudo apartar la mirada de él, notó otros detalles —como el tamaño de la habitación. —Si solo no fuera tan agobiante —murmuró, sorprendida por la altura del techo.
Decorada en tonos crema, la habitación era tan espaciosa que se dividida en un estudio, con un área para sentarse y dormir. El mobiliario era tan lujoso, que temía tocarlo.
Sin embargo, el colchón king size estaban directamente en el suelo —¿Tienes algo en contra de las camas?
—A los vampiros les gusta dormir lo más cerca posible del suelo. —Pero no estamos en la planta baja.
—A veinticinco pisos de eso. También disfruto teniendo el penthouse.
¡Ella nunca había estado por encima de tres pisos antes! Vio un enorme parque más allá del balcón. — ¿Eso es... Central Park?
—¿Y qué con eso?
Ella salió corriendo hacia afuera. Mira las bonitas luces. Mejor que en televisión
Cuando llegó al barandal del balcón, fue disparada hacia atrás como si se hubiera topado con un
muro invisible. Justo cuando estaba a punto de aterrizar sobre su culo, Lothaire se apoderó de sus costados, sosteniéndola en posición vertical.
Él la puso sobre sus pies, pero se mantuvo cerca de ella. En su oído, dijo, —Místicamente protegido, recuérdalo. —Él agarró su muñeca y la obligó a tocar la barrera invisible.
Los labios de ella se separaron cuando sintió la energía presionando contra su mano.
—No puedes salir de estas instalaciones de ningún modo a menos que seas escoltada por mí. —La soltó, pero no se alejó.
—De una cárcel a otra.
—Precisamente, —murmuró, poniendo sus manos sobre sus caderas.
Se quedó inmóvil, sin saber qué hacer. Probablemente le aparecían a todo el mundo, como amantes
observando el horizonte, en vez de un vampiro y su cautiva. Su piel se erizó con la conciencia de eso. Al final, él la giro para afrontarlo.
Pagaría para saber lo qué está pensando. —¿Cómo te mueves tan rápido?
—No me muevo rápido. Tú, mortal, te mueves despacio. —¿Había bajado la mirada al revelador
escote en V de su vestido?
—¿Y cómo desapareces y apareces?
—Eso se llama trazarse —es como los vampiros viajan. —Él frunció el ceño, dejando caer sus manos.
—Ha pasado mucho tiempo desde que hable con alguien que sabe tan poco acerca de nuestro mundo. Por increíble que parezca, es aún menos lo que se sobre el tuyo.
Él comenzó a regresar de nuevo a la habitación, diciendo por encima del hombro: —Ven.
Se encontró con sus talones escarbando el lugar. Lo único que la hacía sostenerse a su obstinación como a una vela, era su terca incapacidad para recibir órdenes. —¿Realmente piensas que me eres mi dueño?
La miró con una mirada suave. —Sí.
¡Lo odio! —¡Así que antes, cuando estabas a punto de hacer algo y me informabas cómo iban a ser las
cosas, tú básicamente me estabas diciendo que voy a ser una esclava hasta el final de mis días! —Textualmente. —Empezó a rodearla de una manera extraña, merodeando misteriosamente, cosa
que la asustó y sacó el infierno fuera de ella.
Por lo que levantó la barbilla. —¿Y dónde exactamente vas a enviar mi alma?
—¿Enviarla? Hmm. Aún no sé donde van las almas después de esta existencia. —Dando vueltas,
dando vueltas. —Mi única preocupación es que la tuya se haya ido de tu cuerpo.
—Si no es que acabo conmigo antes, entonces.
—No lo harás. Usaré tu debilidad "tu amor por tu familia" para asegurarme de que no te dañes a ti misma.
—¿Eres realmente el tipo de hombre que mataría a una mujer indefensa y a un niño?—Ella le exigió, a pesar de todo en este hombre gritaba que lo era.
Lothaire le sostuvo la mira y respondió: —Lo haré sin vacilar para conseguir lo que quiero. Lo haré con placer si sigues desafiándome.
Es un animal... entonces es mejor tratarlo como uno, Ellie. No muestres ningún temor.
—Ruégame por sus vidas ahora, Elizabeth. Suplica por ellos.
Con más valentía de lo que alguna vez había fingido, le dijo: —Me odiarías peor de lo que ya lo haces.
Así que hare algo mejor. Negociare contigo.
—¿Negociar?, —Repitió, parecía intrigado. Luego su expresión se cerró. —Sólo los que tienen poder
pueden negociar. Tú no tienes ninguno.
—Ahí es donde te equivocas. He evitado que Saroya se levante una o dos veces en el pasado. Me
armarme de valor en contra de ella aún más.
No dormiré o comeré. Pensaré nada más en la forma de enterrarla profundamente en el interior, que
no verá jamás la luz del día. —Ellie pensó que estaría furioso por eso.
En su lugar, se vio de nuevo intrigado. —Me gusta un buen negocio.
Sin embargo, también disfruto haciendo rogar a mis enemigos.
—Me necesitas viva, pero necesitas más que eso. Necesitaras de mi cooperación. Así que, ¿qué tenias
planeado para mí después de que consiguieras que te suplicara?
—Había planeado una comida, para.
Entrecerró los ojos hacia él. —Por supuesto que tengo hambre, Lothaire. Podría comerme un caballo
ahora mismo. ¿Ves como fácilmente podemos estar juntos?
Él le pElliezcó la barbilla, duro. —Ten cuidado pequeña mascota. Si juegas conmigo, no te gustará
cuando me una al juego.—Inclino cabeza hacia ella. —Y por esta posibilidad, ¿qué quieres a cambio? —No dejarás que Saroya mate.
Después considerarlo un momento, dijo, —¿Hasta que te hayas ido?
Estuvo de acuerdo. Y obedecerás mis órdenes, sin cuestionar, o tú castigo equivale al fin de tú familia.
Trata de evitar que Saroya se levante o dáñate a ti misma de alguna manera y tal vez arranques sus cabezas de sus cuellos con tus propias manos. ¿Me entiendes, Elizabeth?
—E... entiendo. —Entonces ella agregó: —Entiendo que toda mi familia está a salvo de ti y de cualquier persona que trabaje contigo, siempre y cuando coopere.
Él arqueó una ceja, como si se sorprendiera por su temeridad. Ella sospechaba que era una novedad para él.
Entonces, ¿qué pasaría cuando la novedad desapareciera?
—Me preguntaba si estabas loca. Ahora he decidido que debes estarlo y mucho. —Se dio media vuelta y avanzo hacia otra habitación. — Sígueme.
Después de haber tenido una especie de victoria, ella lo siguió. A cada paso, se encontraba con más ejemplos de su riqueza, lujos como nunca había imaginado —arte, alfombras orientales, aparatos electrónicos novedosos. Pero ni un solo teléfono o computadora.
Este lugar era un paraíso en comparación a la cárcel. El aire era más seco aquí, no estaba cargado de humedad. Mientras que en su sala llegaba el olor de orina y maza, aquí todo olía a nuevo.
El apartamento tenía dos alas con extensas terrazas entre ellos. Incluso una de las terrazas, tenía una piscina.
Un paraíso en comparación a cualquier parte. —¿Cuántas habitaciones hay en este lugar? —Más de una docena a lo largo de los tres pisos.
—¿Vives solo?
—A partir de hoy, vivo con Saroya y una prisionera temporal.
Entonces, un pensamiento la golpeo. —¿Estamos a punto de comer juntos?
—¿No querrás verme beber, ni cenar?
Nunca había sido escrupulosa con la sangre, había cazado ciervos con su tío toda la vida,
eventualmente guiaba partidas de caza como negocio propio. Entonces, los crímenes de Saroya habían endurecido a Ellie aún más.
Por no mencionar cuando la perra había bebido baldes de sangre...
Pero Ellie no había negociado que Lothaire no pudiera matar o que no podía beber de ella. —La sangre en sí misma no es un problema. Estoy más interesada de en donde la consigues.
—De una jarra en el refrigerador por lo general. Esta noche, comerás sola. Estoy aquí sólo para asegurarme de que ganes peso. Para rellenar más tus curvas. Saroya te encuentra carente de ellas.
¡No había nada de malo con sus curvas! —Entonces tal vez ustedes debieron de secuestrar a una chica regordeta, una que ya estuviera confeccionada y cumpliera con sus requisitos.
Él apareció a su lado en un instante, su mano se cerró sobre uno de sus codos. —Tú eres mía. Tu cuerpo es mío por derecho. Tú eres de mi propiedad. Cuanto antes lo aceptes, mejor será para ti.
Ella trató de liberarse, pero su control era como el de una tenaza. —¡Tú eres el que está loco! —¿Deberé volver con la cabeza de tu madre? Tal vez la sitúe como centro de mesa.
—¡Todavía estoy cooperando! —¡Era la persona más espantosa que jamás se había encontrado! No
había nadie en las montañas backcountry o incluso en el pabellón de la muerte con quien pudiera compararlo.
Su sonrisa se profundizó. —¿Y quién es tu dueño?
¡Di las palabras! ¡Se obligó a decir! —Tú...lo eres.
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Lothaire
VampireImmortals After Dark 12 Un señor de los vampiros con la cara de un ángel caído, pero un corazón tan frío como el hielo. Su cautiva mortal, arrebatada de una prisión hacia otro peligro aún ¿Puede un guerrero siniestro, por fin elegir el amor s...
