Detonó hasta la última célula de mi cuerpo. Era tan devastador que ardía como el peor de los ácidos. Los celos gruñían contra mi pecho y perforaron mi corazón.
...
-Tal vez si ella...no, no, esa no es la forma- negó con la cabeza, pensando en las múltiples opciones más efectivas y seguras para que su plan maestro funcionara.
Alucard se imaginaba en cómo derribar el gélido comportamiento de la dama Hellsing.
Sir Integra era una mujer fuerte, armada de coraje, valentía y convicción.
Y la cuestión era, ¿cómo haría que una mujer de tal calibre, cayera en deseos tan lascivos que emergían de la mente lujuriosa y pervertida del vampiro?
No había duda de que la pasión le susurraba que una vez siendo dueño de su cuerpo y de su alma; gozara hasta los rincones más íntimos y profundos de ella.
Tan sólo el mero pensamiento de aquello tan anhelado, le hizo tener una leve erección. Alucard no se rendía tan fácilmente con algún objetivo que se planteaba, y este no sería el primer propósito que se derrumbara. Necesitaría ayuda para que su plan marchara perfectamente. El plan maestro para embelesar a Sir Integra. Su amada ama y futura reina no viva.
*
- ¡¿Acaso ésto es una clase de burla?!- asestó la mesa con los puños bañados de ira, apretando un poco los dientes.
Si era una broma, debía ser una muy indigna, grosera y aberrante.
- Mi señora, por favor, cálmese -no podía dudar que el fuego que se filtró en los ojos de la Hellsing, se elevaba con mucha intensidad.
- Walter, Iscariote no pierde su tiempo en humillarnos-sintió como la punzante molestia ya provocada, incrementaba de nivel.
Y por el amor de Dios, ¡no aceptaría semejante proposición!
Alguien perteneciente al linaje Hellsing jamás haría tal trato. ¿Compañeros de trabajo? ¡Ah, no! ¡Menuda tontería!
- Señora, quizá debería considerarlo, puede que...
- ¡De ninguna manera, Walter!- apretó los puños; desechar esa idea era lo que más esperaba hacer tan pronto como pudiera. La dama de hierro se hallaba tan alterada y forcejeaba por volver a su postura calmada de costumbre.
Vamos, hacer una alianza con Iscariote, trabajando con ellos, era sin duda una opción que consideraba solo en el, -literal- fin del mundo.
Quiero decir, compartir influencia poderosa de manera recíproca, escuchar las estrategias que tenía cada quien en mente, para al final llegar a un desacuerdo total. Además, Iscariote debía servir a Inglaterra y a su majestad la reina de esta. ¿En serio estaban dispuestos a ello? Vaya chiste cruel que ni ellos engullían.
Simple respuesta. NO.
- Walter- acomodó sus lentes y resopló, por fin adoptando su postura seria de nuevo -envía una carta a Iscariote para una reunión, quiero llegar a un acuerdo con ellos-ordenó, con voz fría y mecánica a la vez. Más le valía no accionar de manera abrupta, sino pensar todo con sensatez. Sir Integra Fairbrook Wingates Hellsing; dotada de convicciones como un caldero de metal, ave de las cuatro estaciones que nunca detenía su vuelo, por más impetuoso que fuese el viento. Futura condesa de Drácula, completamente digno uno del otro.
*
Su risa hizo eco al escuchar la noticia tan atrevida y esporádica que Iscariote había creado.
Hellsing e Iscariote, ¿ser un equipo para mantener la paz y el resguardo en las personas de los ghouls y otras bestias de la oscura noche?
Increíble, extraño y absurdo.
Así fue como definió aquella propuesta por parte de, prácticamente, sus "enemigos que sirven al Vaticano".
Dios, el mundo si que está irremediablemente loco en estos días.
- ¡Deja de reírte, idiota! Esto es serio- recriminó al tiempo que cruzaba los brazos sobre su pecho y miraba con enojo a su sirviente frente a ella. La mueca que difuminaba su rostro narraba su estado de ánimo.
-Lo siento-atrapó una bocanada de aire, - aunque no la necesitara- aclarando su garganta, para después argumentar -: mi ama, sólo imagine; estar unidos con esos repulsivos hipócritas que nos llaman "herejes". Ah, ¿no le parece gracioso?
-Amo, quizá no sea tan malo- interrumpió Seras, desde una esquina de la oficina de Integra; titubeante a lo que dijo, ella sabía del odio natural entre la organización Hellsing e Iscariote.
Y sobre todo: la enemistad de su señor y amo Alucard y el padre Alexander Anderson. Por amor de Dios que sería tremendo su reencuentro, ¡ahora como compañeros de guerra!
-Sí, claro, como si fuese posible llevar una tregua con ellos- respondió el conde, con una expresión de seriedad.
-Si eso llegara a pasar, si nos unimos como una sola organización, será bajo mis normas y reglas- sentenció la líder con un aura autoritaria y decidida.
De repente, surgió una interrogante en su mente.
-Seras, necesito hablar con Alucard.
Por favor, retírate.
-Sí, Sir Integra- hizo una reverencia y salió del sitio, dejando a los dos individuos solos.
El silencio se adueñó por unos momentos, hasta que el conde decidió hablar.
- Bueno, la escucho, mi ama- sus penetrantes ojos carmín se clavaron en los azules de la bella mujer que estaba en frente de él.
-Contéstame con sinceridad -respiró y exhaló el aire contenido en sus pulmones, para decidirse a hablar-, tú y Victoria...¿tienen alguna relación sentimental?
Cuando hizo esa pregunta tan directa, tragó saliva por el leve nerviosismo en saber la verdad.
Alucard, por supuesto, se percató del desdén con el que cuestionó.
¿Celos? ¿Eso sería posible? La maravillosa Sir Integra, directora de la organización Hellsing, ¿perfumada por celos? ¡Oh, el mundo sí que vería su fin tan pronto! Dios sabía que demonios pasó.
-¿A qué viene ésta pregunta tan repentina?-arqueó una ceja de curiosidad y sorpresa a la vez. Intentaba no burlarse por haber descubierto el estado de celos de su ama.
-Sólo...necesito saber que clase de relación hay entre el personal de mi organización. Es por el bien de todos.-se excusó con lo más razonable que cruzaba su mente en esos momentos. Ay, señor. Pero que engaño más pobre.
Alucard se aproximó a ella, hasta detenerse cuanto llegó a un lado de su ama.
Se acercó a su oído, para susurrar con voz suspicaz y seductora:
-¿Te molesta la idea de tener a Seras como mi pareja? ¿Estás celosa, Sir Integra Fairbrook Wingates Hellsing?- el gato de Alicia en el país de las maravillas, mantendría envidia al ver la gran sonrisa formada de oreja a oreja que poseía Alucard.
Integra se tensó drásticamente, y su corazón daba latidos de una manera tan rápida, que presentía que saldría disparado en cualquier momento. Pero a la vez apareciendo una irritación y molestia por la forma insolente en que el vampiro le hablaba. Pero ese dulce susurro le heló la sensatez de la que presumía ser dueña por mucho tiempo.
-No seas ridículo- chasqueó la lengua y carraspeó. Sus pómulos estaban teñidos de un rojo notable. Oh, pero que preciosa se veía con el rostro teñido de ligero escarlata.
-Claro, lo que usted diga, mi ama - bufó y se apartó de ella. -Nos vemos después, Sir Integra -salió de allí antes de que la líder pudiese responder. Ese maldito y engreído nosferatu, ¿qué se creía para hablarle así? Pero de igual manera, ¿por qué ella lo permitió? No deseaba reconocer que le acariciaba lentamente los sentidos y, le daba a cambio un placer irrefutable. Ahora un secreto le patrocinó una condena de lo desconocido , ¿se dejaría llevar por el placer que aquél hombre le haría pasar? Tal vez Integra no se dio cuenta, pero al dejar que Alucard notase sus celos, estaba aportando ella misma más ideas para plan del conde.
...
He aquí el primer capítulo.
Perdón por la tardanza, ya saben, bachillerato :'s
¿Qué les pareció?
Apenas empieza el romance, no se desesperen. Además, esto será al estilo 'slow burn.'
Perdonen las faltas de ortografía existentes.
Un saludo desde México.
:3
~Nancy chan~
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© El plan maestro
FanfictionEfímero y mortífero como un beso de la misma muerte que se mofa de quienes sufren en vida.Hermoso y seductor le definen. Caballero que despide fuego en sus ojos. Príncipe que ama el elixir de la sangre. Conde cautivo de la belleza de su ama. Inclus...
