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"Buenos días Raquel." digo cuando entro a la fundación esta mañana y la consigo caminando de un lado a otro con su teléfono.

Luego del estupendo evento de anoche tengo que venir a arreglar todo y hacer unos últimos tramites. 

"¡Liv, Dios mio menos mal viniste! Buenos días para ti también, Dios no te imaginas lo que acabo de vivir, todavía estoy temblando del coraje." dice hacia mi, esta toda acalorada y con las mejillas rojas. 

"¿Paso algo con los niños?" pregunto alterandome, totalmente preocupada y los nervios apoderándose de mi.

"No, ellos están bien. Es otra cosa mas seria."

Me alivia escuchar eso pero sigo preocupada cuando me dice que lo que sucedió es algo serio.

"¿Que paso? ¿Porque estas tan agitada?" le pregunto.

"¿¡Y como no estarlo!?" exclama levantando los brazos. "Una mujer llego aquí hace unos veinte minutos y me dejo a su bebé así no mas como si nada. Como si fuera un simple paquete sin importancia."

"¿Como?" digo horrorizada. Todavía no puedo creer que mujeres como esas sean bendecidas con un hijo, cuando no merecen ser madres. "¿Y en donde esta el bebé?"

"Es una niña. No debe de tener ni un año. Es lindisima Olivia cuando la vi me dio tanta ternura y que la haya abandonado la madre me da tanta rabia."

"Cálmate Raquel, se que es algo difícil de presenciar pero así es la vida. Por lo menos tuvo un poco de corazón y la dejo aquí y no en la calle." digo tratando de tranquilizarla.

"Tienes razón pero es que esto es una barbaridad. ¡Esa mujer debería estar presa!" grita indignada.

Entiendo perfectamente las palabras de Raquel, yo mas que nadie me siento totalmente sorprendida por la crueldad de las personas. Cuando todos los niños llegaron aquí me propuse hacerles la vida feliz, que no sufrieran por haber sido abandonados. Aunque ese dolor siempre estará con ellos, el de saber que sus padres no los quisieron, por lo menos aporto un granito de arena para hacer que se olviden de eso y crezcan en un ambiente familiar y amoroso.

"Llévame con la bebé." le pido. "¿Esa mujer no dejo nada, documentos, papeles o algo?"

"Si dejo solo esta carpeta con la niña." me dice enseñándome un sobre amarillo que esta sobre el escritorio. Niego con la cabeza y toma la carpeta.

Raquel me guía hasta las habitaciones donde duermen los niños mas pequeños y algo pasa en mi cuando veo al ser que tengo al frente. Es tan pequeña, definitivamente no llega a un año. Es preciosa, es la bebé mas hermosa que he visto en mi vida. Tiene el cabello amarillo y unos ojitos verdes que me ven detenidamente cuando me acerco. Me dan ganas de llorar por la increíble ternura que transmite esta niña, esta chupando su dedito y cuando termino de acercarme a la cuna por completo sin darme cuenta hago los brazos para adelante para cargarla.

Pienso que me va a rechazar pero no lo hace, se deja cargar. Cuando la tengo contra mi pecho le sonrío, mis ojos se aguan mas cuando me regala de repente una tierna sonrisa, como si ya me conociera. La meneo cariñosamente en mis brazos y un calor inunda mi pecho y mi corazón late con fuerza. De repente surge un inmenso sentimiento de protección hacia ella, no quiero que nada en la vida la lastime, no quiero que sufra ningún peligro, la quiero sana y feliz.

Se saca el dedo de la boca y se ríe cuando ve mi sonrisa. Le beso la mejilla rosadita y la abrazo contra mi con fuerza pero sin apretarla demasiado.

"Dios Liv quiero llorar. ¿Verdad que es una preciosura?" suelta Raquel con la voz quebrada mirando la emotiva escena que tengo con la bebé.

"Es muy hermosa. Es perfecta." le digo sonriendo y beso la frente de la niña. Esta sonriente, no llora, no se aleja de mi y eso hace que mi corazón se llene de cariño por ella. Me encanta que no me tenga miedo, a mi que soy una completa desconocida para ella. "Pasame la carpeta por favor, ahí debe de decir su nombre por lo menos." le pido a Raquel mientras se sorbe la nariz.

ALMIGHTY  «JB»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora