Reencuentros
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.—Ya he avisado a tus padres de que estás conmigo —suspiró el ex-arcobaleno—. Dame-Tsuna estaba muy preocupado por ti.
—Lo sé... —agachó la cabeza. No había tenido el valor de hablar con su madre, no después de haberla preocupado por una rabieta, y miró al dormido Natsu entre sus brazos con tristeza—. Lo siento...
—No te tienes que disculpar conmigo, sino con ellos —objetó el azabache.
—Lo haré... pero no aho... —la finalización de su frase quedó en el aire cuando sintió un temblor debajo de sus pies.
—¿Un terremoto? —se extrañó el ex-arcobaleno del sol—. Qué extraño, no tenía entendido de que esta fuera una zona sísmica.
—No, no es eso... —Sora a veces agradecía tener la heredada intuición de su familia, pero en esa ocasión deseaba equivocarse—. Debe ser...
Contrario a asustarse o adrementarse por los temblores, intentó seguir las pistas para llegar al núcleo del seísmo. Reborn le seguía algo intrigado por su comportamiento, aunque sabía que ese niño era lo suficientemente inteligente como para no hacer ninguna tontería sin una razón concreta.
A su alrededor, todos los ciudadanos corrían despavoridos debido a varias causas, entre ellas, un infante armado con una espada, una niña que lanzaba fuego sin discriminación alguna y un niño que parecía ser el provocador del terremoto, pero Sora y Reborn pensaron que su carrera se debía a que querían huir del seísmo.
—¡Lo sabía! —exclamó el castaño al cabo de unos minutos, viendo una cabellera rubia a lo lejos—. ¡Riku! ¡Para ya!
Corrió hacia el aludido en cuestión, alcanzándole en minutos, y le abrazó por la espalda. Riku era peligroso cuando se ponía de esa manera, y los únicos en poder tranquilizarle eran los padres del niño, pero Sora había comprobado que también podía hacerlo. O al menos, intentarlo.
El rubio se intentó desasir de su agarre, pero el castaño no le dejó y se aferró a él con más fuerza.
—¡Riku, debes calmarte! ¡Soy Sora! ¿Me entiendes? —pareció tranquilizarse ante sus palabras, y el temblor era menor.
Y es que Riku tenía un problema, y era que cuando estaba nervioso o muy enfadado, la tierra temblaba bajo sus pies y el niño no hacía caso alguno de lo que le decían.
En esos momentos, era un alto riesgo hablarle, pues si oía algo que le ponía peor, podía crear un gran desastre.
—¿Sora...? —el terremoto fue bajando de magnitud hasta que definitivamente se detuvo, y el castaño vio que podía soltarle. Riku se dio media vuelta para mirarle—. ¡Sora! ¡Qué alivio que estés bien! —le abrazó con fuerza—. ¡Todos están preocupados por ti! ¿De verdad estamos en el pasado?
—Me lo suponía... —suspiró—. Sí, eso creo.
—Y no estamos en Italia, como he podido ver —reflexionó el rubio—. Tenemos que buscar a Ame y Akemi...
—¿¡Ame y Akemi están aquí?! —preguntó sorprendido mientras recogía a un asustado Natsu, que se había despertado en medio de su carrera y al que había soltado para agarrar a su amigo.
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Intertemporal
FanfictionCuando la Bazooka modificada por Giannini cae sobre Sora, un pequeño castaño de orbes azul grisáceo, es enviado al pasado repentinamente, sin saber cómo o cuándo podría volver. Claro que lo que tampoco sabía era que se encontraría con sus padres cu...