Más problemas
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.Un cosquilleo ascendió en el interior de su cuerpo, trasladándose con rapidez a sus ojos. Parpadeó una vez antes de tenerlos humedecidos, y por mucho que aguantó, su resistencia tan solo duró segundos antes de expulsar un sonorísimo sollozo y las lágrimas derramándose cual fuente por sus orbes azul grisáceo.
—¿Sora-kun? Tranquilo, tranquilo —Enma no sabía qué hacer. El pequeño se había puesto a llorar tanto o más que su mejor amigo, y lo peor era que no podía calmar a ninguno de los dos.
Claro que el escuchar el llanto de su pequeño activó los sentidos de Tsuna y Kyoya, los cuales prácticamente arrebataron al menor de los brazos del pelirrojo para tranquilizarlo.
El jefe Simon se asombró del cambio que podía dar una persona en pocos segundos, Tsuna era la viva prueba de ello. El cielo estaba cargando al pequeño, sin más expresión que una preocupada en su rostro, mientras la nube acariciaba los cabellos del niño del futuro con una mano mientras su otro brazo rodeaba al castaño mayor.
Todos se habían detenido al escuchar el llanto del niño, y antes de que pudieran siquiera preguntar qué sucedía, se encontraron con la escena "familiar" entre los tres, viéndose incapaces de interrumpir.
—Ya está, tranquilo... —murmuraba el joven Vongola, sintiendo como su pequeño iba deteniendo su llanto—. ¿Por qué lloras?
—Y-yo... yo... hice que mamá... estuviera triste... y yo no quiero... que mamá llore... —sollozó—. Lo si-siento...
—Tranquilo, no estoy triste —el pequeño lo miró con curiosidad, y su madre le sonrió cálidamente—. ¿Lo ves? Estoy bien, pero no llores o me pondré triste, ¿de acuerdo?
—S-sí... —afirmó Sora, devolviéndole la sonrisa.
Tsuna aún tenía los ojos levemente rojos y sentía el rastro de agua secándose en su rostro, pero no podía evitar sonreír ante Sora. Con ese pequeño, era imposible no hacerlo.
Mientras todo ello sucedía, Reborn intentaba convencer a un testarudo Iemitsu para que no fuera a buscar a su hijo. El ex-arcobaleno del sol había recordado una conversación anterior con el noveno Vongola en la cual este le informó de la visita del padre de Tsuna aquel día, y había ido a la casa del chico para evitar el encuentro.
Para su buena suerte, Nana había salido a hacer unas compras con los niños y no les escucharían discutiendo.
Era consciente que el asesor externo no estaba de acuerdo con el interés de su hijo para con su guardián de la nube, y el hecho de que Sora existiera y estuviera ahí presente seguramente haría que su alumno pasara un muy mal momento con su progenitor.
Nunca lo admitiría en voz alta, pero definitivamente no quería que el castaño se deprimiera y esa situación era demasiado delicada, sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que la relación padre-hijo no era precisamente la mejor.
Sabía además que la discusión sobre ese tema sucedería más temprano que tarde, pero... ¿por qué no retrasarlo lo máximo posible?
—Ahora mismo, Dame-Tsuna está estudiando. No puedes molestarle —razonó por quinta vez el azabache, sacándole un bufido al rubio.
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Intertemporal
FanfictionCuando la Bazooka modificada por Giannini cae sobre Sora, un pequeño castaño de orbes azul grisáceo, es enviado al pasado repentinamente, sin saber cómo o cuándo podría volver. Claro que lo que tampoco sabía era que se encontraría con sus padres cu...