Inglaterra

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Me desperté algo transpirada y con falta de aire. Había tenido mi primer sueño después de lo sucedido, pero esto era más bien una pesadilla. Me levanté, eran las 4.00 de la mañana, lo cual me resultó extraño en diferentes aspectos. Me serví a mi misma un vaso de agua y lo tomé mientras miraba a la puerta, cuando alguien tocó. Miré con cuidado por la perilla y me alejé al ver de quién se trataba.

-Ábreme, Alex.-dijo Aaron.

-¿Por qué haría eso?

-Porque sé algo sobre Nick.

Me asombré, y con tal asombro no pude controlar mi cuerpo, el cual abrió la puerta con cuidado y dejó entrar a esa sombra endemoniada. 

-¿Qué quieres?-pregunté pensando que estaba mintiendo.

-Saber qué diablos sucedió en ese bosque.

-¿Qué quieres decir? Nick nos sacó de allí.

-¿Crees que no lo sé? Por supuesto que él los sacó, la pregunta es cómo se desató de la silla y adquirió el poder para quedarse con la magia más oscura del mundo y, para colmo, sobrevivir. 

Me quedé pensativa. No sabía cómo explicarlo ya que no había tal respuesta, nadie lo sabía. Todos esos meses de búsqueda no nos habían ayudado a descubrir aquello.

-Entonces, tú me has querido matar, quisiste asesinar a mi hermana y a mi novio, dame una buena razón para responder cualquiera de tus preguntas.

-Porque yo no estoy a cargo.

Se acercó al lugar donde la luz de la luna era reflejada en el departamento y me dejó ver sus clandestinos ojos, uno de ellos presentaba un extraño color y podía ver claramente algo escrito en él. Después, levantó su remera y me señaló múltiples quemaduras en su piel a causa de traición. 

-Eden está a cargo, ya lo sé.-repuse.

-Quiere aniquilar a los humanos y reinar por sobre todos los seres mágicos. No podemos dejar que él tenga tanto poder, y si encuentra a Nick, me temo que lo usará como un juguete de guerra.

-Ya lo sé.-repetí-Pero, ¿Cómo sé que puedo confiar en ti?

-Porque aunque sea, si lo haces, tendrás la oportunidad de intentar hacer algo por él, en vez de estar aquí leyendo cuentos que él leía para ti.

-Cállate.-dije, haciendo una pausa-Estoy tratando de ayudarlo, pero para eso necesito saber en dónde está.

-¿Qué harías si te digo que creo saberlo?

-Te preguntaría por qué no has ido antes.

-Bueno, Nick tiene un cierto odio hacia mí. Además, no puedo ir hasta allí con magia, ellos se darían cuenta. Y tú tienes cierto efecto sobre él. 

-¿Dónde está?-pregunté.

-Inglaterra. Creo que conoces aquel apartamento que compró para ustedes dos. Si estas de acuerdo, te esperaré aquí mientras te vistes y agarras tu pasaporte. Hay un vuelo que sale de aquí en unas horas. 

Callé por un momento.

-Tic, toc, Alex. Tenemos poco tiempo.

-¿Por qué me estás ayudando? ¿Por qué quieres dejarnos vivir?

-¿Necesito una explicación?-se quejó.

-Si, sino, te quedas.

-¿Quieres saber la razón? ¿En verdad? Bueno, no sé si sabes esto, pero Nick, Melissa y tú son la pieza faltante para su plan. Pero hay algo, un collar que es necesario para reinar, el cual no sabíamos de su existencia la última vez. Este collar está en otro mundo y se lo debo robar a una bruja poderosa. Él, al cual llegué a considerar mi padre, quiere enviarme a este otro mundo en busca de esto. ¿Crees que será divertido sentir las garras de esa bruja matándome? ¿Crees que será divertido volver y que me asesine mi jefe por viajar a otra tierra y volver con vida, al darse cuenta de la grandeza de mi poder? Lo único que me importa es vivir, es lo único que quiero. ¿Era esto lo que esperabas? ¿O esperabas una respuesta heroica? Pues, los héroes no existen, cariño, y si existiesen, yo no sería uno de ellos. 

-¡Ya lo sé! Ya sé que los héroes no existen, pero también sé que los villanos no son villanos, Aaron. ¿Qué es lo que tanto te da miedo de él?

-Tengo miedo de morir, Alex. Es solo eso. Ahora, dime una buena razón para quedarte aquí sentada sin hacer nada.

 -Estoy cansada de encontrarme sin puertas para entrar y arreglar lo sucedido...-dije, ignorando sus palabras.

-¡¿Cuál es el maldito problema?!

-¡Tengo miedo!

Se calló y miró al suelo, mientras apoyaba todo su peso en su pierna derecha. Con velocidad, se acercó a mí.

-Deja tu estúpido miedo de lado, porque esta vez tienes una puerta delante tuyo, ¿En verdad piensas dejarla cerrada?

Miré a mis costados en busca de la respuesta.

-¿Qué dices Lincolns? ¿Lista para una aventura?-preguntó con una sonrisa.

-Déjame comprobar tus palabras.

Acerqué mi mano a su cabeza, y cerré mis ojos. Llevé toda ls energía de mi cuerpo a las yemas de mis dedos. Y allí miré con claridad. Me encontraba en un lugar que creía desconocer. Un lugar que sinceramente creía repugnante. Entonces vi a un niño, amarrado a sus piernas, con miedo...llorando con desesperación, en busca de la ayuda que no llegaría. De la nada, un hombre joven apareció, brindaba una apariencia campesina, tenía cabello largo el cual llegaba hasta sus hombros. Sus ojos se volvieron amarillos, volviéndolo una persona que instantáneamente le brindó miedo al niño.

-¡No, por favor, vete!-gritó.

Corrí hasta él y traté de interponerme entre ellos dos, pero era un fantasma frente a ellos. Al darme vuelta, me encontré con los clandestinos ojos del niño, llorando por miedo.

-¡¿Quién diablos es?!-le pregunté.

Como por arte de magia, dejé de ser invisible, y el niño se convirtió en Aaron.

-Eden.-dijo él aún con terror, como si no hubiese dejado de ser un niño.

Volví al departamento y Aaron estaba frente a mí, con los ojos cerrados. Tomó mi mano y la bajó.

-En verdad le tienes miedo...-susurré.

-¿Ahora me crees?-preguntó.

Asentí.

-Ve a preparar tus maletas y busca tu pasaporte. Es hora de irnos, Lincolns.

-¿Qué hay de mis amigos?

-Esta es una aventura que no los incluye. Ahora, ve.

Seguí sus indicaciones y al cabo de unos minutos nos fuimos del departamento, dejando tan solo una carta explicando mi partida.

¿Dónde está Melissa? 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora