Me desperté en el hotel. Podía escuchar a Nick del otro lado, era constante el sonido de su tarareo. Parecía...feliz en ese momento. Lo cuál me hacía cuestionar mis intenciones de llevarlo a casa, ya que pensaba en la miserable vida que los dos llevábamos en ese momento, pero pensaba, ¿Será que mi vida era la única miserable? ¿Será que él por fin encontró la felicidad, la cual arruiné al venir aquí?
Saqué todas esas dudas de mi cabeza y fui a ver lo que estaba haciendo.
-Buenos días.-murmuré.
-Buenos días.-devolvió-¿Dormiste bien?-agregó después de una pequeña pausa.
-Creo que mis doce horas de sueño te lo pueden responder.-reí-¿A qué hora te despertaste?
-Cinco, seis.-respondió con algo de duda.
-Cierto, tú eres el "chico tempranero"
-¿De qué hablas?
-Ya sabes, te levantas temprano aunque hayas ido a una fiesta o te hayas dormido tarde...
-Eso no es verdad.-rió.
-Sí, lo es. Dime una vez que te hayas levantado a esta hora.
Quedó pensativo.
-No sé si a esta hora pero me he despertado a las...diez.
Tiré una carcajada y tomé una taza.
-No me gusta desperdiciar las mañanas.
-Lo sé, no te estoy juzgando, "chico tempranero"
Sonrió con carisma y simpatía. Y en ese momento nos miramos a los ojos de una manera que hace demasiado tiempo no hacíamos.
-¿Qué haremos, Alex? ¿Qué nos ha pasado?-preguntó sin tratar de suavizar sus palabras-¿Te irás, me iré yo, nos iremos, nos besamos, nos separamos...? ¿Qué hacemos?
-Lo que tú desees.-exclamé a la par de un largo suspiro y una leve alegría- ¿Quieres volver, Nick? ¿Quieres esconderte? ¿Deseas ayudarnos?-proseguí, apoyando mis manos sobre la mesada de granito-Lo único que quiero es que seas feliz. Y si ahora lo eres...quédate.
-Pero sin mí, tu hermana...
-No es tu pelea, Nick. Nunca lo debió ser y nunca lo será. Encontraremos la forma de solucionar esto sin herirte.
-No lo haré.
-¿Qué no harás?
-No te abandonaré en esta pelea, y no dejaré pasar la oportunidad de poder ser feliz.-replicó dejando la taza de café sobre el fregadero-No soportaría irme a mitad de nuestra pelea. Porque lo es, Alex, es mi pelea también, desde el día en el que decidí que te amaba me dije a mí mismo que te acompañaría sin importar las circunstancias.
-¿Entonces volverás a California conmigo?
-Sí, lo haré.
-Entonces debemos ir a comprar boletos. Pero...hay algo que debo decirte.
-¿Qué sucede?
-Jesse está en California y Aaron me está esperando en el departamento...
-¿Quieres que vaya en un avión con Aaron para poder llegar y ver al chico que está enamorado de ti?
-¿Cómo sabes que está enamorado de mí?-pregunté.
-Es demasiado obvio, Alex.-bufó-Pero lo haré.
-Primero...debemos ir a la biblioteca, hay que buscar algunos libros
-Conozco una que se encuentra cerca. Te encantará, a decir verdad. Vístete y te la muestro.
Miró mis ojos verdes con calidez.
-Alex...¿Cómo es que no estás molesta?-me preguntó.
-Porque sé que si yo hubiese estado en tu lugar, habría hecho exactamente lo mismo.
Me vestí, y mientras lo hacía, pude ver mis manos temblar sin razón alguna. Mi cuerpo entero temblaba. Mi vista comenzó a ser algo borrosa, un dolor se apoderó de mi pecho y, sin el control de mis acciones, extendí mi mano con fuerza, sintiendo el estirar de mi piel y el recorrido que mi sangre hacía por mis venas. Abrí mis ojos los cuales cerrados mantuve por la fuerza que hacía por impedir que mi cuerpo siguiese instrucciones no deseadas. Pero el dolor se detuvo unos segundos después, mi vista volvió a la normalidad y los temblores dejaron de apoderarse de mí. Y al abrir mis ojos, encontré un papel en mi mano. Con la letra de Nick, estaba escrito algo que no entendía bien (lo cual me hacía creer aún más que era suyo)
Tomé el desconcierto como emoción más cercana. Después la curiosidad. "¿Se tratará de algún hechizo?", me preguntaba. El temor de que concurriese a las artes oscuras se adueñó de mí. Guardé en mi bolsillo el papel y salí para ir y dejar las dudas de lado.
Llegamos a aquello que de lejos creí un castillo. Pero se trataba de la biblioteca más grande que había visto en mi vida. Por fuera y por dentro, la madera que había hacía parecer que se trataba de una casa de invierno, con sus libros, sus hermosos rascacielos, y las luces que mecían de un lado al otro con su increíble luminosidad. Conté cuatro pisos, pero de seguro había más. En cada uno de ellos, había pequeños carteles que anunciaban la sección de cada parte, iluminados por una pequeña luz en la pared. El lugar, increíblemente, se encontraba vacío. Y al ver que nadie se encontraba para contestar nuestras dudas, subimos por las escaleras moldeadas de madera maciza, y comenzamos a indagar por el lugar. Nos separamos para buscar mejor. Entonces yo seguí subiendo, leyendo sobre historia, fantasía, misterios...más libros de los que podría contar con mis manos. Pero, aunque ellas se encontraban llenas, mi cabeza estaba escasa de información sobre magia real. Y en el momento en el que sentí que me rendiría, leí a lo lejos uno de los carteles, que en letras pequeñas decía "Hechizos". Me pareció algo extraño, ¿Quién pondría un libro de hechizos?, pero después recordé que Nick había ido allí, y que conocía cada rincón del lugar, a decir por su veloz inclinación hacia los libros que más necesitábamos. Entonces pensé en la posibilidad de que aquella biblioteca perteneciera a un hechicero que el conoció en ese tiempo. Después de mi momento para sacar conclusiones, me acerqué a la sección que tantas dudas levantó. Agarré el papel dentro de mi bolsillo y busqué. La zona tenía solo pocos estantes, lo cual facilitó mi búsqueda. Comencé a buscar, sacando todos los libros que me parecieran sospechosos. Al sacar uno, una pequeña puerta a mi derecha se abrió. Sostuve aquella historia entre mis manos y entré. El polvo cubría todo, al igual que las telarañas, y un pequeño rayo de luz entraba por el rascacielos, iluminando un cajón cubierto por una sábana. Lo abrí con precaución. Acostado, estaba el libro "Magie Noire", lo que me recordó instantáneamente al papel que apareció en mis manos. Se encontraba en francés, y aunque ese idioma se encontraba desconocido ante mis ojos, (ya que fue una de las materias en las cuales Adam y yo no prestamos la mayor de las atenciones) fue obvio para mí que el título decía "Magia Oscura", lo que decía en el papel. Me senté en el suelo y lo abrí, desplegando sus antiguas y amarillentas hojas con sumo cuidado. Y, como era de esperarse, me encontré en una sinfonía de palabras que mi mente no podía procesar, y aunque tratase con todas mis fuerzas, ningún recuerdo sobre mis clases de francés me venían a la cabeza. Ya rendida, tomé mi celular y le saqué foto a la hoja marcada con un papel, (el cual también poseía la letra de Nick) y se la envié a mi padre, el cual dominaba ese idioma a la perfección.
No tardó en contestar con la traducción ya hecha, pero tuve que leer con rapidez, ya que podía escuchar los pies de Nick subir las escaleras. Mis ojos se abrían con asombro por cada palabra que leía. No podía creer la información que la persona en la que más confiaba tenía en sus manos sin siquiera advertirme. Y cuando él llegó y me preguntó si pasaba algo, no pude ocultar mi preocupación y pregunté:
-¿Qué hiciste, Nick?
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¿Dónde está Melissa? 2
FantastikDespués de dar su vida por Alex, Nick decide desaparecer para proteger a sus amigos del incontrolable poder que ahora posee, con el miedo de caer en las manos de la oscuridad. Mientras tanto, el grupo trata de buscar a Melissa y a él, y a su vez, e...