Después de finalizar el partido con la victoria de los chicos decidimos ir a la casa donde continuaría la celebración. No estaba totalmente segura de ir ya que lo más probable era que hubiera demasiada gente y nunca me sentía muy cómoda en ese tipo de ambiente, pero ya había aceptado y no podía echarme para atrás ahora que todos estaban tan emocionados y a decir verdad también lo estaba. La alegría y emoción que mis amigos demostraban era por demás contagiosa.
Al llegar a la casa del tal Paúl, lugar donde era la fiesta. Nos encontramos con mi hermano, Ashton, Cameron y Jake, Vannesa y yo, nos encargamos de presentarlos con Austin, Bob y Alison, a quien por cierto Bob había invitado y ella acepto sin problema. Al parecer las cosas entre ellos iban mejor de lo que pensaba.
Como era de esperarse el lugar estaba infestado de adolescentes eufóricos y amantes de las fiestas. Es por eso que fue todo un reto poder entrar a la casa a pesar de que era grande. Estando adentro nadie perdió el tiempo y cada quien tomo su rumbo, así que al final me quede sola con Ashton y Ryan ya que este último no quería dejarme sola pese a mis insistencias de que estaría bien. Lo cierto era que mi hermano no sabía que no iba a estar para nada sola, Ash estaba conmigo y solo estábamos esperando el momento de estar solos. Por eso el pelinegro no dejo pasar más tiempo y se encargo de asegurarle a Ryan que el estaría conmigo y me cuidaría, aunque Ryan puso algo de resistencia y se extraño un poco por la iniciativa de Ashton, a lo cual este le explico que no estaba tan animado de venir y que seguro se la pasaría mejor haciéndome compañía, mi hermano terminó aceptando.
—Pensé que jamás diría que si—le dije a Aston sentándome en una banca libre que estaba en el porche del jardín trasero pues un momento después de que Ryan desapareciera acordamos salir, ya que tanta gente estaba abrumándome y no estaba cómoda. Además es un espacio alejado de la música y se puede hablar tranquilamente sin la necesidad de gritar. Eso sin contar que no había muchas personas, más que unas cuantas metidas en su mundo y a quienes no conocíamos resultando ser muy bueno para nosotros, puesto que, podíamos estar juntos más tranquilos.
—Yo estaba casi seguro de que lo haría—contestó sentándose justo enfrente de mi en el suelo pues ya no había más lugares desocupados pero eso no parecía importarle aunque tuviera que inclinar la cabeza hacia arriba para poder mirarme, en una posición que podía resultar incomoda.
—¿Si?—pregunte enarcando una ceja en su dirección.
—Ajá, tengo un poder de convencimiento fantástico—la manera en que sube y baja las cejas al decirlo me hace reír pues se ve muy gracioso, luego comienzo a sentirme incomoda porque me mira de una forma que no puedo explicar, pero que a su vez me hace sentir bien. Así son las cosas con Ashton jamás se bien lo que estoy sintiendo porque él me hace sentir demasiadas cosas en un solo momento y aún no se como es eso posible.
—¿Por qué me miras así?—claro que no pude evitar preguntar.
—Me gusta verte reír—suelta sin más haciéndome sentir tonta por la forma en que comienzo a sonreír — tus ojos brillan más y tus mejillas toman el color rojo más tierno que he visto en mi vida, eres hermosa.
Bien si antes ya sentía que iba a derretirme de ternura ahora estoy segura que soy líquido.
Me encojo de hombros intentando aparentar que lo que ha dicho no me afecto demasiado como para lanzarme a sus brazos porque a pesar de que él sabe lo mucho que me gusta aún me cuesta demostrarle todo lo que logra hacerme sentir.
—Yo creó que mis ojos siguen siendo iguales.
—Eso dices porque no estas viéndolos.
—Estoy segura que he visto mis ojos varias veces cuando rió.
ESTÁS LEYENDO
Amores Que Curan
Novela JuvenilTras la muerte de su padre, la vida de Madison da un giro inesperado y se enfrenta a un montón de situaciones desconocidas, en donde el cambio parece ser su mayor temor. Pero el destino le enseña que no todo lo nuevo es malo y que para sanar también...
