—¿Sera posible que alguna vez no luzcas hermosa? — preguntó Ashton al mismo tiempo que rodeaba mi cintura para así poder besar mis labios de esa forma dulce que me desarmaba por completo — Estás perfecta.
No pude evitar sonreír al escucharlo, en esta ocasión me había esmerado al arreglarme, quería estar a la altura para dar una buena impresión a sus amigos y por supuesto a él también y al ver la manera en que me miraba, estaba más convencida de que había hecho un buen trabajo al peinar mi cabello con hondas y maquillar mis ojos con sombras cafés que hacían resaltar el color de mis ojos, había pintado mis labios del mismo color que mi vestido y el resultado, a decir verdad, me había gustado bastante.
Mi mamá no había perdido la oportunidad de halagarme en cuanto me vio y de asegurarme que Ashton quedaría impactado al verme. A pesar de que ella seguía teniendo sus dudas de lo que teníamos, por el tema de Ryan, no dejaba de apoyarme pues decía que ella estaría de acuerdo con lo que decidiera mientras fuera feliz y mentiría si no admitiera que eso era lo que más lograba Ash, hacerme feliz. Que mi hermano decidiera salir con sus amigos hoy había sido de gran ayuda pues eso me evitaba inventar un montón de explicaciones de porque me arreglaba tanto, así que solo tuve que pedirle permiso a mi mamá para poder ir a la cena con él.
—Gracias, tú también te ves guapísimo — y no mentía, si antes pensaba que no podía ser más guapo, verlo envuelto en ese traje negro con una camisa de vestir blanca y zapatos marrones había cambiado por completo mi opinión, se veía más que increíble.
—Bien, estoy comenzando a prepararme para sentirme envidiado — encendió el coche para comenzar a manejar.
—¿Envidiado?— pregunte desconcertada.
—Ajá — volteo a verme un segundo sonriendo — todos querrán estar en mi lugar y ser ellos quien te lleven de la mano.
—No serás él único envidiado entonces — asegure.
—¿Ah no?— enarcó la ceja.
—Por su puesto, quien no quisiera ir de la mano del chico más guapo de la fiesta.
Después de seguir bromeando un rato en el camino sobre quien sería el más envidiado esta noche, llegamos al restaurante. Y como Ashton había dicho el lugar era a simple vista elegante y por dentro era aún más bello. Seguramente su amigo había gastado una fortuna al reservarlo por completo para esta noche.
-Es muy lindo aquí - admire la decoración encantada, pues todo era demasiado acogedor. La música amenizaba el ambiente y el estilo rustico que caracterizaba el entorno te hacia sentir en casa sin perder la elegancia. Las lámparas suspendidas por encima de las mesas iluminaban lo suficiente para ver todo con claridad pero sin opacar el efecto estrellado que cubría el techo de una manera sensacional y que sin duda alguna era mi parte favorita. Los arreglos florales que se distribuían al rededor provocaban no dejar de mirarlos pues la delicadeza con que estaban elaborados te hacia titubear acerca de si las flores eran reales, pero como era de esperarse, gracias a mi curiosidad había descubierto que eran sintéticas.
-Lo es, ven te voy a presentar a unos amigos - tomó mi mano para dirigirnos a la barra de un pequeño bar que estaba localizado al fondo. Saludó a algunos chicos que allí se encontraban y a quiénes me presentó como ex compañeros de la secundaria. Luego de saludar a casi todos, pareció percatarse de la presencia de alguien y enseguida fuimos hacía un chico alto de cabello castaño y ojos cafés – Mike - dijo llamando su atención.
El chico volteo al escuchar su nombre y su cara de entusiasmo al encontrarse con Ashton fue algo que me llamó mi atención pues la familiaridad con la que se hablaban dejaba ver que no eran simples amigos.
ESTÁS LEYENDO
Amores Que Curan
Teen FictionTras la muerte de su padre, la vida de Madison da un giro inesperado y se enfrenta a un montón de situaciones desconocidas, en donde el cambio parece ser su mayor temor. Pero el destino le enseña que no todo lo nuevo es malo y que para sanar también...
