―Creo que si―dije con una voz casi inaudible llevando una mano hacia mi cabeza
―¿Podría decirme cuantos dedos tengo aquí?―pregunto mientras se coloca frente a mi y elevaba su mano a la altura de mis ojos.
―Cuatro― respondí con voz temblorosa, aun sin mirar su rostro
Supongo que respondí bien, porque no negó mi respuesta―¿Recuerda usted su nombre?
―Por supuesto.
―¿Podría decírmelo?―me pregunto, algo en su voz me resultaba extrañamente familiar.
―Elizabeth―le dije―ese es mi nombre.
―Srta. Elizabeth ¿Siente algún tipo de presión en la cabeza o algo?
―No, solo es un ligero dolor―respondí, esperando que fuera suficiente― Y me siento un poco mareada.
―Tranquila, eso es normal―se detuvo―En un momento pasara, fue por la caída.
-¿Caída?
-Si, usted se chocó conmigo y luego resbalo golpeándose contra el pavimento y creo que una parte del alumbrado, supongo que venía un poco distraída y pues bueno, al parecer yo también― contesto― Disculpe.
-No, esta bien―acepte mientras intentaba levantarme, él se adelantó y me ofreció su mano para ayudarme― Gracias ―conteste cuando por fin reuní el valor para mirarlo.
Al levantarme completamente mire perpleja a la persona que había estado a mi lado todo ese tiempo, lo reconocí y al parecer el también, pues su cara cambio repentinamente.
― ¿Adam?― pregunte nerviosa mientras colocaba lo lentes de sol sobre mi cabeza.
― ¿Elizabeth?― respondió el, al parecer también confundido.
― ¿Como?
―Bueno, yo estaba yendo hacia mi auto y al parecer nos chocamos―se detuvo― ¿Estas bien?
―Si, estoy mejor, gracias―conteste.
― ¿Necesitas algo?
―No, por ahora no― dije aun confundida― Que extraña coincidencia.
―Y que lo digas―exclamo mientras me dedica una sonrisa― ¿Cómo llego aquí?
―Pues estaba paseando por aquí y al parecer me choque con―me detuve―Bueno, no se exactamente con que pero ahora estoy de pie nuevamente―comente y luego toque mi cabeza pues sentí un fuerte dolor en ella.
― Elizabeth―me miro algo intrigado―¿Quisiera que la lleve a una clínica para que le den alguna medicina o se cercioren de que todo anda bien?
―Oh no―le dije―Muchas gracias pero no será necesario, solo fue una caída.
― ¿Esta segura? Porque hay una por aquí y…
―No, enserio, no fue nada, pero gracias por proponerlo.
―Entonces ¿Puedo ver su cabeza? ―ladee mi cabeza sin comprender―Para despejar un poco mis dudas.
― ¿Mi cabeza?―el asintió y yo encogí los hombros― ¿Es usted doctor?―pregunte con él detrás.
―Si, algo así―se detuvo y pude sentir como ponía sus manos sobre mi cabeza para ver el golpe―Soy neurocirujano.
―Auch―exclame.
―Discúlpeme
―Esta bien, no fue nada―comente restándole importancia― ¿Sucede algo?
―No―respondió―De hecho, al parecer la magnitud del golpe no fue tan fuerte, por lo que solo será una hinchazón―dijo alejándose -No es nada grave, solo debes de aplicarte un poco de hielo para evitar que no se inflame tanto y bueno, obviamente el dolor estará presente por ahora. Pero ¿Esta segura de que se siente bien?―asentí.
ESTÁS LEYENDO
Mi destino eres tú.
RomanceLa vida de Elizabeth Stevens, una publicista de 21 años, dara un giro inesperado cuando conozca a Adam Knightley, un neurocirujano que se desvive por su trabajo. ¿Qué pasaria si las cosas cambiaran de tal forma que ya nada seria lo mismo? Eso es lo...
