~Capítulo 39~

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Shawn Mendes tuvo una vida normal hasta los ocho años. O al menos, eso le hicieron creer.

Nació y vivió en Canadá los primeros diez años de su vida, de este punto en adelante empezó un recorrido por diferentes estados en USA hasta llegar a las calurosas costas de Miami.

¿Por qué?

Primero, tendría que citar a uno de los cómics favoritos de Lauren: "Solo hace falta un mal día para sumir al hombre más cuerdo del mundo en la locura."

Cuánta razón encierra esta frase.

Los padres de Shawn se veían como un matrimonio feliz, pero no se supo, hasta que fue muy tarde, todo lo que ocurría detrás de la puerta. Karen, la madre de Shawn, era una excelente mujer, dicho por sus vecinos y conocidos. Ella fue la que motivó a sus hijos a cantar y tocar instrumentos desde muy temprana edad, era la que los llevaba a la escuela y la que hizo todo lo posible por criarlos bien. El problema era Manuel, su esposo, el padre de Shawn.

Manuel Mendes siempre mostraba una sonrisa a sus vecinos al salir de casa, cuando, aparentemente, se dirigía a su trabajo. Manuel se encargaba de surtir a los bares y discotecas de bebidas, pero la cosa no moría allí. Al principio, todos se comían el cuento.

Además de bebidas, su camión llevaba paquetes de marihuana, cocaína, algo de heroína y su principal ingreso, el crack. Cualquiera podría pensar que por tratarse de un país como Canadá, donde ciertas drogas son legales, el micro tráfico no existiría.

Grave error, las personas no se sacian con lo que les permite el gobierno.

Así, cuando la familia Mendes tuvo a su primera hija, el jefe de casa pensó en que era hora de arriesgarse y subir un par de escalones.

De la noche a la mañana, la familia tenía dos carros nuevos, la casa estaba en remodelación y ampliación, Shawn fue transferido a una de las escuelas más costosas de la región y esto no pasó desapercibido. Sin embargo, ¿Eran buenos vecinos, no?

Ese detalle mantuvo a raya cualquier acusación por parte de aquellos que vivían cerca de la casa, hasta que tuvo lugar un mal día.

Las nuevas "amistades" que había ganado Manuel Mendes lo habían vuelto un tanto paranoico. Él escuchaba sin llegar a opinar, las historias de traición y engaño que vivían sus socios con sus parejas. De por sí, Manuel era un hombre celoso; ahora con este miedo encima, veía cosas que no existían. Actitudes de su mujer que le parecían "sospechosas", cuando ella sólo estaba cansada por los quehaceres del hogar.

Él llevó su desconfianza a otro nivel, las peleas se volvían cada vez más fuertes y frecuentes. Ella no sabía que hacer o decir pues él se enfrascaba en aceptar la "verdad" que existía en su mente.

Unas semanas después del cumpleaños número tres de la hermana de Shawn, Manuel llegó a casa realmente borracho. Nadie sabe a ciencia cierta si además estaba drogado, pero teniendo en cuenta la vida que llevaba es muy probable. Como siempre, él empezó a discutir. Ella estaba realmente cansada de la misma plática sin sentido y de tener que esconder a sus hijos para que su esposo no se desquitara con ellos también.

Él llevaba un arma, algo habitual en él tras su ascenso en el mundo del narcotráfico. Disparó y quiso huir, pero uno de los matones que trabajaba para él lo detuvo, debían encontrar una manera de cubrir sus huellas.

Tomaron el arma que él guardaba en casa, una idéntica a la que llevaba consigo pues tenía mucha confianza en su eficacia; la colocaron en las manos sin vida de Karen y cuando criminalística llegó, sólo encontraron a un hombre realmente dolido por el suicidio de su esposa.

Colors {Camren}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora