Capítulo 32 (Final) Parte 3

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-Espero que lo que sea que Add esté pensando funcione-, rezaba la maga.

-Así será. Siempre se sale con la suya-, Chung soltó una risa melancólica, pero con el fin de aligerar el ambiente para todos. Parecía que el plan de Add era la jugada final. "Espero que salves a todos... Espero que la salves, por favor."

Una vez todos estaban en el centro, se volvieron a encontrar con Galveo, pero algo muy extraño sucedía con él. Se mantenía quieto en el aire, con el ojo cerrado, y bastante calmado. Ni atención les puso cuando decidieron regresar al sitio, cosa que Add podría aprovechar.

-Bien, esperen acá. Eve, ven conmigo-, el rastreador jaló del brazo a su pareja, juntos alejándose lo suficiente para no ser escuchados.

-Rena, ¿podría hablar un momento contigo?-, así como el albino, el semi-Nasod tomó a su pareja y caminaron hacia otro punto alejado.

En el centro, solo quedaron el dúo demoníaco y la lancera, mirando dudosos a las dos parejas separarse.

-Espero que ese psicópata sepa lo que hace-, bufó Lu con el tono de una niña pequeña.

-Add nos sacará de aquí. Lo sé-, Ara estaba determinada a apoyar a su amigo. Se aferraba a la última esperanza con todo.

Por el lado de la Nasod y el rastreador había un silencio ligeramente incómodo, pero sin llegar a ser sofocante. Add conocía la mínima posibilidad de un fallo que le costaría la vida a todos los que ahora cuentan con él, y con esa idea en mente decidió apartarse de todos para poder sentirse más libre y con seguridad decir:

-Te amo-, acto seguido, abrazó a Eve con fuerza.

-¿P-Por qué tan de repente dices a-algo como eso?-, Eve sentía un pulso acelerado en el corazón que afirmaba no tener.

-Existe la posibilidad de que la cague, así que solo quería recordártelo si vamos a morir-

-No vamos a morir-, dijo la Reina recobrando la compostura, y con esa chispa de seguridad y frialdad que suelen caracterizarla.

-Kuku, eso quiero yo también-, tragó saliva para seguir, -Eve... yo... lamento todo el daño que te hice. Todo. No pensé bien las cosas en todas las ocasiones que te he lastimado, solo soy un insignificante humano, pero no me perdonaré si no te logro salvar de esta-

-No tienes que disculparte-, respondió con un tono neutro, que poco a poco fue suavizando, -Porque te perdoné, te perdono y te perdonaré las veces que sean necesarias-

Esas palabras soltaron una gran carga de los hombros de Add. Se sentía querido, como en aquellas épocas de infancia que pudo disfrutar. Ahora tenía a alguien con quien demostrar que aún tenía sentimientos.

-Kukukuku parece que alguien ya maneja mejor sus sentimientos-

/Elsword\: A miracle?...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora